Restauran el Santo Cristo de La Grita

Han transcurrido ya varios meses desde finales del año pasado 2016 hasta lo que va del 2017, fecha desde el inicio de los trabajos de restauración de la imagen sagrada de los griteños, tachirenses, venezolanos y de peregrinos del mundo que la veneran: El Santo Cristo de La Grita.

Con la venia de la Diócesis del Táchira y de su Obispo, monseñor Mario Moronta y la Parroquia del Espíritu Santo se dio luz verde a un artista jaureguino para la realización de los delicados trabajos de llevar a la imagen del "Cristo de los milagros" a su estado natural.

No es nada fácil para un artista como Miguel Ángel Márquez, con suficientes credenciales, emprender una tarea tan delicada como restaurar la imagen construida por Fray Francisco en el año 1610; es decir, han pasado 407 años de la construcción del ícono religioso que sirve de inspiración para la fe de un pueblo, el cual no sólo le implora sino que le agradece sus favores expresados en milagros.

Uno de los cronistas quien más se ha paseado por la historia del Santo Cristo de La Grita es Néstor Melani Orozco, junto a otros investigadores entre quienes destacan Emilio Constantino Guerrero, Saúl Salcedo, Domingo Enrique Lupi, monseñor Raúl Méndez Moncada y el economista y también cuentista de la "ciudad de la neblina", Luis Hilarión Pulido.

En relación a la historia del Santo Cristo Néstor Melani Orozco nos señala: "Es La Grita un poemario de amor, en ella se han cultivado los hechos históricos más valioso de cuatro siglos andinos. Originaria de las montañas con sus aborígenes humogrias en el vuelo del cóndor y la esencia de un mundo de paz. Un día de Lázaro de 1576, fue refundada por el Capitán español Francisco de Cáceres y le concedió el titulo de CIUDAD DEL ESPIRITU SANTO DE LA GRITA".

- Entre los pasos de la historia y los acontecimientos – señala Melani Orozco - se afirmaron los sentidos evangelizadores, en 1579 nace el convento franciscano de Santa Clara, y en sus claustros allí se afirma la creación de la primera escuela de Pintura en Venezuela, por un fraile agustino llamado fráncico de Orellana. Afirmaciones que se consagraron en la virgen de los ángeles, la patrona de Chiquinquirá del reino, y San francisco de los frailes.

"Años después de vida y de ciudad política, y ciudadela militar un 3 de febrero de 1610. Un fuerte terremoto la destruye, dejando desolación y dolor. Aun hoy está el testimonio de aquel momento con el viejo callejón de San Francisco. Los sabios evangelizadores, franciscanos después de aquella triste tragedia se retiran al lugar de sus oraciones en la abadía de Tadea, allí entre ellos un Fraile llamado Francisco, alumno de la escuela de Orellana, invocando a Dios promete tallar un crucifijo para que protegiera a la comarca de los terremotos. Y en oraciones y un madero de nogal inicia la escultórica figura de una imagen barroca, entre pasiones sublimes y dolor".

Asimismo - prosigue el cronista - terminado su cuerpo no puede finalizar su rostro, llora con desesperación, hace meditaciones y una noche cansado en su taller se queda dormido, el amanecer permite a las estrellas una luz desde el infinito y ángeles burilan el rostro.

Entre crónicas y prosa histórica Néstor Melani Orozco, insigne y consagrado cronista de La Grita, nos continua con su relato: "Muy a la hora matutina, despierta fray Francisco, hay un milagro el rostro del Cristo está terminado, era el 14 de marzo de 1610. Desde este sagrado momento nace la talla más hermosa del arte barroco en Venezuela. El Cristo Santo de La Grita. Quien ha sido testimonio de la historia venezolana, el mismo de la evangelización, el del Movimiento comunero de 1780. El madero a quien Simón Bolívar le ofreció en 1813 la libertad de América, el de la fe del Mariscal de Ayacucho cuando imploró a sus pies en 1830 sobre las tragedias de la división de la gran Colombia".

La historia como podemos observar en las crónicas no dejan nada por fuera en sus capítulos que no puedan consagrar al Santo Cristo de La Grita a los héroes de la Independencia y también a los prelados. Por ello sostiene Melani Orozco: "A quien en 1884 Monseñor Jesús Manuel Jáuregui al recibir la parroquia del Espíritu Santo un 6 de agosto, mando a bajar de la capilla de los ángeles del convento a la iglesia matriz del Espíritu Santo y lo declaró vigilia y protector".

Igualmente, para vincular a nuestro Santo Cristo con el venerable Santo de los pobres, nacido en Trujillo, Néstor Melani nos afirma: "El Santo Cristo quién en 1888 un joven médico oró a sus pies por las enfermedades que acaecían en la tierra de los páramos, el bajo Carira y los leprosos, invitado por el reverendo Jáuregui, este joven fue José Gregorio Hernández".

Ya en tiempos más recientes y en línea con la historia, el cronista de La Grita nos recuerda: "Es el Cristo del revolución liberal restauradora de 1899 en el paso del general Cipriano Castro. El Cristo de los pueblos y peregrinos, quien a 406 años es la fe de un país. Patrono del Táchira y sentimiento de un país. A quién el presidente Hugo Chávez declaró "Patrimonio Cultural y religioso de Venezuela". 406 años del más sagrado testimonio de la verdad de los humildes y de un corazón de humanidad…"

En La Grita está un ícono religioso que espera nuestras plegarias y se ofrece con nuevos bríos y con sus brazos abiertos a salvar a Venezuela. A él siempre recordamos y ahora con su restauración los peregrinos y amantes de su protección, le inclinamos nuestra cabeza en señal de veneración.

Ojalá quienes tienen la alta responsabilidad, en nuestros tiempos, entiendan lo que significa restaurar; es decir, llevar las cosas a su estado más natural posible y no deformar. Así como se adelantan actualmente los trabajos de restaurar la imagen sagrada del Santo Cristo, también con apoyo de la Gobernación, en manos de José Gregorio Vielma Mora, se restaura la iglesia del Espíritu Santo de La Grita.

En relación a la técnica de restauración hay posiciones respetables, como la del desaparecido pintor Raúl Sánchez quien calificó la restauración del Santo Cristo de La Grita como "una profanación", criterio que respetamos.

Los devotos del Santo Cristo de La Grita esperamos su pronta reaparición para bien de las plegarias y la fe de un pueblo, quien acude arrepentido a sus pies para implorar perdón e invocar su protección... ¡Amén!

¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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