En Anzoátegui: ¿Cómo pudo ser un gobierno revolucionario? (I)

En el momento en que redacto este artículo, me encuentro en un Ciber Café en la Av. Las Ciencias en los Chaguaramos. En los días de carnaval, decidí salirme del bonche en Barcelona y me vine a Caracas para reunirme con  amigos. Muy temprano en la mañana de este miércoles, pude verme con un camarada que trabaja en el Fondo de Compensación Interterritorial y la información que me aportó, me indujo a escribir sobre el tema que coloqué como título. En una segunda parte (Parte II), utilizaré el caso de los recursos que FCI bajó a las Alcaldías y a la Gobernación, como una manera práctica de entender lo que no ha debido hacer en Anzóátegui con la oportunidad que se ha tenido.

¿Cuál pudo ser el comportamiento de un gobierno revolucionarios en Anzoátegui entre el 2005/2012?

Si puedo conocer algo a partir de lo que no es, igualmente es posible tener una idea de lo que pudo ser, deteniéndome en lo que un proceso fue realmente.

Tengamos las dos líneas anteriores como una referencia para el desarrollo de este análisis que trataré en dos partes. Digo entonces, que responder esta parte de la pregunta, supone pensar en lo que se tenía y aún se tiene en el estado Anzoátegui. Se tuvo  una gran fortaleza y una extraordinaria oportunidad: Se disponía de la gobernación, de 18 alcaldías, una amplia mayoría en el Consejo Legislativo Estadal y los diputados asignados a la Asamblea Nacional. Se tenía PODER y capacidad para estructurar un plan de trabajo, bajo las orientaciones y políticas contenidas en el Primer plan económico y luego en el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007/2013. Es decir, se disponía de todas o casi todas las condiciones objetivas y subjetivas para poner en marcha un proyecto de gobierno revolucionario en Anzoátegui. La oportunidad se centraba en un amplio respaldo de los electores.

Se contaba además con un grupo de personas a los cuales el máximo líder del proceso, les dio la oportunidad de ocupar posiciones de poder importante para instrumentar esta política, porque cada uno de ellos tuvo acceso a esa fuente de poder por el apoyo ofrecido directamente por el comandante. Vemos así, que  van juntándose todas las variables/factores para desarrollar y cumplir con un noble propósito. Pudo esperarse, que este grupo de camaradas entendieran la oportunidad que estaban “ganándose” e independientemente de sus intereses personales, construyeran un espacio –aunque pequeño- para consensuar una propuesta que contuviera un efectivo plan de gobierno revolucionario.

 Una gran parte de los se embargaron en el tren y salieron premiados no tenían –y no tienen todavía- los valores propios de un revolucionario y esta debilidad nos puso en la ruta de gestiones que imitaban a los gobiernos adecos y copeyanos. Llegaron a ser PODER con oferta electoral improvisada porque el sorteo para ser autoridad también fue improvisado. No entendieron la necesidad de alinearse en palabras y con hechos al proyecto bolivariano, con un plan de gobierno en el cual estuvieran todos los organismos e instituciones.

Junto a estas fortalezas y oportunidades ya enunciadas, se fue cocinado a fuego lento una debilidad y una gran amenaza. La debilidad se expresó en una total falta de un plan de gobierno y contrariamente a lo que se suponía; los líderes en funciones de gobierno asumieron las herramientas propias de los gobiernos AD y COPEI, según la cual, los problemas se van tratando –léase complicando- como van apareciendo. Frente a esta debilidad, una de las tantas amenazas fue tomando sentido y en vez de construirse un equipo para armonizar y potenciar las gestiones de gobierno con la gestión de la  gobernación; los intereses personales dieron rienda suelta a las intrigas y cada uno de los que se habían sacado este premio de ser autoridad con el tren Chávez, comenzaron una carrera para ganarse al otro como enemigo y así se fue perfilando una especie de circulo vicioso, que mientras más giraba hacia el infinito, más se distanciaba de la posibilidad de convertir a este grupo  en un equipo, que aun conservando sus espacios de intereses personales, tuvieran cabeza para entender que un revolucionario es una opción para convertirse en otra persona. En honor a la verdad, esta amenaza terminó su cocción y dio paso a una gran mezquindad, que es un antivalor en franca contradicción con el primer lineamiento del Proyecto nacional Simón Bolívar: Nueva Ética Socialista.

En el momento que estaba preparando este artículo dispongo de una copia de la ley que tiene como nombre: Ley del Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas y sus siglas son CEPCPP. Esta ley, tiene una réplica a nivel Municipal con el nombre: Consejo Local de Planificación (CLP) y ambos instrumentos, conforman el espacio para que ese equipo de hombres  sincronizaran y articularan ideas, recursos, esfuerzos para luego desarrollar la coordinación de proyectos. Estos espacios no existen realmente aunque algunas veces se hacen reuniones y hay una representación institucional importante según me cuenta funcionarios del Consejo Federal de Gobierno.

La falta de voluntad, la desintegración, los intereses personales y la lucha interna desaprovecharon las fortalezas, oportunidades y las debilidades y amenazas contribuyeron en profundizar la dispersión.

dominguezclaudio15@gmail.com



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Claudio Domínguez


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