¿será sólo porque planean cantar fraude, luego de confirmado el adverso resultado del 6D 2015?

¿Por qué la alta burguesía y sus lujosos títeres de ahora no pueden firmar su anticipada derrota?

Esta entrega busca despertarlos para que no sigan reemplazando a los viejos y obsoletos títeres de la alta burguesía, algunos de cuyos especímenes de segunda hoy se niegan a morir políticamente.

Las preguntas formuladas en esta entrega tienen una sola respuesta, aunque los involucrados tengan y necesiten un argumento convencional dada su alta investidura como clase destronada.

Observemos que por primera vez, desde la llegada del Presidente HRCF[1] y, luego de 200 años, empezamos a ver la inaudita presencia en vivo y en público, además de hacerlo no menos inusitadamente por las páginas de "sucesos", salvedad hecha de las suntuarias crónicas "sociales" de la prensa, a ver, decimos, en los medios modernos de información a un tipo de gente que jamás se habían "retratado en grupo".

Nos referimos a algunos muy selectos personajes del llamado mantuanato a quienes la verdadera alta burguesía, rancia e invisible a los ojos de los "pendejos"[2], los ha venido usando como "conejillas(os) de indias" ante la carestía de blancos de orilla de los que este pueblo se cansó para no volverlos a ver ni en pintura, y en su defecto a aquellos los usan virtual y realmente como nuevos títeres de lujo.

A tales candidatos los/las vemos machando por esas sucias y pestilentes calles tradicionalmente reservadas a la gente de a pie, a los "sin camisa", a los "arrastrados" , a los mismos que les han servido a su enriquecimiento y confort, en un contramundo galeaniano y burgués, aunque su honrilla de sentirse descendiente de los viejos realistas españoles, les impide tolerar alguna denigratoria manchita, ningún asomo que pueda mermar su infatuamiento de persona con sangre especial, con sangre mantuana.

Por eso optan por no participar en unas elecciones con altas e innegables probabilidades de perder; optan y optarán por declarar que les han hecho trampa en lugar de admitir una derrota que no sólo les hará perder su retorno a Miraflores, vale decir, a las Arcas Públicas que han sentido suyas, muy suyas por su sola condición de sentirse con ancestros imperiales, sino que en semejante derrota verían desmoronado su acomplejado "enmojonamiento" como gente especial. Muy diferentemente, los pendejos de Ad y de Copei y de los demás partidos otrora minoritarios podían perder y eso no los golpeaba en orgullo alguno porque, sencillamente, todos aquellos candidatos también eran y fueron tremendos pendejos, aunque muy bien tarifados.


 

[1] En esas siglas estamos respetando-aunque no convalidando-la complaciente y servil reforma gramatical que hizo la Realeza española a los capitalistas de la computación.

 

[2] Cuales faraones de viejo cuño.



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Manuel C. Martínez


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