Campaña mediática atroz sin freno alguno

La falacia de los medios, la manipulación y el ocultamiento de la verdad no tienen respuesta del gobierno…

El presidente Chávez de nuevo trajo el pasado domingo a su programa Aló Presidente el tema de la falla comunicacional del Estado, manifestando su inquietud, que es en definitiva la misma de todo el pueblo chavista y de todo aquel que cree con fervor y pasión en el socialismo como único camino para sacar a este país del subdesarrollo y aventarlo hacia el progreso con justicia social y en paz, cuando se preguntó, palabras más, palabras menos: ¿Qué ocurre con nosotros, que no sabemos no solamente divulgar la obra de la revolución, sino que no tenemos la capacidad para responder a los ataques y a las mil falsedades que fabrican los medios de la oposición todos los minutos del día y sin descanso alguno?

Es realmente preocupante la pasividad gubernamental ante tamaña campaña mediática de descrédito con todo lo que hace el gobierno nacional, la cual no solamente es permanente y que, además, no mide su capacidad perversa de inventar mentiras, de desvirtuar falsamente la realidad y generar terror con el cuento repetitivo de que el país va de mal en peor, así como que más temprano que tarde caerá en una crisis de la cual jamás podrá levantarse.

No entendemos, tal y como igualmente le ocurre a nuestro presidente, el por qué no hemos podido articular una política comunicacional que enfrente con éxito a una oposición que busca tan sólo destruir la Revolución Bolivariana, sin que para ello descarte las estrategias que fueren, como destruir el país, asesinar al comandante Chávez y aliarse hasta con el diablo para adelantar sus asquerosas y repudiables acciones, como ya vimos con su viaje a Puerto Rico a recibir instrucciones de la CIA o a España, a firmar pactos con el sujeto Aznar para agredir a los países que en este Continente han resuelto decirle basta a quienes por años nos han expoliado y explotado hasta más no poder.

¿Por qué callamos o nos tardamos tanto en desmentir tanta falsedad de los medios?

¿Qué hacen las numerosas de oficinas de prensa de los despachos oficiales, la mayoría de las cuales, entendemos, funcionan con rango de direcciones generales, en la tarea primordial que tienen de divulgar la gestión del despacho al cual están asignadas? Ni una sola de esas dependencias hemos visto que sale a la palestra pública a cumplir con su responsabilidad específica y esto viene ocurriendo, sin exagerarlo, desde que el presidente Chávez asumió la presidencia en 1.999.

Ya en la gestión del ministro Izarra hicimos por esta misma vía la misma pregunta, conjuntamente con la recomendación de que, sin dilación alguna, se debería adelantar una gestión de rectoría y vigilancia rigurosa de la actuación de esas dependencias que consumen altas sumas del presupuesto nacional y que nada producen de positivo para el país, pues es realmente imperdonable que sólo se ocupen de ordenar y tramitar pautas publicitarias a sus amigos y recomendados, tal y como ocurrió durante los cuarenta años del puntofijismo. Sugeríamos entonces, además, que se estudiara legalmente la conveniencia de que las competencias de esas direcciones de relaciones públicas y prensa, estuvieran bajo la directa rectoría del ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

No compartimos la tesis de que cada una de esos estamentos burocráticos adelante campañas de información en forma descoordinado, las que, por razones estratégicas, tienen que obedecer a lineamientos centrales, es decir, provenientes de una fuente de mando y coordinación perfectamente bien cohesionada, pero si estamos convencidos de que esas dependencias no sólo tienen la capacidad, sino la obligación de habilitar sus propios espacios de competencia para responder a los ataques muy directos de que son víctimas sus instituciones en el término de la distancia y de forma contundente. Además de ello, ocuparse, con la mayor diligencia, a darle vida permanente a las páginas digitales que tienen abiertos los despachos e instituciones públicas, las que, debemos repetirlo tantas veces como sea necesario, casi ninguna de ellas funciona, tanto porque permanecen desactualizadas, como porque ni siquiera les activan los mecanismos de intercomunicación que tienen instalados, al punto que quien intente requerir alguna información jamás le llega una respuesta.

Nos preguntamos una y otra vez: ¿Hasta cuando el país va estar huérfano de ese mecanismo que nos va a permitir hacerle frente con éxito seguro a la feroz campaña mediática opositora que, es bueno, repetirlo, no busca otro objetivo que destruir la Revolución Bolivariana, a costa de lo que sea?



oliverr@cantv.net


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Iván Oliver Rugeles


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