Mensaje al nuevo Ministro de Comunicación e Información William Lara. Una reiteración necesaria al alto gobierno

Medios de comunicación se aferran al objetivo de derrocar a Hugo Chávez

Más allá de que los medios de comunicación se concertaron en su gran mayoría para asumir “de facto” el rol de los que por más de cuarenta años fueron los llamados "grandes” partidos AD y COPEY y el de otros, de nuevo de pelambre, pero nacidos al calor de las contradicciones e incongruencias de quienes dirigieron y amamantaron a esas organizaciones, para las cuales lo que existe hoy entre tirios y troyanos es desprecio casi absoluto, se han dado a la tarea de buscar o aceptar cualquier aliado circunstancial que surja por allí, con más pena que gloria, que esté articulando sus mismos discursos cargados de falsedades de todo calibre y buscando el objetivo compartido del derrocamiento del gobierno y la vuelta al poder que les permita reponer en el país el modelo neoliberal derrotado en las elecciones de 1998, simplemente porque sus estudios permanentes de la realidad del país les están diciendo, en términos muy claros, que por la vía democrática del voto es imposible salir de Hugo Chávez. Las encuestas de los últimos días le otorgan a éste una popularidad que sobre pasa el 60%, en contraste con el exiguo 20% que en conjunto pudieran sumar los potenciales candidatos de la oposición.

Este preámbulo viene a cuento porque si revisamos los llamados grandes medios impresos que adversan al gobierno al margen de los parámetros que establece una auténtica democracia durante los últimos cinco años, veremos en sus mejores espacios de todos los días falsedades, iniquidades de todo calibre, medias verdades a granel e infinidad de declaraciones e informaciones que intentan desprestigiar al gobierno, suministradas por ilustres desconocidos, así como por viejos especimenes de los cogollos del puntofijismo y obtenidas las más de las veces en fuentes que omiten identificar con aquello de que "se nos pidió mantenerlas bajo estricta reserva..." (?), sin siquiera tomar la decisión ética de verificarlas con otras fuentes. Paralelamente a eso, aquellos asuntos o acontecimientos de muy alta trascendencia que generan tranquilidad, paz social y muy evidentes beneficios para el colectivo, han optado por ignorarlos y nada informan sobre los mismos, así de simple o, en última instancia, cuando se les hace imposible tapar el sol con un dedo, publican sólo una síntesis en espacios poco demandados, salvo que lo sucedido sea tan importante y tan evidente que los obliga a concederles algún despliegue, como acaba de ocurrir con el anunciado crecimiento de la economía durante el primer trimestre del presente año por encima del 9%, el cual constituye un récord histórico y que, además, forma parte de las conclusiones que sobre la economía de la región manejan organismos internacionales como la CEPAL, la CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

Esa ha sido una conducta reiterada de los medios porque no han querido asimilar que el país que por años controlaron a su mayor antojo, ha cambiado sustancialmente. Continúan en su tozudez haciendo lo que les viene en gana en beneficio de sus propios intereses y de la muy variopinta burguesía criolla servil al capital transnacional, conformada como lo sabe todo el pueblo de muy pocas o casi ninguna familia de abolengo y aquellas, las más (o todas), igualmente inmensamente ricas a costilla de los dineros públicos mal habidos en una orgía de corruptelas abiertas y descaradas por décadas a las que jamás se les puso coto, sino que, por el contrario, se las fomentó y tanto, que hasta un factótum de esa vieja política como lo fue Gonzalo Barios, sostenía que el “venezolano robaba porque no tenía razones para no hacerlo”.

Hay que tener presente que los representantes de esas familias adineradas por la corrupción, llamados más popularmente como los “nuevos ricos” o sus causahabientes, que por allí andan en lujos automóviles o degustando en los más costosos restaurantes del este capitalino o del viaje permanente hacia La Florida o a cualquier lugar del mundo, como sino hubieran roto un plato, han sido los que han provocado en este país durante los últimos cincuenta años las crisis económicas del más alto tenor que el mismo ha padecido, como fue la última bancaria de 1.995 (Caldera II) que llevó a la debacle al menos doce bancos que fueron saqueados por sus dueños y ejecutivos transfiriendo a las cuentas que mantenían en el exterior una suma gigantesca (se habla de más de 20 mil millones de dólares) propiedad de los ahorristas y en su mayor parte de fondos provenientes de auxilios financieros que recibieron de FOGADE, pero que antes ya habían robado y quebrado otras muchas instituciones financieras del Estado, como: la Corporación Venezolana de Fomento, la Corporación de Mercadeo Agrícola, Mersifrica, el Banco Agrícola y Pecuario y el muy famoso Banco de los Trabajadores de Venezuela, que si bien operaba como una institución con apariencia privada, se nutría de fondos del Estado.

