Aquí no ha pasado nada

Recordando a Aníbal Nazoa, que se cansó de lidiar con adecos, copeyanos y con gente que ahora se asemeja mucho a los dos, creo que por eso lo recuerdo.

Pasaron las elecciones y el gobierno como si nada. El movimiento Somos Venezuela (el partido ni fu ni fa, lo llama Ramírez) obtuvo 300.000 votos y Maduro, como si nada, como si eso no fuera con él, que lo inventó (¡qué desperdicio de campaña electoral! Ahora los tienen limpiando jardines y ofreciéndoles viceministerios). La situación de los precios es insostenible (un 1 cuaderno cuesta 3.000.000 de bolívares), la calidad de todo ha mermado, de la salud y del estudio. El Ministro Jaua declara que "en Venezuela no existe deserción escolar", ¡como si nada" (como si uno no viera todos los días niños realengos en el boulevard de Sabana Grande hurgando la basura… ¡Un solo niño que no esté escolarizado ya es un escándalo!), Diosdado Cabello llamando al diálogo a la derecha, como si aquí no ha pasado nada, como si no hubo elecciones, y como si ellos sacaron más votos que inscritos en el PSUV en estas elecciones. O sea, para los hijos de Chávez todo está prefecto.

Sin embargo, cuando para ellos todo está perfecto nosotros debemos cuidarnos y prever lo peor. Cuando la dirigencia del país es un colectivo irresponsable uniformemente de acuerdo en que aquí no ha pasado nada, quiere decir que cuando alguien proteste lo van a joder fuerte, como en la cuarta, las ejecuciones dejarán de ser una acción selectiva para convertirse en rutina, volveremos al estilo de las redadas diarias, la "pedidera" de cédula por cualquier pendejada, el arresto por sospechoso, los golpes, el abuso, los excesos y los muertos. Este consenso dentro del gobierno y la dirigencia política augura vientos fascistas.

Esa actitud soberbia y echona de Jaua hablando de que no hay deserción escolar es un mal síntoma. De su persona no esperamos que luche cuerpo a cuerpo con nadie, pero sí la indiferencia total ante la desgracia humana. Si un cuaderno cuesta 3 millones de bolívares ningún niño pobre podrá estudiar o sentirse feliz de ir a la escuela con hojas usadas y engrapadas, esta situación de dramática miseria es sensible para los niños y sus padres, acostumbrados a otro país y a otro mundo. Siguen los show seudo políticos llenos de alegría fingida, y detrás la gente buscando cómo abandonar el país, porque no lo quieren, lo desprecian o no les importa, y porque les enseñaron en estos últimos años a ocuparse de sus propias vidas y la de sus cercanos; mejorar de forma individual y egoísta, con el Dakazo de comprar barato y vender caro para gastar como el que más.

En un momento como este, de tanta confusión y desinformación y problemas, el consenso de los que ostentan poder es peligroso. Si se llegara a diluir la soberbia, con la cual el gobierno no reconoce sus faltas, en la indiferencia, y esta indiferencia confundirse con la otra de la derecha opositora, se instalará definitivamente un régimen fascista, una democracia cuartarepublicana con todos sus mecanismos conocidos para el control y la represión de las clases más débiles, pobres, vulnerables de siempre. Ese empeño de Diosdado Cabello y Maduro por dialogar con la derecha y no entre chavistas, nos acerca cada vez más a eso. Solo buscan gobernar el consenso capitalista en paz, sin guarimbas y protestas legítimas en las calles.

Cuando se confunden las guarimbas con las protestas legítimas por la escasez de agua o por los cortes eléctricos y se reprimen estas últimas como si fueran las primeras; o se reprimen las protestas por la carestía de la vida o por las cajas del clap, o la falta de medicamentos arrestando o desapareciendo a sus líderes; cuando se confunden los presos comunes con los presos políticos y viceversa, y se liberan los ricos y quedan presos los pobres, en nombre de la PAZ, todo indica un encuentro de la derecha madurista con la derecha opositora, en nombre de la PAZ, la PAZ de la explotación de los pobres y en favor de los ricos, el fascismo.

Nada es aislado, la conducta del gobierno es una sola conducta enseñoreada sobre los más pusilánimes, podríamos decir que les afloró el gusanito del poder, el gusto por sentirse poderosos. Mientras pierden escrúpulos, más se parecen a los que llaman sus enemigos (al tiempo que en lo práctico hacen de los chavistas sus verdaderos enemigos). Es simple, en este momento comienzan a separarse los continentes, a distanciarse los antagonismos; por un lado el desprecio y la indiferencia, el despotismo, y por el otro la rebeldía, la solidaridad, la justicia, el reclamo de igualdad.

Vivimos un momento de inflexión de estos líderes del pasado ahora dirigentes robustecidos en el poder que no están dispuestos a abandonarlo por nada ni por nadie, el resto que les toca es aprovechar la misma mentira que comparten con sus opositores de derecha, habitar en el mismo espacio del fascismo, de la democracia burguesa o de la tiranía de algún viejo conocido.



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Marcos Luna


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