¿Con Guaidó viviríamos mejor: no miente, analiza y duda?

¡Ay, Venezuela, quién te viera y por tus calles paseara! Indómita como mujer bendita y frágil por la inquietud de ese racimo de esperanzas que forra nuestro existir, pero mañana, mañana será otro día tan igual como el anterior que, si no fuera porque tenemos un presidente "encargado y autoproclamado" a su gusto que respira sin barbijo como ahora lo hace el pueblo muerto de miedo: por un virus que se refugió en Covid-19 que, con su amenaza de muerte nos tiene: oyendo y escarbando lo que corre por las redes de cada país, ensartados por igual por una causa que hasta Trump se acogió a una frase hiriente que soltó contra los chinos, por atraparlos desprevenidos como el país más rico del mundo: balanceándose de pobreza sanitaria como sorpresa y enterrando cadáveres que pasan de largo en esta aventura de soñar no cuesta nada que, mantiene a Venezuela despierta hasta los momentos encerrada en cuarentena sin repiquetear de campanas agoreras.

Pero lo insólito como abre puertas y, en ese contagio de estar prevenidos y alertas que entre más se diga más se comprende, hay que luchar, no importa que nuestra mejor arma sea abrir espacios con mentiras que abulten a un Guaidó que respira todavía como líder y, él mismo, se diga con afán de poder que: "Como Gobierno encargado y en nombre de la Asamblea Nacional le advertimos hoy al mundo que esto viene a agravar la potencial catástrofe que teníamos en puertas hace un año. No se puede asumir el modelo Chernobyl para atender la emergencia". Y verdad es que con Guaidó viviríamos mejor que en "dictadura", pues él analiza y posee una duda metódica más precisa afortunadamente que la duda metódica de Descartes y, lo mejor por su preocupación afirma que: instruyó a su comisionado presidencial ante la ONU, Miguel Pizarro y, a los diputados Manuela Bolívar (no Manuela Sáenz) y José Manuel Olivares a hacer un inventario de requerimientos que se necesitarán para enfrentar la emergencia dado el crecimiento de la curva de crecimiento exponencial de los casos. Parece un disparate, pero no lo es, pues él piensa a futuro que así como piensa existe y, además se preocupa por la posible curva exponencial que como ingeniero no matemático dejamos pasar. ¡Bravo!, y como diría uno por allí, una verdadera bazofia, nada viral.

Pero esto desde todo punto de vista dicho por Guaidó es catastrófico que: "el Estado no tiene capacidad para atender la pandemia". Y, entonces en que quedamos que, mientras Jorge Rodríguez asegura que, el gobierno de Maduro dará tratamiento con cloroquina a los pacientes con Covid-19, Guaidó asegura que estamos pelando que, lo más seguro todos moriremos sino es que Guaidó tenga para los enfermos "guaidoquina" colombiana, en una competencia que tú mientes mientras, yo busco auxilio. Y en esa rumba de emociones de quien es mejor gobierno y quién miente descaradamente cada uno por salvarnos quizás o, posiblemente como lo dice Guaidó: "Pareciera evidente, luego de haber escuchado ayer (domingo 22 de marzo) al dictador, que la dictadura miente descaradamente y nos pone en riesgo por el manejo irresponsable. Esa información (la cifra de contagios aproximados en el país) la obtuvimos a través de uno de los ministerios preocupados porque se estaba ocultando información en Venezuela". Ven como se tuesta el maní que el gobierno oculta y Guaidó descubre, pero no por un ministerio de él sino de la "dictadura". ¡Ay, sino fuera por Guaidó! Qué sabría el mundo, nada. Y menos mal que no tenemos muertos de Covid-19, porque en otros países se pueden morir, pero en Venezuela, no. ¿Y Bachelet, pendiente debe estar de nosotros? ¡Ojo! Y roguemos porque Guaidó se quede con las ganas de enterrarnos.

Y como un presidente altivo de preocupación por Venezuela, soltó: que ocultar información no beneficia en nada al combate de la pandemia, pues: "la primera medida que se debe tomar para la atención de la emergencia son cifras, números, aislamiento, barrera biológicas para poder dimensionar la potencial emergencia y crecimiento exponencial". Diremos que cifras son números y que el gobierno las debe dar como dígitos y Guaidó como más peculiar sin distinción en números romanos y, así atajar ambos -Guaidó como el "dictador"- ese crecimiento exponencial que no se ve, pero que, Guaidó insiste en llamarlo así, porque a él le gusta como alarmante mentiroso dimensionar y, preocupado por la pandemia de 77 enfermos que él dice que son 200 o, quizás más, pro que el gobierno oculta quién sabe, para qué, y que Guaidó descubre como presidente encargado que así como Rubén Blades dijo que: "Trump es el político más estúpido e incompetente del planeta", ¿qué nos diría de Guaidó? A lo mejor, diría: ese Guaidó es el político más inteligente y competente del orbe, que gracias a él en Venezuela no ha habido ningún muerto y si los hay serán del otro. ¿Pero será posible tanto fuelle de Guaidó como presidente? Posible es y, seguro que lo demostrará, seguro.

¿Y Guaidó qué suelta? Suelta perlas del collar de su lenguaje hablado. Entonces, seguimos en Venezuela pendientes de que Guaidó hable y nos informe con su lenguaje exponencial, si acaso no nos mata primero de un susto.



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Esteban Rojas


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