Capitalismo Popular: ¿Burla a la Ciencia Económica o Disparate Político?

Desde nuestro modesto desempeño como profesor universitario, basado en la absoluta convicción que el mismo no está circunscrito al cumplimiento de un horario ni al enclaustramiento en un aula, nos resulta verdaderamente imposible permanecer ajenos a lo que consideramos un atropello a la inteligencia del pueblo, amén de la más dantesca burla a la ciencia y la academia en tanto elementos forjadores de conciencia e impulsores del desarrollo humano.

Al respecto consideramos necesario un breve ejercicio pedagógico que oriente a una elemental reflexión en torno a dos conceptos que, por antonomasia, resultan tan o más incompatibles que pretender “subir para abajo” o “bajar para arriba”, o en términos de la sabiduría popular son “como el agua y el aceite”, lo que evidentemente constituye un desafuero teórico-práctico que pudiese generar confusión y aturdimiento en algún incauto estudiante universitario, máxime cuando en días pasados vimos en TV a una “excelsa” rectora universitaria aplaudiendo frenética la “tesis” (¿?) del Capitalismo Popular, por lo que casi a riesgo de perogrullada recurriremos a algunas definiciones básicas y elementales: 

Necesario es tener claro que por simple enunciación el capitalismo es “el sistema económico fundado en el capital como relación social básica de producción”, esto es: “un sistema o régimen económico en el que predomina el capital sobre el trabajo1, lo que podemos reforzar de la composición etimológica del término formado por CAPITAL acompañado del sufijo ISMO, el cual es como “formativo de sustantivos abstractos que denota algún tipo de doctrina, tendencia, teoría o sistema2, es decir: por mucho que se quiera inventar o reconstruir el término, el capitalismo siempre constituirá un sistema sustentado en la supremacía del capital sobre los demás factores de la producción definidos por la economía clásica, como el trabajo y la tierra, con énfasis en el primero de éstos.

Por su parte el término POPULAR es un adjetivo cuyas variadas acepciones, en la totalidad de las fuentes consultadas, giran en torno a: 1°) “Perteneciente o relativo al pueblo”; 2°) “Que es peculiar del pueblo o procede de él”; 3°) “Que tiene su origen en el pueblo”;  y 4°) “Que pertenece a las clases más bajas de la sociedad3, todo lo cual induce a considerar al pueblo en su dimensión de persona humana y, por ende, portadora natural del factor trabajo como lo señala la ciencia económica, que según la doctrina capitalista debe estar subordinado al capital.

Aún asumiendo el trasfondo electoral-politiquero (que no político) de la referida “tesis”, así como la cantinflada de tan supino planteamiento como un disparate político, no nos cabe la menor duda que subyace en el mismo un gran desprecio a la capacidad pensante de las y los venezolanos, banalizándose la profunda diferencia entre dos modelos de sociedad en pugna histórica e irreconciliablemente, olvidando que las lochas de los sectores populares por revertir la relación basada en el capital, buscando la preeminencia del trabajo una tesis alternativa basada en la doctrina de lo Social, de lo humano y su factor productivo natural que es el trabajo, como base organizativa de la sociedad: el Socialismo.

En tal sentido consideramos fundamental reivindicar una vez más que el trabajo, en tanto actividad humana e independientemente de su naturaleza, constituye el único factor que por sí mismo genera valor en la actividad económica, por ser un transformador innato de la naturaleza y su entorno social, que en consecuencia lo convierte en modificador a propia voluntad e intereses de los procesos que se suceden a su alrededor, lo cual no ocurre con el capital físico-financiero ni con la tierra.

Un ejercicio didáctico de reflexión que usamos frecuentemente con nuestros estudiantes, podría ilustrar la afirmación anterior, veamos:

¿Qué pasaría si dejamos durante un año, en tres islas deshabitadas y distantes entre sí: a) Una cantidad determinada de dinero; b) Un lote de terreno baldío; c) Una persona?

La respuesta es obvia: al cabo de un año habrá la misma cantidad de dinero y el terreno podría estar enmalezado. No obstante la persona, valiéndose de sus capacidades físicas e inteligencia, seguramente habrá construido al menos un refugio para guarecerse, habrá procurado su alimentación con los vegetales, frutos y/o animales existentes, habrá cultivado o domesticado especies, por tanto habrá modificando el ambiente inicialmente encontrado en función a sus intereses vitales, so riesgo de perecer.

Así como hace tiempo dejamos de creer en la cigüeña para el nacimiento de los niños, a este pueblo bolivariano ya no le canjearán espejitos por oro, ni volverán a decirnos que tenemos una faja bituminosa en el Orinoco, ni mucho menos que sólo los ricos e ilustrados academicistas tienen conciencia política y nacieron para gobernarnos. Por eso tampoco caeremos en la trampa caza-bobos de un capitalismo que sea popular, pues como refirió recientemente el Comandante Chávez: “nada más impopular que el capitalismo”, el cual es excluyente y explotador por naturaleza.

Finalmente debemos decir que la Economía y la Política, como ciencias, estudian respectivamente las formas de organización productiva y las estructuras de poder de la sociedad, clasificándolas en correspondencia con la propiedad de los medios de producción y las formas de participación en el Gobierno. Una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción y el gobierno de los dueños del capital privado, simplemente no puede ser Popular.

3 Disponible en: http://es.thefreedictionary.com/popular 

albanozam@hotmail.com



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Albano A. Zambrano Q. (*)

Economista Agrícola. Profesor de la UPT ?Argelia Laya?

 albanozam@hotmail.com

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