Rosalio Castillo Lara: ¡Fariseo!

En un mundo tan controversial en el que la cotidianidad presenta como algo común, que en cualquier país de algún continente se desate una guerra, en nombre de la justicia y la lucha contra el terrorismo, acabando con la vida de seres humanos inocentes, impulsada por el poderío bélico del imperialismo en su voraz obsesión por controlar las riquezas energéticas que el Creador proveyó al genero humano en las profundidades geológicas, lo menos que se puede hacer en ejercicio de ese poder que constituye la opinión publica, es precisamente, decir las verdades a los cuatro vientos denunciando a quienes, talvez guiados por el mismísimo demonio, pretenden seguir engañando a los pueblos desde la comodidad y el confort que sus argucias les ha permitido ostentar, atribuyéndole a Dios desde su dislocada concepción del cristianismo las atrocidades que a cada instante ocurren en el planeta.

Ejemplos de este tipo de personajes desnaturalizados, inmorales y cínicos que se esmeran por aparentar una virtud que no poseen, abundan como plagas en Venezuela. Uno de ellos, a Dios gracias, retirado del sagrado ministerio cardenalicio al que nunca debió acceder por anticristiano y fariseo, vive en la opulencia probablemente mal habida, reposando y disfrutando de su emporio residencial o fortaleza campestre, enclavada en el pueblo de Guiripa de Aragua, para desdicha de su noble gente.

Nos referimos al respetable y grandísimo embajador de lucifer en la tierra, Cardenal Rosalio Castillo Lara; uno de los príncipes de la iglesia católica que se da la libertad de inmiscuirse con descaro superlativo en la actividad político partidista nacional, contraviniendo los designios de la iglesia que dice representar, bajo la lenidad de la jerarquía que se petrifica en la Conferencia Episcopal Venezolana, organismo que no manifiesta la mas mínima intención de recoger a la senil oveja descarriada. Este acaudalado y aburguesado prelado, probablemente tendrá que esperar la entrada de mil o mas camellos por el ojo de una aguja para poder ascender al reino de los cielos, porque hasta es posible que la sangre que le corre por su torrente (venenoso), no sea ROJA, dado su visceral odio al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías y al proceso revolucionario bolivariano y socialista que cada día se fortalece, avanzando por sobre las tumbas.

Ha dicho este degenerado de alta alcurnia a la revista ZETA, del periodista Rafael Lacayo Poleo y al canal Globo Visión, en entrevista concedida a la periodista Nitu Pérez Malinche Osuna, que el país esta amenazado por el comunismo ( la sociedad ideal) en estas venideras elecciones y llama a desconocer el triunfo del candidato Hugo Chávez, aludiendo además que éste pretende perpetuarse en el gobierno con la posibilidad de instaurar un “régimen de gobierno hereditario” en el que sea sustituido, por allá en el año 2021 por su hija Resines. Que en Venezuela se violan derechos humanos fundamentales como la libertad de expresión y otra serie de sandeces y estupideces que emergen desde lo mas profundo de su egoísmo y avaricia material, que lo hacen desesperar y angustiar por el temor que le siembra su penumbrosa conciencia respecto a la posibilidad que el Estado revolucionario ponga en manos de campesinos trabajadores las hectáreas ociosas que posee cual pervertido latifundista.

Pues así andamos por nuestro país, ha solo once días de la elecciones presidenciales, las elites eclesiásticas continúan impunemente irrespetando al Presidente de la Republica, burlándose del glorioso pueblo venezolano bajo el grosero e hipócrita acto de refugiarse en la fe cristiana que no profesan. Llamando a la desobediencia civil y al desconocimiento de la Constitución, convirtiéndose en presuntos planificadores y cómplices, como es el caso del endiablado Cardenal, de posibles actos de desestabilización social que pudiesen desatarse, a partir de la segura derrota del candidato opositor Manuel Rosales, el próximo 03 de diciembre.

En este orden de ideas es preciso señalar que la inmensa feligresía venezolana, debe rechazar el irrespeto que este indigno seudo Cardenal Castillo Lara, le causa a la iglesia católica, ya que quienes deben hacerlo en ejercicio de su autoridad, eluden su responsabilidad. La verdadera iglesia, esa que se forja codo a codo con su pueblo, liderada por los curas de parroquia, es la genuina representante de Cristo en la tierra, lo demás es la degeneración humana ensotanada. Nos queda repetir lo mencionado por el padre Rojas de Barquisimeto…”debemos defender como sea y con lo que sea, este proceso revolucionario bolivariano”

No pasaran!!!!!

ramonnachoherrera@hotmail.com


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Ramón Herrera


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