Las Caras de la MUD: Lorent Saleh y “Chúo” Torrealba

La MUD para muchos analistas es un tema agotado, por tanto fastidioso y nada novedoso. Lo cíclico cómo se comporta ese cuerpo “apolítico”, hace que sus actuaciones sean, no solo predecibles, sino además, descontextualizadas de la realidad social y política del país.

Una simple revisión de su comportamiento en los últimos quince años, evidencia la carencia de claridad, así como un desatino político dantesco. Recordemos por ejemplo, el golpe de Estado de abril, el paro petrolero, los paramilitares en la finca Daktari, la no participación en la elecciones parlamentarias del 2005, el anuncio del fraude electoral (sin poder demostrarlo) de 2006 con Chávez y 2013 con Maduro, el llamado a “La Salida” Parte I, entre muchos otros.

Todas estas tristes actuaciones van en paralelo y en simultáneo con el supuesto llamado al diálogo, por su “apego a la democracia”, y para satisfacer las “demandas del pueblo”, es decir, la MUD evoca el espíritu democrático y, llama al gobierno a dialogar, pero simultáneamente, pone en marcha planes que atentan contra la estabilidad política del Estado-gobierno, y por ende, del pueblo. Esta es una constante que se observa durante todo este periodo, razón por la cual, la Mesa (al igual que la Coordinadora Democrática) se ha inhabilitado como un interlocutor creíble y confiable. Su comportamiento obliga a inferir que siempre oculta un oscuro as bajo la manga.

Sin embargo, muchos consideramos (quizás ingenuamente) que en la MUD existen sectores democráticos y no violentos. Hemos supuesto la existencia de actores moderados dentro de ella, capaces de comprender que la vía para hacerse del poder es la electoral, no otra. Pero, no tenemos elementos de convicción para suponer que estamos en lo correcto, vale decir, que realmente existe un ala democrática dentro de la oposición venezolana. Aún así, apostamos a que surja.

Los que presumíamos como demócratas en la MUD, hasta ahora su actitud, ha sido ambigua y permisiva. Ellos temen, erróneamente, no contar con el respaldo de la militancia opositora, quizás olvidan que uno de los principios básicos de la política, es tener cojones para garantizar el respeto a los postulados democráticos, así como romper con mamotretos organizacionales -la MUD-, que lejos de consolidar una alternativa política con probabilidades reales de conquistar el poder, los alejan y los entierran cada vez más como interlocutores políticos válidos.

Por si todavía se tenía alguna duda de su desatino, citemos tres ejemplos recientes: el primero, es el de Lorent Saleh, donde se devela la segunda fase del plan parapolítico de “La Salida”; evidenciando, en segundo lugar las vinculaciones de él, y de unos de sus más cercanos mentores, Antonio Ledezma, con el Para-Uribismo; el tercero, es el caso del nuevo secretario de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba (Radar de los Barrios), de quien su “currículo político”, habla por sí solo.





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Jiuvant Huérfano


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