Racionamiento disparejo

Los "cortes programados de electricidad" se producen con toda exactitud en el apartamento donde resido en Margarita durante dos horas, de 5:00 a 7:00 pm, lunes, miércoles y viernes. Por cierto, constituyen el único ejemplo de puntualidad a cargo de un organismo de Gobierno que conozca en esta isla tropical y guachafitera.

Corpoelec asegura que debemos aportar dicho sacrificio para que no cunda el pánico en tierra firme. Según ellos, Margarita tiene capacidad de generar la energía que consume sin necesidad de racionarla, pero la medida es indispensable para amortiguar el colapso de Guri, que amenaza con un desmadre de consecuencias nefastas a escala nacional.

Lo curioso del caso es que ahora se demuestra que Caracas es Caracas y lo demás es monte, culebra y oscuridad. En la capital no hay racionamiento y no entiendo a qué se debe el privilegio, pues se supone que ante la crisis energética todos somos iguales.

Para no chuparnos el dedo el asunto tiene ribetes políticos pues, por lo visto, la cólera de los provincianos no se compara con la ira de los capitalinos, sobre todo si salen a la calle en plan de bronca, como han hecho en ocasiones memorables.

Además acá estamos entrenados pues, durante años, Corpoelec o sus antecesoras nos sometieron a "cortes no programados", ergo apagones, que se producían a cualquier hora, por lo general cuando estábamos enjabonados en la ducha. Comparados con aquello, lo de ahora es un dechado de eficiencia.
Sin embargo, y por no dejar, sería justo que los residentes de la capital prueben un poco de la medicina que nos estamos tragando por ellos, sin ninguna necesidad.

Por lo visto, los amos del valle y sus vecinos de menor alcurnia todavía disfrutan fueros especiales que nos quedan muy grandes a los campuruzos.
A nombre de los amos del Valle del Espíritu Santo, así como los valleros de San Juan Bautista, Santa Lucía, Pedro González y Paraguachí, exigimos un trato equitativo, con "cortes programados" para todos por igual, tanto en la provincia como en la capital.

Los caraqueños deben percatarse que mientras ellos disfrutan de luz hasta en la calle a nosotros nos toca oscuridad en la casa.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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