Constituyen un ejército silencioso, pero potente y su presencia cada vez se siente más

Rescatistas y proteccionistas

Jueves, 14 de septiembre de 2023.- Yo la verdad, no sé cuál es la situación de lo que les quiero comentar en el interior, en otras ciudades del país, no lo sé y confieso mi ignorancia, pero aquí, en Caracas, que es mi ciudad, he estado observando a este grupo, a diversos grupos de la misma categoría, que por su labor, su consagración y empeño, su dedicación a toda prueba están consagrados al auxilio, cuido y rescate de los animalitos que deambulan por la una vez denominada, la capital del cielo.

Esta Caracas de mis tormentos.

Mayoritariamente, es mi observación personal, están constituidos por mujeres, señoras, muchachas de todas las edades que por diferentes razones decidieron, en un momento de su vida, transformar ese inmenso amor que sienten por los animalitos, muchos de ellos, casi todos, en situación de abandono, dejados en la calle, ellas decidieron transformar ese amor, no puede ser llamado de otra manera, en acciones prácticas y concretas.

Debo aclarar que también forman parte de estos grupos de guerrilla urbana, algunos hombres, que en este caso están en minoría.

Guerrilla contra la injusticia, contra el maltrato a los animales

Hay diferentes categorías de rescatistas y proteccionistas, las de tiempo completo y las de tiempo parcial, de acuerdo a las horas que le dedican a su noble labor, las solitarias y las que actúan en grupo, algunas se dedican solo a perros o a gatos y hay las que no discriminan y ayudan a todos los que lo necesiten, existen las comunicativas y las calladas de intensa mirada y muchas más categorías, además de sus respectivas combinaciones.

Se ven en la esquina, en el abasto, en el mercado o en el supermercado, en el trabajo, en clases, en la iglesia, en donde sea y se llaman por teléfono, se conectan por internet, por whatsapp y tiene sus grupos de detección y ataque, prevención y acción muy bien organizados a diferentes niveles.

Denuncian, sacan fotos, videos, recogen quejas de maltrato animal y son hábiles investigadoras.

Se ayudan entre si, cambian información, se pasan datos, en una palabra, actúan en conjunto.

Constituyen un ejército silencioso, pero potente y su presencia cada vez se siente más.

No paran, están pendientes, todo lo oyen, todo lo ven, aplican lo que solía llamarse no hace mucho tiempo “ojo de garza”, no se les va una y van al hueso de cada caso que se les presenta, tratando de ayudar y ayudando a rescatar y dando en adopción a animalitos sin familia.

Usted las debe haber visto, caminan de una forma muy particular, todas las comunidades las conocen, las quieren, las respetan y admiran su trabajo, apoyémoslas en lo que podamos y estemos alertas y pendientes de ellas.


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Luis Enrique Sánchez P.


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