Quinto Malo

Miranda, el 2.0 y la falacia del autogolpe en Venezuela

Los desmantelamientos y derrotas sucesivas a la verdad noticiosa -pero ausente de la mediática transnacional capitalista-, referida a los intentos permanentes de desestabilización económica y social en Venezuela, así como a los intentos imperialistas por derrocar al Gobierno constitucional que preside Nicolás Maduro y acabar con la Revolución Bolivariana y Chavista, ha llenado de furia a la derecha fascista mundial y nacional. Vuelven entonces a inventar noticias, “sus verdades”, los escenarios que creen requerir para dar un golpe de Estado contra Venezuela.

La información transita por “autopistas”. Rutas o vías que pueden ser acuáticas, como aquella a la que recurrió nuestro gran revolucionario antiimperialista Sebastián Francisco de Miranda, cuando sobre una de sus embarcaciones, destinadas a llegar a costas venezolanas, para su liberación del imperio monárquico español, embarcó una imprenta, a la que calificó de “pertrecho de guerra”.

Puede transitar por caminos y veredas, a lomo de caballo o de mulas. En las alforjas de los soldados que combatían y recorrían Colombia y territorios vecinos, convertido en semanario impreso, con nombre de Correo del Orinoco y una carga de conciencia, enfrentando la –ahora- bicentenaria guerra mediática del imperio español y su soporte de mentiras y falacias, llamado La Gaceta de Caracas.

Puede recorrer cibercaminos intangibles del 2.0 y su inmensa variedad de soportes, coincidentes con los tiempos de una misma lucha libertaria, independentista y de Patria socialista, conducida bolivarianamente por el Comandante Hugo Chávez. Desde la radio, la televisión, el tuíter y otros soportes contemporáneos de la verdad revolucionaria, pero también de la no-verdad de terroristas, imperialistas y sus lacayos, especializados en atentar contra los pueblos soberanos, como Venezuela.

Entre Miranda y el 2.0, la falacia del autogolpe es una conspiración más de las oligarquías contra la República, contra la viva y revolucionaria 5ª República Bolivariana y Chavista.

Voces histéricas y poco históricas, han saltado por el mundo, ante la decisión soberana de uno de los cinco poderes del Estado venezolano, soportado en su Constitución, promulgada masivamente por el pueblo constituyente que la discutió y refrendo el año de 1999, determinando que el Poder Legislativo, el parlamentario (tan sólo uno de esos aludidos cinco poderes del Estado) anda en desacato y conspiraciones apátridas y anticonstitucionales que lo han hecho merecedor de una sanción temporal, determinada por el organismo que legalmente la reglamenta y vigila: El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y, particularmente su Sala Constitucional.

Las antenas receptoras de la derecha apátrida y el oposicionismo venezolano ya se hacen eco de las mentiras que genera el triángulo mediático: Miami-Madrid-Medellín (por extensión: EEUU-España-Colombia) que genera matrices como la actual falacia de que el justo y constitucional pronunciamiento y sanción del TSJ contra la AN, en desacato y traición a la patria, es expresión de un autogolpe del Ejecutivo Nacional, en la figura del presidente constitucional, Nicolás Maduro.

Mentiras, mentiras y más mentiras, de un imperio que, hegemónicamente atenta contra el pueblo venezolano, desde hace 200 años, en la guerra mediática que, en su tiempo enfrentaron Francisco de Miranda, Simón Bolívar y otros patriotas y que, en la actualidad enfrenta nuestra Revolución, hasta en las redes de soportes 2.0.

Mister Danger revestido de parlamento traidor y apátrida en la mayoría derechista que controla el poder legislativo en Venezuela, y al que sólo le falta hablar inglés para tener la perfección de sus genuinos. “¿Qué hermanos son estos, los del Norte, que hasta la España reconoció nuestra independencia y ellos se niegan a hacerlo?”, se pregunta acongojado Simón Bolívar, clamando unidad de los pueblos, al constatar que “Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados a plagar la América de miseria, a nombre de la libertad”.

Pero también lo haría Hugo Chávez hasta el último aliento de su vida, porque “el destino de Venezuela no me será indiferente, ni aún después de muerto”, como lo repetiría, textualmente, de la voz de su mentor y principal fuente en el árbol de la Tres raíces.

El golpe de Estado viene de arriba. Esa es la verdad verdadera. El golpe viene del imperio estadounidense y sus aparatos políticos, militares y de inteligencia. Viene del Estado sionista, apuntalado por el poder económico transnacional y, particularmente, del que proviene de los monopolios petroleros y financieros mundiales.

Venezuela no se rinde. Venezuela es Revolución Bolivariana y Chavista. Es resistencia. Es opción del Poder Popular por vencer y ¡Venceremos!



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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