Recuperar Tves y VTV, acumular fuerza y ahorrar energía eléctrica en época de crisis

En plena crisis política y económica, a las 08:00 de la mañana, "Te ves en la Mañana" te ofrece: "Un espacio para el entretenimiento con información de interés y consejos para la vida cotidiana."

Y en el resto del día, Tves, en la mañanita te ofrece Yoga y Misa y luego, cinco enlatados, entre series y telenovelas. El programa más político aparece el miércoles al mediodía, lo modera un personaje que toma la política como un asunto de imagen personal, y como un espacio para predicciones; es una suerte de Adriano Azzi de la política. Quizá haya algo más político ahí,… las cadenas del presidente.

En el medio de una crisis tan seria para la revolución chavista, el Estado chavista-socialista deviene en simple gobierno. En un grupo ejecutivo petulante, alejado de los intereses socialistas (de su pueblo chavista), alejado de los intereses de la sociedad que pensamos liberar (la que hoy está alienada, la sociedad atontada de tantos mensajes mediáticos indigeribles paramentes sanas) Este equipo de gobierno se muestra impotente para desafiar la ideología y el espíritu capitalista, controlándolo de manera frontal, peleando con tenacidad en el campo comunicacional.

Y pensamos con irritación que Tves podría ser ahora mismo una buena alternativa revolucionaria a la televisión privada y a al estilo estrepitoso y monótono de VTV. Pensemos que VTV fue un factor de rebeldía y un acelerante de la revolución en los años del golpe y del paro patronal, pero de un tiempo para acá ha trabajado en sentido contrario hasta paralizarse; se quedó tieso, esclerotizado en defender al gobierno. Mientras estuvo Chávez al mando de la revolución, todos los programas de opinión principales se pelearon por ser los verdaderos intérpretes de su espíritu y voluntad, se pelearon por ser los más chavistas que el compitiendo con el mismo Chávez. Hoy en ausencia del líder se olvidaron de las enseñanzas de Chávez y practican un oficialismo a ultranza, no entienden lo aburrido y embrutecedor que resulta para los chavistas ver y oír de forma repetida y hasta el cansancio que el gobierno es víctima de una Guerra Económica, que la asamblea está llena de traidores, de que caerán todos los corruptos, que si los bachaqueros y de más villanías, además de los actos donde se les da plata a los empresarios privados, a los mismos ladrones de siempre. Los programas más críticos de VTV no asoman ni siquiera por casualidad las responsabilidades que pueda tener el gobierno de todas esas villanías y de esos pifies. Eso resulta desalentador.

Pero también desanima ver siempre a los mismos voceros como si fueran héroes, a los cuales nunca se les cae el sombrero; son perfectos, no cometen errores, son el gobierno y en ellos todo parece natural. Hasta las contradicciones se les ve natural, quizá sea por caradurismo con que las niegan o con la habilidad con que las esquivan. Pero sobre todo no se les nota porque los entrevistadores del canal nunca le meten el dedo en las llagas; no se atreven, contrariando su profesión y sus principios socialistas, los cuales nos deberían obligar a hablar con la verdad o permanecer cerca de ella.

No obstante, debemos tener fe en un cambio en ese canal, para comenzar a despertar al pueblo chavista, que hoy como autómatas gastan su tiempo en conseguir cosas en los mercados. Necesitamos confrontarnos con la realidad real, debatir la crisis desde adentro, sin censura y sin miedo; quizá sus trabajadores, el nuevo ministro, los periodistas militantes, los obreros y técnicos, ayuden un poco a ese cambio. La verdad puede ser dolorosa pero jamás aburre.

Claro que valdría la pena una alternativa distinta a VTV, pero que no sea política y que no sea comercial; una opción que muestre carácter. Un carácter revolucionario para el cambio espiritual de la población. Hace falta más independencia del gobierno, una perspectiva más amplia para observar la realidad, pero más militante de la revolución y el socialismo, un canal crítico de la revolución, el gobierno y libre de censuras, pero siempre dentro de la revolución ¿Mucho pedir? Y esa alternativa no es Tves.

El canal de Wiston Vallenilla (Nada tenemos en su contra) es una especie de "club de amigos". Y ha sido inevitable que así sea. El gobierno dejó la emisora en caída libre y calló en manos del joven Vallenilla, por ser hombre de televisión. Pero de la televisión comercial y sin tener mucha experiencia política y formación política revolucionaria, a pesar de su relación estrecha con su padre y su antigua militancia socialista.

A despecho de muchos, ese canal es un chicharrón de chatarras, de telenovelas, de con cómicos, hechiceras, chismosas y farándula; nada que haga la diferencia con los canales privados, los cuales cumplen con una misión ideológica clara: la de reforzar los valores capitalistas. En primer lugar, el de hacer dinero, en segundo lugar, el del consumo, luego la vida frívola y atontada, y últimamente, promoviendo el valor del esfuerzo individual (no la lucha colectiva, la lucha social), es decir, el esfuerzo individual es el valor que hace al carácter del capitalista, al aspirante y a la gente egoísta, promoviendo y apoyando a esos que llaman eufemísticamente los "emprendedores".

