Venezuela: segundo día de no paro

Se repite hoy el fracaso de ayer en el intento opositor de paralizar el país como paso previo a un levantamiento insurreccional.

La totalidad de la industria está en funcionamiento. El transporte es normal. El comercio tiene algunos shoppings cerrados por sus propios dueños en la zona donde habitan las clases pudientes, único lugar en el que se reproducen barricadas y se impide el tránsito.

En el conjunto del país, sólo en un 8% del territorio sufre embates de grupos violentos. Pero no se trata de que ese porcentaje esté bajo control de los fascistas, sino que es el área donde actúan esporádicamente. El resto –es decir, toda Venezuela- en centros urbanos e interior del país mantiene la cotidianeidad habitual.

Esta última afirmación debe ser acotada: ayer hubo una oleada de movilizaciones (otra vez la “marea roja”) en las principales ciudades, con actos masivos a los que asistieron lo dirigentes principales del gobierno y el Psuv, distribuidos en toda la geografía nacional para asegurar la participación de la población en la elección Constituyente del domingo próximo.

También hoy la normalidad ciudadana está conmovida porque a partir del mediodía comienzan a llegar a Caracas contingentes de todo el país para realizar en la Avenida Bolívar y otras adyacentes el cierre de campaña por la Constituyente. Se espera una participación masiva, con participación destacada de columnas obreras ya movilizadas ayer en sus zonas de trabajo.

A la par, se multiplican las divisiones en la oposición, de las cuales hay expresiones públicas: el cálculo de que Maduro suspendería la Constituyente falló y una vez más la oposición queda fuera de una contienda política que, según diferentes analistas, incluso cercanos a la Mud, se espera una amplia participación ciudadana.

En la encrucijada, los grupos francamente fascistas intentan redoblar hechos de violencia y otro flanco gira en redondo y trata de negociar con el gobierno. Hay numerosos candidatos inscriptos para participar en los comicios constituyentes, entre ellos notorias figuras asociadas a la oposición y sectores empresarios.

Esto produce airadas denuncias públicas de figuras abiertamente comprometidas con el intento golpista. Una periodista comprometida públicamente con el golpe de Estado de 2002, en su programa de televisión desde Miami acusa como traidores a Henry Ramos Allup (Acción Democrática), Henry Falcón (gobernador del estado Lara) y Ramón Rosales (ex gobernador de Zulia).

El diputado y vicepresidente del Psuv Diosdado Cabello denunció que en el edificio de la Fiscalía (cuya titular adoptó públicamente las posiciones de la Mud) se realizó una reunión secreta en la que participaron representantes de las embajadas de Estados Unidos, Colombia, México y Argentina. Parece evidente el estado de perplejidad e indecisión de Washington frente a la evolución de la confrontación en curso. El fracaso ayer de Luis Malinche Almagro para que la OEA asumiera una posición activa contra la Constituyente completa ese panorama.

La magnitud y carácter de la manifestación de hoy, así como los resultados de la elección del domingo, seguramente gravitarán sobre la decisión que adopte la Mud en las próximas horas: redoblar las guarimbas o asumir la derrota política y prepararse para nuevas formas de violencia e intervención extranjera a partir del 31 de julio.

Un indicio de la primera de las opciones, el recrudecimiento de la violencia en las calles, es lo que sucede en estos mismos momentos en el Este de Caracas, donde un grupo de guarimberos dispara con armas de fuego contra vehículos que intentan pasar las barricadas.

Como sea, y pese a la continuidad agravada de las mentiras de la prensa hemisférica sobre la situación venezolana, lo cierto es que el paro de 48hs fracasó rotundamente y es sobre esta relación de fuerzas que Washington deberá decidir si frena o acelera en su agresión.

Es de esperar que los gobiernos latinoamericanos arrastrados por la política de la Casa Blanca analicen con objetividad las consecuencias de amarrarse a una propaganda falsa e insustentable. Trazar estrategias políticas a partir de creerse las propias mentiras es una conducta que aumentará, en plazos perentorios, la debilidad que ya los acosa en todos los órdenes.



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Luis Bilbao

Escritor. Director de la revista América XXI

 luisbilbao@fibertel.com.ar      @BilbaoL

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