¿Su candidato “prendió” la navidad, Diputado?


El “honorable” diputado Henry Ramos Allup tuvo que salir pa´ Maracaibo volando. El día previo resultó estresante por la terquedad de su “candidatazo” a recibir pautas de comportamiento y modales. La sesión en su oficina terminó causándole acidez y dejó que el susodicho se fuera convencido de que se la estaba devorando. De hecho le dijo a modo de resabio cuando Pablo salía: Tú crees que te la estás comiendo y agua que no has de beber, déjala correr. Si no quieres agarrar el carril, te sale escaleras. El tipo, sobrado, le respondió: ¡Verga, hablando de comer y beber, me voy pa´ El Alazán!

Allí estuvo echándose palos y tragando lomito, hasta que ya sarataco, le avisaron que en la Hojilla informaron lo que estaba haciendo con los reales del Pueblo en ese restaurant ¡Verga, me voy par coño! Me están violentando mis derechos.

Energúmeno de UNT que se respete, no puede quedarse enratonado. Y se fue pa´ Maracaibo entre palo y palo. Al llegar le avisaron que el encendido de luces estaba listo y discurrió al mejor estilo Rosales: ¡Verga, como dijo Pluto! “Mi cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender” Ya vais a ver cómo es que se enciende esa molleja. Algún jalabolas con nociones le advirtió: Jefe, ese no fue Pluto, fue Plutarco. Tras un fondo blanco de Juancito Caminante, soltó: ¿Así es la vaina? ¡Es que mi compadre Plutarco es un vergatario! Lo voy a llamar.

Henry está sentado junto a Pablo Pérez con la misma pose del tipo que vendió a crédito. Pablo, recostado en un sofá con una bolsa de hielo en la cabeza, le dice: ¡Ve qué molleja de ratón! Parece que me hubieran dado un hachazo en la cabeza. Henry casi se le sale un deseo al respecto pero se contiene, respira hondo y dice: Mire candidato ¿Cómo se le ocurre a usted ir al encendido de luces, quitarse los zapatos y entrarle a piña a la gente que estaba allí? Y lo peor, Usted andaba como con 60 policías que le echaron rolo hasta a los gaiteros. Aquello perecía un desalojo de indignados en el imperio o en Europa. Mientras reclamaba, a Henry le subía la bilirrubina… y luego va y pone la guinda del pastel en Corpozulia que hasta muchachitos se extraviaron. No aguanta y explota. ¡Pero bueno no joda! ¿Es que te volviste loco? ¿Es esto correcto? ¿Es esto lo que quieres que continúe?

Esta vez el hombrecito ni se inmuta. Apenas se quita la bolsa de hielo, sorbe un poco de una bebida energética, la misma que bebe cuando juega tenis en el Country Club y dice lastimero: ¡Verga hermano, parece que me hubieran dado un hachazo en la cabeza! ¿Qué fue lo que pasó? Henry vuelve a la pose inicial y sin querer queriendo piensa en un auto lanzamiento.

Ahora está de regreso. El avión pasa sobre el puente. Siente un nudo en la garganta, taquicardia y sin darse cuenta a tiempo le rueda un lagrimón. Se recompone, coge el Universal. Allí aparece la noticia distorsionada, que fueron los chavistas quienes comenzaron la confrontación. Henry hace un rictus de desgracia. Ya el mal está hecho, no hay manipulación mediática que lo tape. Qué cagada de candidatura y apenas en las primarias. Un pensamiento no lo deja en paz: Esto es un verdadero Auto suicidio.

Baja del avión. Tiene un mensaje en el celular, no reconoce al remitente, pero lo abre. Es Antonio Ledesma quien le escribió lapidario: Bien hecho. Viste, te lo dije.

pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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