¡ Producir, producir, producir!

Es innegable el que los trágicos sucesos provocados por la extrema derecha venezolana, no lleven como meta el derrocamiento del gobierno legal y democráticamente constituido, es más, esta extrema derecha no niega sus objetivos.  Con la excusa de la crisis económica y el malestar general que esta produce en la población, esta derecha fascista, esperaba que sus acciones fueran la chispa que encendiera una insurrección popular a favor de sus intereses político económicos, propulsándolos hacia la toma del poder. Sorpresivamente para ellos, dado el runrún permanente de protesta pasivas, y críticas en contra el gobierno, por parte de ciudadanos de todos los niveles sociales, palpable a diario en las colas para adquirir productos básicos de consumo, la respuesta popular hasta ahora no se ha manifestado a favor de estos aventureros fascistas. Lo cual no garantiza el que en cualquier momento esta protesta pacífica no pueda convertirse en insurreccional.

Pero por el momento no hay signos que indiquen que a esa pandilla fascista les llegó la hora de siquiera soñar en sus posibilidades de acceso a la toma del poder

 En primer lugar y aunque es innegable la molestia del conglomerado social dada la escases y la especulación como ya acoté antes, estas molestias no alcanzan a llegar a  niveles de desesperación. Existe mucho dinero circulante, y las necesidades básicas están cubiertas, así haya que hacer maromas para obtener los productos de consumo necesarios. Por otra parte existe la esperanza latente de que esto se componga, la publicidad gubernamental al respecto, aunque con reservas, no ha dejado de calar en la población, es decir aun existe el beneficio de la duda. Además el gobierno está recogiendo positivamente los frutos de la lucha sembrada por Chávez en pro de las clases populares; desde hace tiempo se acabó el hambre en los sectores desposeídos, basta ver la cantidad mayoritaria de personas humildes en los supermercados de propiedad privada, pagando en efectivo, con cesta ticket, o con tarjetas de debito los productos adquiridos; ni que hablar en lo que respecta a los Mercales y Pedevales. Es decir que a pesar de las colas, precios especulativos y fallas de productos, la gente sabe que tiene asegurado el sustento familiar. Por otra parte la pandilla de delincuentes que representan a la derecha extrema opositora, carecen de verdadera base popular, es muy difícil que la mayoría del pueblo opositor se atreva a seguir la ruta que dicha pandilla pretende marcar, tienen mucho que perder y poco o nada que ganar si  como respuesta a una acción desestabilizadora, la balanza se incline a favor de resultados favorables al gobierno, temiendo en este muy  probable caso, que las represalias que contra ellos se desencadenarían por parte del sector más radical del chavismo, serían desbastadoras (por algo piden a gritos que el gobierno desarme a los colectivos pro chavistas armados). Además y a pesar de su odio sostenido contra el chavismo saben que los efectos de una guerra civil desbastadora alcanzarían a todos por igual.

A pesar de lo especulativo que puedan ser las aseveraciones antes expuestas, creo que para el momento actual son las más acertadas, quizás si esta crisis se prolonga, la paciencia popular rebase su tope y no necesite el acicate de los grupos violentos de derecha para explotar.

Todo lo anterior nos lleva al problema básico estructural, es decir, ¿cómo puede nuestro gobierno resolver el problema productivo de manera masiva y radical, que en el fondo es lo que por su carencia lo tiene con el culo contra la pared, además de mantener a la familia venezolana en una situación de lucha diaria, con desgaste de tiempo y energía para poder obtener los productos de consumo básicos?

Es mi criterio que en primer lugar, el gobierno ante el pésimo manejo de las Industrias del Estado, debe instrumentar una revisión a fondo  desde un punto de vista prioritariamente técnico la administración de las mismas, comenzando por PDVSA. Basta de políticos y politiqueros al frente de funciones a las cuales no están preparados para ejercer, la única función de estos burócratas debe ser la de vigilar que se cumplan los lineamientos del Estado en cuanto a políticas de producción y mercadeo, y supervisar acompañados por el control obrero  dicho cumplimiento. Las industrias del Estado deben estar en capacidad de responder de inmediato a cualquier interpelación de los órganos gubernamentales competentes, e informar didáctica y explicativamente a los organismos provenientes de las organizaciones populares organizadas, aledañas a cada centro industrial, los avances, obstáculos encontrados, cambios tácticos, y cualquiera otra acción dentro de la estrategia productiva, correspondiente a la marcha de cada uno de dichos centros industriales. El Estado debe abrir concursos de credenciales o de oposición para cada cargo administrativo, sin otros requisitos para la admisión de las personas ganadoras de estos concursos, el de  su compromiso para acometer las tareas que el Estado les exija acorde a su capacidad y competencia, además del compromiso adicional a presentar cuentas periódicas de su desempeño tal como expuse con anterioridad.  En el caso especifico de PDVSA, a estas alturas estoy convencido que fue un grave error, una vez expulsados de dicha nuestra industria principal a quienes dirigieron o se solidarizaron con el criminal paro petrolero, el no haber abierto concursos de admisión a nivel mundial, para los cargos técnicos y administrativos que quedaron vacantes; en vez de lo cual se satanizó todo lo que tenía que ver con el conocimiento científico técnico, sustituyendo a los profesionales expulsados, por burócratas con conocimientos precarios o nulos en consecuencia al cargo a ocupar, incompatible este la gran mayoría de las veces con su grado de preparación y competencia. En la actualidad en dicha industria a pesar de emplear el triple aproximado de personal obrero y administrativo, a duras penas produce o produce por debajo de la cantidad de barriles de petróleo que producía antes del paro petrolero, encontrándose en muy bajas condiciones en cuanto a  materias tales como prevención y mantenimiento.

En contra de la opinión de muchos respetados camaradas, ante esta situación de crisis, creo el gobierno ya agotó las posibilidades de seguir manejando el presupuesto en base de venta de petróleo a futuro; urge industrializar el país, sin negarse en primer lugar a  la revisión a fondo de las industrias estatales, tal como expuse anteriormente (con la expulsión sin dolor de tanto personal directivo incompetente). Paralelo a lo cual o el gobierno o da un paso adelante (con todos el peligro que representan los manejos y la corruptela de tanto seudo revolucionarios  enquistados en la administración pública en función de poder), monopolizando las importaciones y nacionalizando la banca privada, o da un paso atrás, abriendo la posibilidad condicionada y controlada, de producción a la industria mundial, en áreas de consumo masivo y otras áreas de importancia incluyendo las correspondientes a la industrialización de los derivados del petróleo; con el incentivo de la recuperación de divisas, tanto por las compras gubernamentales, como por la exportación de los productos por ellas producidas. No existe un catecismo en la marcha hacia el socialismo, y cuando se ha tratado de aplicarlo como tal, el resultado ha sido el fracaso. La necesidad  productiva de alimentos propició en Lenin su apertura hacia La NEP (Nueva Política Económica, consistente en el libre mercado para los productores del campo), dada la terrible hambruna que azotaba a la Unión Soviética después de la guerra civil. Y aunque nuestra situación como país no es tan dramática, hay que estudiar igual que a la primera, la última posibilidad aquí planteada.

arnaldocogotnoc@gmail.com



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Arnaldo Cogorno C


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