En Tves y en VTV, no se habla de lucha de clases desde hace mucho, desde cuando Chávez estaba vivo. Hora se habla de PAZ, y uno no se explica qué tiene de PAZ esa mentada Guerra Económica.

Por ejemplo, una programación que compita con la televisión privada, roba los espacios principales y más importantes que se pueden usar para los cambios de consciencia o para la formación de la conciencia del deber social. En Tves lo mejorcito de su programación, de cine ficción y documentales, o de formación o discusión sobre asuntos de interés colectivo, sus programas más interesantes, quedan escondidos en los horarios de menos audiencia. Su criterio principal para la programación es la competencia y el rating, y ahora el dinero.

En una revolución el rating se gana a lo Chávez, imponiendo la revolución sobre los adormilamientos capitalistas. Despertando a la gente. En una revolución no se compite con el enemigo, se lo vencen y ya[i]

Pasa con Tves, que compite en términos de valores capitalistas. Así Tves no es una alternativa para la televisión privada capitalista, ni para VTV. Podríamos sacarlo del aire unos años, se puede cerrar y no se le resta nada a la cultura, al arte, al socialismo y a la revolución. Se podría cerrar y así economizamos energía hasta que aparezca alguien que sepa qué hacer con un canal de televisión en tiempos de revolución.

Otros canales en manos del Estado

En Vive TV pasan buen cine a las 9:00 PM y sus programas infantiles son buenos, pero imagino que súper repetidos. Pero tampoco ese espacio de la revolución debería dejar morir a la revolución, funcionando como una repetidora de la programación VTV, deberían respetar a sus seguidores. El canal tiene un concepto más claro, una definición más clara de sus objetivos comunicacionales, estando del lado de la revolución socialista, sin embargo depende de los criterios gobierneros (y no socialistas) del sistema nacional de medios públicos.

Vive no es como Tves ni de vaina, pero tampoco se asume como un termómetro revolucionario, político de la revolución y el socialismo, no se independiza en la crítica, como un escenario para el debate de los problemas que acontecen en el país y dentro de la revolución. Hay que hacer de la verdad el valor fundamental para el cambio. Revolución es crítica y autocrítica seria y valiente. Y es cultura, asociada al trabajo artístico y al conocimiento Y ¿qué mejor, para reforzar la práctica política del socialismo que un canal de televisión?

No se cree que haya un gerente en Tves que defienda y venda la idea de que el conocimiento es aburrido, que la revolución es aburrida y el socialismo, y que por eso tenemos que igualarnos en mediocridad e idiotez al enemigo, entregarnos espiritualmente al enemigo.

Ávila TV, otra alternativa a VTV y a la televisión privada. Además de ser una repetidora de VTV, es un canal mal dirigido, anárquico, flojo, sin carácter de ningún tipo. No es ni juvenil, ni infantil, ni musical, ni formativo, ni informativo, ni comunista, ni gay, ni nada. Es todo eso revuelto, que es como decir, no es nada. Es un canal es malo. Hay que darle sentido, redefinirlo del lado de la revolución y producto de la revolución. También se podría suspender mientras llegan las lluvias y se define su dirección vectorial, es decir, a dónde quiere llegar.

Epílogo

Mientras en el gobierno confunde la política comunicacional con la defensa incondicional al gobierno, los privados tienen mucho más claros sus objetivos. Y uno de ellos, o el principal es socavar con sus valores negativos a la revolución, dentro y fuera del ámbito donde se hace, quitándole espacios a la preparación de los individuos para la vida en socialismo; atacando y manipulando la consciencia de nuestra gente, y en particular atacando la formación de la conciencia del deber social.

Que nadie en el MINCI haya entendido o se haya ocupado de esta disipación de fuerzas es grave. Dice mucho de lo debilitada que está la revolución, que ni siquiera puede reaccionar a las formar más básicas –pero más contaminantes- del capitalismo. La desatención que el gobierno ha puesto en su política comunicacional y cultural lo estamos pagando con corrupción, con deserción, con mediocridad e inconciencia. Perder la RNV, en manos de gente poco preparada políticamente, perder Tves por la misma razón; amordazar el trabajo periodístico crítico en los medios públicos, burocratizarlos y vulgarizarlos no tiene sentido, sin embargo eso es lo que ha pasado desde la muerte de Chávez hasta hoy.

Ojalá el recién nombrado Ministro de Comunicación desde sus responsabilidades pueda sacudir un poco a esta revolución dormida, rescatar los medios públicos y fomentar la participación, la crítica y la discusión con valentía.


[i] Parecido a lo que pasa con las elecciones burguesas. Nos ponen a competir, dentro las reglas burguesas, con la derecha capitalista, distrayendo al pueblo chavista de la estrategia principal de la revolución que es construir el socialismo con valores socialistas



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Héctor Baíz

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