No es un problema técnico sino un problema político

Por la GMVV y el BID preguntamos

  • ¿PUEDE MATERIALIZARSE EN PROYECTOS DE CONJUNTOS A CARGO DE ENTIDADES PÚBLICAS COMO LA GMVV?...

  • ¿DEBERÍA SER EL RECHAZO AL BID UN LEGADO Y VALOR ANTIIMPERIALISTA?...

Creemos que estamos en un momento histórico que exige el cambio de la formalización arquitectónica, basado en un profundo cambio social, que rompa abruptamente con la imperante de hoy día. De allí, que en relación con ese cambio en la concepción espacial, respondemos:

En primer lugar, es necesario constituir un nuevo programa arquitectónico, para la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) tanto en el aspecto social como en el aspecto de las técnicas productivas, que conduzcan a la necesidad de la originalidad del nuevo diseño. Una vez creado el nuevo diseño tipológico industrializable, la necesidad de diseño disminuirá ostensiblemente por la característica de universalidad del mismo, la desaparición del diseño-mercancía y el diseño-monumento-individual.

En segundo lugar, ya basta que no se nos subestime cuando hacía "adentro" no se respeta nuestra formación profesional y nuestra visión crítica cuando se da un espacio al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en nombre de una lucha revolucionaria y antiimperialista. De allí, que denunciemos que nunca se nos ha querido escuchar y hemos sido relegados a la “oposición” por criticar la apertura entreguista de entidades públicas arrodilladas al BID como fuente de financiamiento multilateral de América Latina.

Nuestras respuestas, debemos ahondarlas en otras determinaciones del diseño del espacio: el espacio sin explotación-dominación, el espacio sin propiedad privada y el espacio sin clases sociales. Estas tres determinaciones del diseño, se enmarcan en la perspectiva de la construcción de la Sociedad Socialista sustentadas en el Estado no-clasista y el ciudadano racional ético-estético-biológico, como un elemento teórico que forma parte de la lucha de clases por el espacio y, por lo tanto, son una especie de práctica revolucionaria.

El diseño del espacio con explotación-dominación no puede ser interpretado como una posición de exterioridad frente a la realidad espacial que se debe modificar, ya que se encuentra ella misma en el centro de las contradicciones sociales -la lucha de clases por el espacio- de las cuales esta realidad espacial no es más que el producto. Según este criterio, en el diseño del espacio sin explotación-dominación:

  • Negamos el espacio, sobre todo el urbano, que se hace en las reglas del juego de explotación-dominación.

  • Afirmamos un nuevo espacio de vida, sin enajenación alguna, fundado en la propiedad social del espacio y la socialización de la empresa de la construcción.

El diseño del espacio podría ser realmente organizado, si las iniciativas que lo orientan cesan de ser propiedad privada, tomando el control de sus condiciones de existencia, perdiendo su valor de uso y convirtiéndose en una mercancía que realiza su plusvalía. Es necesaria la organización del espacio de producción y el espacio de intercambio para que esta doble perspectiva de Materia-Energía se convierta en realidad: el espacio sin propiedad privada. Según este criterio, en el diseño del espacio:

  • Negamos el espacio arquitectónico que se configura para el mayor beneficio del capital. Pues, éste se acopla al mecanismo productivo Capitalista expulsando a los seres humanos, cuya Energía ya no necesita en el proceso productivo pero que requieren del espacio como bien de consumo para sus funciones reproductivas.

  • Afirmamos que el nuevo espacio arquitectónico a diseñar, se hará con la extinción del diseño de los espacios configurados y limitados de la propiedad privada del Estado Burgués, aunque será posible admitir la propiedad privada de los espacios reproductores de la privacidad controlada socialmente por un diseño de espacios construidos sobre espacios ilimitados de propiedad social.

El diseño del espacio tiene por función asegurar la hegemonía del capital financiero sobre el espacio urbano dejando al descubierto los desequilibrios sociales expresados en la urbanización "espontánea" y, con mayor precisión, la desigualdad social y la segregación espacial. Según este criterio, en el diseño del espacio sin clases sociales:

  • Negamos la producción de espacios construidos con diferenciación de clases sociales, por estar siempre al servicio de la circulación de los valores de cambio de las clases sociales dominantes: nunca más viviendas obreras, de interés social o por política habitacional.

  • Afirmamos la construcción de espacios de uso colectivo y espacios conectores, porque proyectamos actuar en una sociedad sin clases o en camino a la homogeneización. Sólo se concebirá la producción de espacios sin clases sociales, construidos para la plena necesidad existencial y humana.

Por lo señalado, se hace necesario desmitificar que el problema del espacio social no es un problema técnico, sino un problema inmerso en la lucha de clases por el espacio y, por lo tanto, político. La solución no es espacial sino política, pues, el problema del espacio social está adecuado a la acumulación capitalista y a las relaciones de reproducción. No son las soluciones técnicas las que resolverán el problema del espacio construido sino la decisión política del uso del excedente de producción social.

No obstante, no se debe ignorar los niveles económicos, políticos, ideológicos y técnicos que los determinaron y, mucho menos, ignorar la variación que esos niveles tuvieron desde la época del Capitalismo Comercial y Financiero a la actual y que se perciba la articulación de esas variaciones con la forma urbana. Esa práctica es incapaz de solucionar los problemas de nuestras ciudades y, mucho menos, dentro de ellos, el problema de los sin-espacio.

¡En el nombre de Bolívar, de Cristo y de Chávez,  la lucha sigue! ... "En el 2019 además de cumplirse 20 años de la Constitución, tenemos una cita, porque ese año se cumplen 200 años del Congreso de Angostura, 200 años de la Constitución Bolivariana que fundó Colombia"…

tetralectica@yahoo.es



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

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