In memóriam de la siempre combativa Lina Ron

Te fuiste compatriota Lina Ron, en un momento en que el mundo sufre las consecuencias de la miseria humana imperial que, con puntería perversa, desactiva a los pueblos que le son indiferentes, con opiniones tergiversadas, bien psico-pensadas-analizadas que vaciadas en su prensa del odio rutinario, tienen la finalidad de preparar el terreno de su provecho, para atracar con su fuerza desmedida: voluntades adversas y marchitar con paciencia calculada la frecuencia saludable de vivir en paz fuera de sus territorios, sembrando con sus amenazas malditas el terror, para que no podamos comernos el pan nuestro de cada día con satisfacción y, más bien nos crispan los nervios con su poderío militar que destroza regiones, arrasando, e invadiéndolas.

Algo de decepción debes llevarte del inventario de componendas en que todo descansa en el que más puede y, de alguna forma debió enfurecerte el no poder contribuir en grosso modo con la forma de desarrollar tus ideas revolucionarias que en muchos no calzaron y más bien le incomodaron y, más de una vez debiste repetir la frase que no eras capitana, sino marinera.

Lo bueno y lo malo de tus actos son la guía que fecundaron las costumbres de otros y, sé que gozaste de aclamación de tus seguidores que no te despreciaron ni te desampararon.

Sé  también que te acostumbraste al pretexto que hacer revolución no es nada fácil y que los enemigos sobran en cada recodo del camino y defendiste con tu presencia y tu voz lo poco que te dejaron hacer que, más de las veces te animaron a confrontar ideas que hasta cárcel se te impuso y, sin contrarrestar voluntades superiores, jamás te diste por vencida.

Puedes descansar en paz a sabiendas que tu ejemplar fortaleza de mujer luchadora, ha dejado sus frutos bien resguardados en toda Venezuela y, algún día no bien lejano, el descanso que te has tomado, hará posible que del seno de nuestra tierra amada broten por miles las Linas que, liderizarán la esperanza de que sigas presente en cada palpitar de la realidad política del país y tus raíces se habrán afianzado con la lealtad de tu palabra con sangre y nervios de infinidad.

No dejes de atizar con tu palabra emotiva, la imaginación de nuestros líderes, para que crezca el deseo de seguir adelante con la bandera de la dignidad moral por delante, ondeando por la seguridad y beneficio de la justicia social del pueblo.

Si alguna vez tuviste enemigos por tu personalidad exquisita de sentimientos nobles, esos morirán como mueren los perros de mal de rabia, ladrando sus miserias en la perversidad de su escualidez ilimitada sin una corona de vergüenza que los recuerde.

Fuiste Lina Ron en el transcurso de tu peregrinaje vivencial: una flor de pasiones innatas que el viento en cada despertar de brisa te riega al mundo y, cuando despiertes de tu sueño incómodo, todos tus compañeros lloraremos por perderte.

Vaya este trazo de emoción a la paz de tu alma que envuelta de amor patrio te pasearas en cada atardecer en donde haya una plaza Bolívar, para decirle con tu voz de frenesí que no, nos desampare.

estebanrr2008@hotmail.com



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Esteban Rojas


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