El agua: la bendición y maldición de mi tierra

Sopla el viento de lluvia en la tierra caliente, en otrora nuestros abuelos se alegraban por la creencia de que la lluvia era una bendición que con el transcurrir del tiempo se percibe como una maldición por las víctimas de la negligencia oficial.

Anteriormente la lluvia traía la prosperidad, la germinación de todo lo bueno y todo lo malo sobre la tierra pero ahora son las aguas de las cloacas las que ocupan los espacios de los cauces naturales y los antiguos caminos de los galápagos.

La tierra, mi tierra o los metros de tierra que a nosotros nos tocan del planeta es el barrio, la ciudad donde nacimos y luchamos.

Vi la luz del mundo en el barrio INOS de la ciudad de Cabimas del Estado Zulia, nací en abril de 1971 y recuerdo que las calles polvorientas se conjugaban con las calles pavimentadas con un asfalto crudo donde se hundían los zapatos.

Nuestros abuelos y mucha gente que formo parte del inicio de la configuración poblacional son provenientes de otras regiones y de otras partes del mundo quizás seducidos por el espejismo de la utopía del desarrollo que ofrecía el capitalismo con la explotación petrolera.

Así se formaron dos clases; una dedicada a las tareas artesanales, la siembra, la pesca, la casa resignados a la exclusión y otros como parte de la servidumbre de la burocracia de las empresas petroleras propiedad de las corporaciones dueñas del gobierno norteamericano.

Mientras nuestros viejos pensando en el futuro edificaban sus viviendas en patios con espacio suficiente para sembrar, otros se dedicaron a construir en espacios no aptos para vivir por el fenómeno de la subsidencia.

Viví la época en la que el agua era muy abundante, incluso era una calamidad para los vecinos del tanque F7, yo vivía detrás porque cuando se interrumpía el servicio eléctrico, el tanque se desbordaba porque continuaba llenándose por gravedad.

Viví una época en la que existían varios tanques aéreos en la misión, el centro cívico y la H para reforzar el suministro de agua a las zonas altas de la ciudad pero las tuberías y empotrados de la mayoría de los barrios seguían siendo las mismas de que se instalaron a mediados del siglo pasado.

Con la acometida del servicio de agua potabilizada en el barrio el Golfito se hizo visible la tendencia de una mafia hidrológica que opera desde adentro y desde afuera de lo que hoy conocemos como HIDROLAGO, anteriormente INOS quienes se dedican a cerrar tuberías para favorecer a sectores como la urbanización Gran Sabana y Villa Delicias, en el Golfito cuando se inauguró el servicio de agua potabilizada se desbordaban las tuberías y de la noche a la mañana comenzaron a cerrar una llave en EL BOTON DE ORO para evitar que el suministro de agua llegue al Golfito y facilitar que los dueños de los apartamentos de los urbanismos antes mencionados puedan llenar y al mismo tiempo favorecer la comercialización a precio especulativo de los camiones cisternas quienes actualmente expenden un papa de agua por 150000,00 bolívares.

¿Qué hacer? Hemos hablado de REFUNDACION en un contexto histórico que no se comprendió pero ya viene llegando la hora.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!



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Edwin Martinez Espinoza

Miembro de Secretariado Regional PPT Zulia.

 edwinmartinezespinoza@gmail.com      @juanparao

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