Maduro derrotó a los apátridas y a Dios ¡¡De un solo plumazo!!

Estar en el pellejo de Nicolás Maduro no es cualquier cosa. Es más fácil sostener una papa caliente que echarse al hombro tamaña responsabilidad. Sabemos que no es lo mismo haberse fogueado en todos los terrenos, como lo vivió y trajino en carne propia el Comandante Supremo (golpe de estado, cárcel, golpe petrolero, amenazas imperiales, golpes económicos, intentos de magnicidio, aislamiento internacional, ataques y guerra mediática USA de quinta generación, velado bloqueo económico, magnicidio por radiación, etc. etc.)) que asumir de suerte y porrazo los destino de este país.

Nicolás Maduro no se esperaba aquel 8 de diciembre, que ese prohombre curtido en mil batallas delegara en él todas las cualidades y experiencias acumuladas en 14 años de batallas políticas a lo interno y en cuanto a las batallas libradas en geopolítica internacional. Eso, para él, significo un tremendo impacto que, seguro estoy, lo agarro desprevenido y fuera de base. Y he allí donde radica el mérito de Nicolás Maduro que paso de ser un buen alumno a maestro, de suerte y porrazo. Repito, Chávez (en términos beibolísticos), lo agarro desprevenido.

Venezuela a tenor de sus inmensas riquezas no es cualquier país. Los ojos del mundo, principalmente aquellos que perdieron su patio trasero, están puestos en lo que Venezuela anida bajo tierra. Los ojos de la codicia y ambición de riqueza fácil y casi regalada, los mueve en esa dirección.

En un artículo de opinión que me publico Aporrea el 22 de abril (Maduro, huracán de 20 días...), entre otras cosas decía... "Hay que echarle pichón para que un candidato como Nicolás Maduro se pusiera a la altura de un prohombre como Hugo Chávez, en el que había que demostrarle a sus seguidores y al país que estaba a la altura de la responsabilidad que había delegado el Comandante Supremo Hugo Chávez, en él (...)"

También destaque en ese artículo... "Diga lo que digan, tirios y troyanos, sobre lo que sucedió el 14A con la participación del chofer Nicolás Maduro como candidato del PSUV-Polo Patriótico a las presidenciales 2013, en el que tuvo que enfrentarse contra una brutal campaña mediática orquestada por lacayos oligarcas al servicio del imperio, y el apoyo internacional de usinas mediáticas con altísima tecnología satelital; enfrentarse contra poderosísimas fuerzas capitalistas del mundo financiero mundial; enfrentarse incluso, a lo interno, a la crítica de muchos camaradas, seguidores y adversarios que no lo consideraban apto para tal responsabilidad, bien, apreciados compatriotas, ese buen hombre de extracción humilde, con resolución, osadía y emprendimiento, asumió el legado y reto político que deposito Chávez en él, el 8 Dic. 2012, y se tiro sobre los hombros tamaño compromiso recorriendo todo el país y 23 ciudades del territorio venezolano, en tan solo 20 días." No hay tal comparación entre la proeza lograda gallardamente por Nicolás Maduro y lo que logro caprichito Capriles con descomunal apoyo financiero mundial y apoyo mediático internacional. Amén de la experiencia acumulada en los últimos 6 años en dos elecciones victoriosas a gobernador y una derrota para presidente, propinada por el gigante Hugo Chávez el 7O-2012.

Maduro brego como un gigante, no porque tenía un contendor de talla o gran estatura política, no, él estaba ante un pasquín de candidato que tenía detrás (en las sombras) todo el apoyo imperial del mundo. Y tuvo que hacer frente a invasivos ataques informáticos satelitales de quinta generación que por sus características y tecnología de punta no dejan ningún rastro ni huellas a su paso. De modo que, contra ese descomunal poderío económico mundial, y contra todas esas oscuras fuerzas terrenales como no ha habido otra en este planeta, se enfrento bizarramente el compatriota Nicolás Maduro. No es para menos, pero Nicolás Maduro tuvo que enfrentar y echarle pichón del bueno, para derrotar en tan cortísimo tiempo no solo a los criollos orilleros sino a la panoplia militar más poderosa del planeta y a lo más granado, rancio y podrido del mundo financiero internacional.

Lo que Chávez había delegado en Maduro no era cosa de chuparse el dedo y listo... No, en esas elecciones, que para los apátridas oligarcas significaba un segunda oportunidad otorgada por Dios (porque en justicia divina se lo merecían...) pues, apreciados camaradas, así como lo oyen... Nicolás Maduro en esa decisiva batalla para la continuidad y vida del proceso chavista revolucionario bolivariano, también se jugaba en esta contienda electoral del 14A-2013, la vida de la Patria, y se jugaba además, en esta decisiva batalla, el proyecto revolucionario bolivariano que tanto respeto y penetración ha tenido en la Patria Grande y el mundo. Bien, camaradas como les decía, Nicolás Maduro no solo derroto a la canalla oligarca opositora sino que también derroto a las fuerzas anglosajonas europeas, al oprobioso imperio norteamericano y, lo más importante de todo este drama terrenal por haberlo involucrado en esto, derroto en buena lid y sin ninguna experiencia en cuestiones electorales, la segunda oportunidad que Dios les concedió (por justicia divina, a decir de ellos...) a una oposición disociada, ambiciosa, apátrida, sin rumbo cierto, equivocada de bola a bola, sin talante político y capaz de vender a su PATRIA al mejor postor, por cuatro miserables lochas.

La crítica y autocrítica, desde un buen juicio, es buena y enaltecedora, pero creo que debemos dejar que Nicolás Maduro tome el toro por lo cachos y se enrumbe hacia los derroteros ciertos y exitosos que Chávez le supo imprimir al proceso revolucionario. Todo es cuestión de dejar que el nuevo gobierno, gobierne. Porque las oscuras fuerzas imperiales trabajan sin descanso día y noche, y es de todos sabido (conteste con lo que tuiteo ayer Diosdado Cabello) que "El imperio es especialista en halagarle el ego a quienes les nota debilidades, requerimos sólida Unidad y Lealtad verdadera con Chávez"; "Los mismos que desaparecieron a Bolívar quieren desaparecer el chavismo, no podrán con el sentimiento de un pueblo, Chávez es inmortal", afirmo Diosdado.

Cada vez entro en razón y me convenzo más lo que decía Chávez con premonitorio acierto y rayana veracidad... ¡¡ESOS, LOS ESCUALIDOS APÁTRIDAS, MÁS NUNCA VOLVERÁN!! Y creo, en lo personal y sin apasionamientos o sesgos políticos, que su ciclo histórico llego a su fin.. De modo, que ellos, en efecto... ¡¡MAS NUNCA VOLVERÁN


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José Agapito Ramírez


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