Poner en blanco y negro como se dice tantas iniquidades de los medios y sus vinculaciones con esa casta de pillos de cuello blanco que rasparon y hasta por poco se llevan la olla, es tarea de investigadores de la comunicación que no sabemos si alguna institución ha tomado la iniciativa de auspiciarla, pero que no cabe duda alguna de que se impone adelantarla con urgencia porque no es nada saludable para un país que tenga unos medios de esa calaña sin que nada ocurra. Es ya inadmisible a esta altura de una revolución que consideramos irreversible, que en esa materia los venezolanos sigamos actuando como unos pendejos. Pensamos que no se puede posponer la tarea de desenmascararlos a través de un trabajo serio de investigación que ponga al descubierto el inmenso daño que le han hecho y le siguen haciendo al país.

Como hemos sido siempre optimistas de que saldremos airosos de estas persistentes conspiraciones, estamos convencidos de que más temprano que tarde conoceremos estudios sociológicos y de investigación de la comunicación irrebatibles que nos darán en cifras esos despropósitos y hasta dónde habría llegado la magnitud de tanto descaro y tanta desvergüenza, así como también quiénes han sido sus directos responsables y los que se prestaron a ser sus marionetas tarifados en la instrumentación de un plan comunicacional de tamaña asquerosidad.

Para concluir, se nos ocurre relacionarle al Ministro Lara una serie de situaciones y hechos que calificamos de insólitos, los cuales ponen en evidencia la muy escasa o casi ninguna voluntad de quienes han tenido la responsabilidad en estos tiempos de revolución de coadyuvar a implementar una política de Estado en materia de comunicación e información que realmente contribuya a enfrentar la arremetida mediática feroz de todos los días no solamente de los diarios impresos que hemos mencionado, sino de la casi totalidad de los medios radioléctricos:

1) TELESUR y el canal de Asamblea ANTV sólo es posible verlos a través de la interconexión pagada de las llamadas empresas de “comunicación por cable”, pues esta es hora de que CONATEL y el MINCI no les han otorgado las licencias y las facilidades para que puedan transmitir en señal abierta;

2) El canal del Estado VTV no es posible captarlo en señal abierta en la región de Barlovento y hasta más allá de los límites del Estado Anzoátegui, como igual ocurre en buena parte del sur del Estado Sucre, para mencionar sólo los sitios donde personalmente hemos verificado esa insólita realidad, pues en tales zonas sólo lo sintonizan las familias de clase media que pueden pagar el costo de la suscripción por cable, dejando a la mayoría del pueblo (+ del 80%) sin poder ver el principal canal del Estado;

3) Es público y notorio para el que tenga oídos y vea que ante los esfuerzos conspirativos y de desestabilización de los medios radioléctricos que es de todas las horas del día, nada ocurre, debiéndose destacar que en esa tarea sobresalen GLOBOVISION, RCTV y VENEVISION, mientras que CONATEL, el órgano fiscalizador llamado a ponerle coto a esa situación, al parecer, poco o nada le importa que ello esté sucediendo y hace mutis ante un pueblo que lo observa atónito y asombrado de esa conducta que más allá de explicarla como ineficiente, se la percibe, a todas luces, como la mayor cómplice de la desestabilización y,

4) Es inadmisible, además, pero ya explicable si está ocurriendo lo que hemos indicado en el punto anterior, que CONATEL no haya activado la ejecución del presupuesto disponible por Ley para implementar los planes educativos dirigidos a preparar a los Comités de Usuarios de manera que adquieran la capacidad y la destreza necesarias para identificar y señalar con propiedad los mensajes que de alguna manera violentan la ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión.

Ciertamente, es muy difícil que alguien pueda entender a esta altura de una revolución con siete años a cuestas y de muy duro batallar que se acerca a un evento tan importante como es el proceso electoral de diciembre venidero, donde su única opción de mantenerse para continuar la transformación que adelanta, es que se asegure la reelección de Hugo Chávez como presidente, que TELESUR y ANTV no hayan logrado que el Estado a través de CONATEL y el MINCI les otorgue el derecho que les asiste de que sus transmisiones lleguen a las casas de los venezolanos en señal abierta, sin exclusiones, así como que el canal VTV amplíe con la urgencia debida su cobertura, de manera que su señal llegue a cualquier rincón de la patria, como la única y formidable real alternativa que tendríamos todos de expulsar de nuestros hogares a esos monstruos mediáticos de la mentira y la infamia, bien llamados por el presidente Chávez las “Jineteras del Apocalipsis”.

oliverr@cantv.net


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Iván Oliver Rugeles


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