Conversaciones con un cardenal valenciano

“Han tenido pérdidas pero eso lleva a acercarnos más a Dios y no es verdad que los ricos no tengan asegurado un puesto en el cielo”

Ha hablado el cardenal. Al fin el purpurado católico se deja ver en la ventana pulida. Finalmente el príncipe valenciano salió de su sagrado despacho. “Por sus bendiciones os salvaréis ovejas necesitadas de aliento”, soltaron en los púlpitos las sotanas de la fe luego de las esperadas palabras del cardenal, que, gracias a su oficio para salvar almas de todo signo económico, hasta Makled, Marcel Granier y Zuloaga pueden contar con un puesto seguro en el eterno cielo.

El cardenal ha hablado y ya algunas voces comienzan a replicar su verbo. No es verdad que nuestro representante en dios se halla escondido en un bunker de abstinencia verbal; no todos somos elocuentes; no todos tenemos el talento de algunos populistas que no existen sin la televisión. Con el máximo representante católico compartí un grato momento de conversa, tomándome la libertad de publicar en algunos medios electrónicos estas ideas que el diario periodismo de papel y tinta obvia. Ya sabrán ustedes porqué.

Este diálogo con el jefe católico se realizó en su casa de descanso de la urbanización El Viñedo, en Valencia, luego de que un grupo de señoras de La Viña, El Trigal y Guaparo lo increparan por su silencio religioso instándole a ofrecer palabras de apoyo a miles de venezolanos que en este momento sufren penurias por las innumerables inundaciones y deslizamientos ocurridos en buena parte del país en las últimas semanas.

Es necesario decir que esta conversación no servirá como elemento probatorio para acusar política, ética y penalmente a nadie, porque el mismo cardenal es de la consideración que todo lo expresado forma parte del libre arbitrio que el creador le dio a uno como entidad dotada de razón, una cualidad superior incluso, a la misma libertad de expresión.

-¿Que la lengua sea castigo del cuerpo? Pregunta el cardenal; -Ese accesorio articulador de palabras nada significa en comparación con otros órganos articuladores de divinos placeres y que literalmente sí representan una tortura para nuestro cuerpo.

¿Lo dice por las múltiples acusaciones contra algunos sacerdotes?

-En realidad nunca he pensado en esos casos; en nuestro país no hemos tenido necesidad de pedofilia, ni de otro tipo de aberraciones, gracias a dios; los valencianos somos muy reservados cuando se trata de lo personalmente privado. Nuestra institución tiene muchas referencias que no podemos olvidar en ese sentido; podemos hablar del cardenal Castrillo Lara, de JH Quintero, de Monseñor Lebruno, de Baltazar Porro, entre otros; fíjate que en Italia llegaron a manchar el nombre de Castrillo Lara achacándole responsabilidades por la quiebra del Banco Ambrosiano, en la época del famoso juez de las “manos limpias”, en los años noventa. 

-Este juez se atrevió a sospechar de nuestro purpurado con el delito de “asociación para delinquir” motivado a las relaciones que Castrillo Lara tenía con gente de negocios de Sicilia, o sea con la mafia siciliana, un hecho que hasta debió intervenir Juan Pablo II para parar el escándalo en la propia ciudad vaticana. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esa conjura?; bueno Castrillo Lara tuvo que refugiarse en San Sebastián de Los Reyes, y pasar allí sus últimos años, que dios en su paz lo tenga.     

-Si la lengua es un órgano de castigo será una preocupación para la ontología platónica, Freddy, pero hay que decir las cosas así alguna gente se moleste, -espeta el purpurado valenciano-: “Fíjate mucha gente en los barrios de Caracas ha tenido pérdidas: neveras, televisores, casas, zapatos, pero eso lleva a acercarnos más a Dios; o sea no es verdad que los ricos no tengan asegurado un puesto en el cielo pues el mismo Makled que perdió sus negocios, Marcel su canal y hasta Zuloaga que está a punto de perder la nacionalidad, no se podría comparar con la pérdida de un rancho guajiro; aquí los niveles de pérdida son mayores en razón de la responsabilidad, la capacidad para generar empleo, la acumulación de riquezas, etc., por ese motivo, desde la iglesia, no podemos estar de acuerdo con el mito bíblico del ojo de la aguja y el camello”, aclara el cardenal.

-¿Y usted conoció alguna persona de alcurnia, de mucha plata que esté en el cielo?

-Si comonó; a Aristides Calvani; pero él no tenía mucha plata. Tenía si una buena casa en El Cafetal y otras propiedades pero eso no quiere decir que tenía dinero. De los Calvani tengo buenos recuerdos; por cierto algunos católicos lo están proponiendo para beatificarlo en cuyo caso desde mi condición de cardenal apoyaré siempre esa iniciativa; pero el tema de la pobreza es un asunto agotado para la iglesia católica.

-En los evangelios hay varias reflexiones sobre el tema. Recuerda que de las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y el amor; la más importante es la virtud del amor, aunque en algunas biblias algo obsoletas hablen de fe, caridad y amor; una pequeña corrección que nos dice que Jesús murió por nosotros para demostrarnos, lo más importante, su infinito amor. Si dios por voluntad divina hubiera sacrificado a Jesús por su pobreza, esta condición existencial estuviera ya superada en el destino de los seres humanos. Pero no ocurrió así. La pobreza nos la puso dios para que la soportemos como peso del destino. Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos, dice la palabra.

