Comunicación, periodismo y lucha de clases

Con motivo de la celebración del día del periodista (en homenaje al Correo del Orinoco –a nuestro juicio el primer periódico alternativo que circulo en Venezuela- fundado por el Libertador Simón Bolívar el 27 de junio de 1818) se han vertido en diferentes medios opiniones contradictorias a cerca del periodismo que últimamente se viene haciendo en Venezuela. Y dependiendo de la posición política de los (as) opinantes con relación a la presente coyuntura del país se determina los respectivos enfoques, en los que en general destacan dos líneas argumentales antinómicas pero una misma añoranza.

Por un lado, quienes adversan el proceso de cambio impulsado por el gobierno bolivariano y las fuerzas que lo apoyan, le atribuyen a este factor, particularmente a la pugnacidad de su líder, la polarización política que también tocó la labor comunicacional desplegada en los últimos años. Reconocen que los grandes medios, y junto con ellos la mayoría de los periodistas que allí laboran, han tenido que constituirse, incluso sin querer, en un polo de la contradicción, ante la manifiesta intención de los bolivarianos de atentar contra la libertad de expresión y de intoxicar ideológicamente a la sociedad venezolana. Es decir, admiten que asumieron el papel de actores políticos en vez de ser mediadores entre las noticias y el público receptor, en detrimento de los principios básicos de equilibrio, pluralidad informativa y de la ética que deben caracterizar a los periodistas en el tratamiento de los acontecimientos; pero, en su descargo, sostienen que esto fue consecuencia del trastocamiento que padeció la sociedad venezolana a raíz del arribo al poder político del comandante Chávez. Incluso, llevando su autocrítica un paso más allá, llegan a sostener que algunos medios y unos cuantos veteranos periodistas, dejándose llevar más por sus posiciones políticas – ideológicas y sacrificando la pluralidad informativa, en especial después del 11 de abril, se politizaron de tal forma que el resultado obtenido, distinto al que esperaban fue que perdieron una altísima dosis de credibilidad, bajando impresionantemente su lectoría y audiencia (1).

Por su parte, periodistas que se identifican con la gestión del gobierno bolivariano han manifestado que, frente a la franca conducta opositora y hasta golpista de la mayoría de los medios y algunos periodistas, tuvieron que salir de manera decidida a defender el gobierno que legítimamente el pueblo venezolano había elegido, que a la batalla política que estaba planteada se sumó la batalla mediática, en la que los medios del Estado tuvieron que apelar a lo que “…pudiéramos llamar periodismo de contragolpe” (2).

Ante la postura beligerante adoptada por los medios privados, incluyendo a los periodistas que en ellos laboran, junto con otros sectores de la vida nacional (partidos políticos de oposición, Fedecamaras, jerarquía eclesiástica, oficiales de la fuerza armada, la “meritocracia” petrolera, etc.) en total correspondencia con la estrategia estadounidense, dictada por la Casa Blanca e instrumentada por la CIA y el Departamento de Estado destinada al derrocamiento, por la vía que fuese, del nuevo orden social que se esta instaurando en el país no quedó otro camino que el de la confrontación, así lo entendieron los periodistas bolivarianos aun cuando el equilibrio informativo haya sido resquebrajado. En este sentido aceptan que las críticas a los medios estatales no dejan de ser válidas y que la desmesura también ha estado presente en estos medios.

Al considerar las dos argumentaciones podemos observar que efectivamente son contrapuestas y responden a dos posiciones equidistantes frente a la vida y frente al Estado – Nación. En la bolivariana se apunta a la defensa de la Soberanía Nacional, de la integración nuestramericana y del derecho que tiene nuestro pueblo a determinarse un sistema social que lo dignifique. Por el contrario, la otra posición expresa la defensa de un orden social que privilegia a una elite en desmedro de las grandes mayorías excluidas y la sumisión a una potencia extranjera que históricamente ha mantenido sumergidos a nuestros países bajos sus designios.

Al mismo tiempo se destaca en ambas concepciones cierto dejo de añoranza del tiempo en que en el periodismo venezolano se cultivaba el espíritu investigativo y, en general, se respetaba la pluralidad informativa y la ática profesional. Pero nosotros nos preguntamos será esto posible. Y de cuajo nos respondemos que no porque si bien hay que darle cabida a valores como la tolerancia, la aceptación del otro, el respeto a la disidencia, también no es menos cierto que Venezuela cambio para siempre. Aquí se ha operado un salto caritativo en la conciencia social del pueblo en que la posibilidad de la manipulación mediática y la tergiversación de la realidad por parte de la industria mediática privada cada día se reduce más. Esto es consecuencia directa del desarrollo de la lucha de clase y de la lucha del Estado – Nación en la que aflora la búsqueda de la verdad histórica muy por encima de la verdad ideologízada y de media tinta que siempre ha pretendido esconder la realidad de explotación en que se ha desenvuelto la vida social de nuestro país.

La vía reformista y conciliatoria no tiene espacio en el proceso transformador revolucionario venezolano. Aquí toda la sociedad ha sido estremecida por la convulsión revolucionaria y la estructura comunicacional, no ha sido la excepción. En Venezuela se abrió la espita de la democratización comunicacional, el pueblo rompiendo paradigmas se esta involucrando en el quehacer comunicacional lo cual implica romper con los monopolios que se habían incubado en ese ámbito y el establecimiento de una sociedad de la comunicación que contribuya a crear las bases para la construcción de la sociedad socialista. Este es ni más ni menos el propósito de la Misión Comunicación que el Bloque Venezolano de Prensa Alternativa (BVPA) le esta proponiendo al gobierno bolivariano y al pueblo venezolano. En este sentido, ni en ningún otro, no puede haber marcha atrás.

Notas:
(1)Ver las declaraciones de Marcelino Bisbal en “Últimas Noticias” del domingo 25 de junio de 2006. Págs. 46 – 48.
(2)Ver la columna “Tiempo de Cambio” de Vladimir Villegas en El Nacional del martes 27 de junio de 2006. Págs. A-4.

miguelugas@yahoo.com


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Miguel Ugas

Miembro de la coordinación nacional del MoMAC

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