Cura Palmar fiel representante de la decadencia de la iglesia

Transcurridos dos mil años, un cura moralmente resquebrajado, fiel representante de la doble moral religiosa de la oligarquía eclesiástica, vocifera por el Zulia en clara muestra de ansiedad, por el protagonismo perdido, en gran parte por la falta de convicciones éticas al servicio de la espiritualidad del pueblo.

Sus prejuicios y complejos, por creerse mensajero de Dios, impulsado también por su enajenación mental, no le permite distinguir los valores religiosos, la ética social al servicio de la iglesia. Así como en el pasado, el cura Palmar, educado en una iglesia católica, arrimada al poder de la oligarquía, carece de abono popular, no germina, porque no representa los ideales y valores el pueblo, y aunque pretenda trabajar para ella, está solo, por el olvido de propios y ajenos. La iglesia no lo quiere por ser un fantoche revolucionario, la revista económica en donde trabajaba lo botó por no tener ética, el pueblo lo escucha con lástima por su compulsión por el protagonismo, no sabe que hacer, el asunto es que nadie lo quiere en sus filas.

El protagonismo, sus ansias protagónicas, lo lleva a confundir la realidad, esta tan vacío espiritualmente que hasta Dios se alejó de su alma, lleno de rencor, egoísmo, envidia, confundido y solo, ladra sin parar. Si la iglesia no lo recoge, la vergüenza será mayor, para la oligarquía eclesiástica, la cual dice defender. Obviamente el Vaticano no sabe de este bochornoso personaje, en clara decadencia moral, triste ejemplo de lo que hoy es la iglesia con sus representantes en asuntos políticos de la nación, que por principios espirituales deberían abstenerse de intervenir, el es uno de muchos, curas activos que están en puestos públicos, algunos con licencia, otros renunciaron a la labor sacerdotal, ¿Qué moral religiosa es esa, con que moral critican, que principios éticos manifiestan, para trabajar al servicio de la revolución y del pueblo, pueblo del cual se alejaron?, son los modernos hipócritas de la iglesia.

Este cura es la muestra, de la moral de doble vía que predican en los seminarios de la iglesia católica. El Cura Palmar es una penosa realidad eclesiástica, una vergüenza religiosa, es un adicto del protagonismo, está tan enfermo, que ya no puede distinguir la realidad de un montaje. Lamentable espécimen, listo para el geriátrico, o quizás este poseído por el demonio, en tal caso, el exorcismo, también es una responsabilidad de la iglesia, de sus superiores, pero en la calle no puede seguir, es una vergüenza publica y cristiana. Es además apenas una mitad del alma, mitad cura, mitad político, mitad hombre, mitad persona, es apenas una mitad de todo.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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