Credo en Dios Pater Instinto

He sido constante, casi a diario, en recomendarle a Jorge, a Pedro, a Oswaldo y demás valientes comunicadores alternativos de Ávila TV que se cuiden, que estén atentos a las reacciones violentas del fascismo que han inyectado en el sector disociado que acude a las marchas de la oposición. Sin embargo, incentivados solo por la moral y el deseo de reivindicar la profesión del periodista, piden estar al frente de la vanguardia comunicacional revolucionaria, acaso como adolescentes que no pueden medir el peligro de sus actos. Es lo que pienso y probablemente me dirán que estoy equivocado, que les importa un carajo el temor, el miedo que nos previene de las catástrofes; que están cansados de la diplomacia gremial; que son tiempos de revolución y la cordura es un signo de debilidad; que les importa un coño mis recomendaciones pues la vida se nos va en este trajinar de filosofías, debates y ladinas prácticas de quienes se dedican a la crítica sin aportarle nada a la guerra que tenemos encima desde hace una década.

Repito: He sido constante en recomendarles prudencia, pero cuando leo opiniones casi purulentas en donde se alaba desmeritando su trabajo –contradicción harto descalificadora-, banalizando una labor repleta de escupitajos, insultos, mentadas de madre y no poca andanada de carajazos, pero que reflejan en su habitad los valores de una “sociedad civil” en franca decadencia, me preocupa concluir que se sigue utilizando la autocrítica más para satisfacer egoísmos intelectuales personalísimos que objetivos colectivos. A fin de cuentas –y eso es algo que he entendido perfectamente-, la revolución es la confluencia de voluntades revolucionarias bajo la directriz del Comandante Hugo Chávez y no el punto de vista de una sola persona con un manual de Marx bajo el brazo.

Pasó con La Hojilla -¡Cuántos ataques!-, pasó con Jorge Amorín, con Pedro Carvajalino, con Oswaldo el Tupamaro (como si ser Tupamaro fuera sinónimo de mierda). Pasó y ha pasado con todos los que he conocido que han querido innovar instintivamente en materia comunicacional. Pasó y ha pasado, porque a los gremialistas no les gusta que el pueblo se identifique con esa manera fresca de comunicar; gremialistas que, por cierto, caminan de la mano de los otros gremialistas hoy identificados con la ultraderecha y te joden, te obstaculizan, te censuran, te sabotean, te esconden, te apartan peor que al enemigo real, el que está en La Florida. Somos el mal ejemplo, lo que no debió suceder, la consecuencia de un error del periodismo, somos la aberración que se estudia en los rincones, los sátrapas innombrables, un punto de la comunicación que debe ser ignorado.

La tesis: No estudiaron comunicación social, no se quemaron las pestañas cinco años o más en una universidad. Válida tesis, pero se estrella con la realidad. La comunicación social no es un manual con cálculos matemáticos -¡ni eso!-, y que lo digan los habitantes de los cerros capitalinos que han hecho birlerías arquitectónicas sin un libro de Villanueva a su alcance, sótanos, atelier, sala y baños aéreos que retan la ley de gravedad. El caos con un núcleo de posibilidades que asombrarían al más connotado filósofo. Con Amorín, Carvajalino, Oswaldo y los valientes comunicadores alternativos pasa lo que estructura un tornado. El remolino es la furia, la fuerza que no puedes pasar por alto y en el centro la paz, el entendimiento, la razón. Provocan en el enemigo el menosprecio, la descalificación y la creencia de enfrentarse a la ignorancia, pero terminan enredados en sus ideas racistas, excluyentes y francamente brutales.

Hasta ayer les recomendé que se cuidaran y que fueran prudentes. Hoy, porque me arrecha que banalicen su trabajo encomiable, les aliento con todo el corazón muy a pesar de que pese en mi conciencia si algo les sucediera. La revolución necesita de su humildad, de sus dudas ante el ataque crítico de nuestros autocríticos que con pensamiento profundo, se atreven a cuestionar algo que no se atreven a hacer.

A ti Jorge, a ti Pedro, a ti Oswaldo, a ti comunicador alternativo que no sé tu nombre pero que igual te respeto, a ti Hugas que estudiaste, te graduaste y entendiste el valor de la comunicación social, mi reconocimiento sin importar gremios, sin importar día del periodista, sin importar un carajo la habladora de paja cuando no se han recibido golpes… Créanme, estamos haciendo historia y dejaremos que la cuenten otros subversivos de la comunicación, porque nos importa muy poco el reconocimiento, no así los resultados que han desnudado a los fascistas… y también a los que esgrimen el título para justificar su incompetencia.

Credo en Dios Pater Instinto. Creador del pueblo, el 27 y 28, el 4 y la santa paciencia que nos jodió.



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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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