-Por eso yo defiendo mucho a la sociedad norteamericana. ¿Tú crees que esa gente que perdió su casa hace unos meses en los Estados Unidos hizo alguna manifestación contra Obama?; jamás, prefirieron cometer el pecado del suicidio que protestarle al presidente por un caso que era sólo responsabilidad de ellos como individuos. Todos sabemos que la sociedad norteamericana es una sociedad tocada por la mano de dios; en ese país todos tienen la oportunidad de recibir la bendición del creador a través de muchas cosas para el beneficio espiritual y material; por ello sus líderes políticos alientan esa preocupación permanentemente en casi todo el planeta.        

¿Cómo jefe de la iglesia qué asuntos le preocupa?

-Yo estoy donde estoy, no porque me hayan regalado el nombramiento, pero a estas alturas de la vida  no puedo concebir tanta preocupación por los pobres; a fin de cuentas la iglesia católica ha tenido apóstoles como la Madre Teresa, San Francisco, algunos jesuitas y bueno qué te puedo decir Freddy, hasta los curas de la liberación; ¿pero qué podemos hacer?; a mi me preocupa la gente que anda por allí en refugios del Estado recibiendo cursos ideologizantes del marxismo ateo; yo ya llamé a la gente de la Caritas, ellos sí saben de operativos para recoger ropa, alimentos, medicinas y hasta alojo para todo quien lo necesite.

¿Y la diferencia entre caridad y esperanza?

-Desde la religión católica se profesa la ética de la caridad; Jesús era caritativo por excelencia, pero la dinámica de las civilizaciones cambia; el cielo siempre será una esperanza para todos, sobre todo para los pobres, jamás será una caridad, aunque un plato de sopa caliente no se le puede negar a nadie. La caridad se ofrece porque debemos mitigar el destino. La esperanza es un alimento espiritual, pues sin ella no podemos vivir.  

-Cardenal pero muchos católicos se han quejado y el mismo gobierno ha criticado a la CEV porque no ha dicho nada sobre el drama que viven muchos venezolanos. 

-Si, pero en la iglesia católica trabajamos en silencio, sin periodistas que nos respiren cerca, sin carros de seguridad y aquel montón de adulantes; por otra parte está el trabajo de diversos centros parroquiales, donde tenemos alojados a damnificados. En Caracas nada más tenemos ocho centros de acopio. Estamos trabajando en la medida de nuestras posibilidades. El Gobierno se pregunta dónde estamos; pero nosotros no tenemos equipos de prensa que nos sigan a todas partes.

-Caritas de Venezuela hace una labor extraordinaria, con apoyo privado, sin apoyo del gobierno, lleva  ayuda directa a las personas y hasta ahora se han distribuido 48 toneladas de comida, mil estuches de higiene personal, 26 toneladas de agua potable, 300 colchonetas y además el apoyo a través del voluntariado en el campo de la ayuda sicológica.

¿Pero cardenal, por qué no le han dado publicidad en Globovisión o en los demás canales amigos?

-Nuestra acción es una acción no publicitada. Yo he hecho llamados a la solidaridad y al apoyo de los damnificados desde los primeros días de noviembre, tratando de llevarle apoyo a nuestro pueblo, un mensaje de paz, de darles apoyo religioso.

-Estamos haciendo esa labor; tratando de paliar esa situación que ciertamente es gravísima y que requiere que nos dejemos de polémica, nos unamos todos y resolvamos los problemas de alojamiento, de agua, comida, para luego resolver la vialidad y la vivienda que es una deuda del gobierno con el pueblo.

Siempre el gobierno cardenal...

-Siempre el gobierno Freddy; culpable de todos los males que está sufriendo mi pueblo, como decía Alí Primera, aunque debo reconocer que Alí era un gran venezolano a pesar de que era marxista-leninista.

¿Todavía el marxismo-leninismo?

-Desgraciadamente sí; por eso nosotros estamos en una campaña permanente para que nuestra gente no se deje atrapar con esa ideología diabólica y negadora de todo lo existente: del trabajo, de la propiedad privada, de la religión, de la libertad de expresión, de dios; todo un crimen de lesa humanidad. Antier justamente pasamos en Vale TV una crónica de los hechos ocurridos en los años noventa en Europa del Este para que los venezolanos nos retratemos en el espejo del comunismo.

-Bueno, que la virgen de Fátima nos libre; pero volvamos al tema de las inundaciones cardenal, usted sabe que mucha gente lo ha acusado de no hacer nada en estos momentos en favor de los damnificados.

-Yo defiendo la labor y el trabajo que hacen los 45 obispos de la Conferencia Episcopal en todos los estados que se han visto afectados por las lluvias, apoyando a la organización Caritas que atiende a diez mil damnificados. 

-¿Y qué  vamos a hacer con la navidad, que ya está  aquí?

-La navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo, el hijo de dios que se hace hombre. Jesucristo compartió la penuria, fue de una familia obrera y luego fue cruelmente asesinado, él compartió nuestras penurias.

-La navidad nos recuerda que dios nos ama y que está con nosotros y aunque para muchas personas esta navidad no pueda ser festiva porque algunos han tenido duelos, pérdidas, eso nos lleva a acercarnos más a él; agarrarnos de su mano en momentos de prueba. No se trata de una región, un estado, una ciudad, sino que todo el país está afectado. Ojalá se termine todo este caos preocupante para que podamos gozar todos de una normal y linda navidad, con gente comprando en las calles, entre regalos, santa Claus, el arbolito de Canadá, el pavo y la nieve, en fin.

al-fredone61@hotmail.com 


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Freddy Martínez


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