Anzoátegui: Tierra de oportunidades

Anzoátegui  se da el tupé de limitar por el norte con el mar Caribe y por el sur, con el majestuoso Orinoco. Es una tierra bendecida por Dios: es fértil, de clima templado, rico en bellezas naturales, productor de un tercio de la producción de petróleo nacional. Su gente,  su activo físico más importante,  y cuenta con el lago de agua dulce subterráneo más grande del país (Mesa de Guanipa. Es gasífero. Y centro operativo de mejoramiento de crudo pesado (Mapire).

      El abanico de virtudes de Anzoátegui lo incluye de manera primordial  en el ranking nacional  de la excelencia competitiva. Su eje Guanta-Puerto La Cruz-Lechería y Barcelona  lo incluye en los primeros lugares en infraestructura (puerto y aeropuerto  internacional) en perfil académico,( estado sede varias universidades en muchos de sus municipios). Es segundo  en recursos humanos. Muy bien colocado en  infraestructura turística, hotelera y gastronómica. Aparte de eso cuenta con una muy buena ubicación geográfica, tan buena que podría calificarse  de excelente  encrucijada  muy cerca de las industrias básicas de Ciudad Guayana, de Caracas, (centro del poder ejecutivo) y de Margarita, el principal destino turístico nacional e internacional de Venezuela conjuntamente con Vargas y Sucre. Asimismo está considerada como uno de los mercados importantes de consumo de productos masivos. Lo que significa que la recuperación de la inversión está garantizada. Por eso las campañas nacionales  de venta, publicidad y promoción de las grandes empresas lo toman en cuenta.

      Anzoátegui es petrolero, universitario, turístico, gasífero, hotelero, gastronómico deportivo ( con equipos profesionales de baloncesto, beisbol y de futbol de salón). Es un importante generador de noticias regionales y nacionales por eso tiene varios canales de televisión, radioemisoras y periódicos.

      Y en función de eso hay que seguir fortaleciendo  los servicios básicos;  especialmente eléctrico, seguridad y salud. Tenemos que prestar más atención a la consolidación de la red vial, al mejoramiento de flujo del tránsito automotor.  Hay que desarrollar las potencialidades de la Mesa de Guanipa con créditos agropecuarios, apoyo técnico y adecuación de urbanismo para dotarlo de mínimas condiciones habitabilidad. Hay que incorporar a la gente al fortalecimiento de la consolidación integral del estado en respeto y mejoramiento de la calidad ambiental.

      Obligatoriamente tenemos que trabajar por mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de los barrios de Anzoátegui. Hay que ataca a fondo la solución de los problemas de aguas servidas de Barcelona. Hay que construir una nueva vía alterna que aligere el tránsito extra urbano. Hay que luchar en la Asamblea Nacional para lograr un mejor situado en función de la población residencial y eventual.  PDVSA tiene que invertir más en programas sociales,. Como por ejemplo dotar de ambulancias a los centros hospitalarios, de equipos de informática a escuelas, liceos y universidades. Asimismo tiene que sacarle mayor provecho a los espacios audiovisuales contratados y a los medios de comunicación propios en el sentido de proyectar programas educativos, de concienciación que permitan despertar en el pueblo más amor por su región. El respeto por y cuido del medio ambiente.  De lo que se trata es de sembrar en el discoduro del pueblo que Anzoátegui es lo máximo.  De sembrar en el alma del anzoatiguense identidad con la región, su estado de pertenencia.

      De igual manera hay que fortalecer la difusión y la permanencia en tiempo y espacio de la cultura de nuestros indígenas. Pero no con musiquita, trípticos y afichitos de mala muerte. La idea, por ejemplo,  es legislar regionalmente para darle a nuestros aborígenes y a su quehacer la importancia que se merecen por su condición de primigenios. Que se incluya la cultura Kariña, por citar algo, como materia obligatoria en la escuela primaria, comenzando con el primer nivel de preescolar, y en  secundaria. Igualmente hay que fortalecer la inversión en infraestructura que contribuya a mejorar sus condiciones de hábitat y vivienda. Hay que trabajar para evitar la mendicidad de los aborígenes en las calles de las ciudades más importantes de Anzoátegui. Da pena ver a las indias embarazadas y sus chamos pidiendo limosna en calles y avenidas.

      Gobernar no es echar cemento y asfalto. Es preocuparse por la gente y darle oportunidad al  talento provisorio y los que están llenos de buenas intenciones. Hay que pensar en grande y apartar las bajas pasiones. Los intereses personales y familiares hay que echarlas a un lado.  Hay que propulsar las acciones gerenciales en función del colectivo, del pueblo. En Anzoátegui  cabemos todos. Esta es una tierra grande, de oportunidades extraordinarias. Pocas tierras como la nuestra es tan rica en virtudes naturales, tanto que he llegado a pensar que nuestro señor Jesucristo nació en Anzoátegui, porque Anzoátegui es el Paraíso. 

americoarcadio@yahoo.com



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Américo Hernández


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