Posible corrupción en Telesur evidencia millonario contrato a amistades personales de directiva del canal

Hace sólo un par de meses el canal internacional de noticias debutó con una nueva imagen, otra de las tantas por las que ha transitado durante los últimos siete años desde su inauguración en 2005, pero el lavado de cara vino esta vez con un cambio de concepto que a muchos confirmó, una vez más,  la desideologización del canal.  El Norte ya no era el SUR, y Telesur se convertía en  “la señal informativa de América Latina”. Señal informativa de qué, cabe preguntarse, ¿de derecha?, ¿de izquierda?.

Ya sabemos desde hace bastante tiempo la perdida de rumbo del proyecto que aspiraba a convertirse en la verdadera expresión popular latinoamericana  y que tiene mucho que ver con la presencia de personajes en áreas claves que aparte de no tener convicción ni compromiso político con el proceso revolucionario venezolano no tienen ningún pudor en seguir anclados aprovechándose del presupuesto estatal para luego fotografiarse con candidatos de la derecha rancia y golpista.

Pero ese oportunismo es aún más indecente y deplorable cuando proviene de la cabeza misma de la televisora internacional, la señora Patricia Villegas Marín, que no pierde oportunidad en vociferar bolivarianismo y en imponer una  austeridad económica que ha ido en menoscabo de  los derechos laborales de los trabajadores de la planta mientras contrae onerosos contratos que benefician a sus amigos personales como el firmado el 2 de enero del presente año entre la empresa y la señora Adriana Orejuela Martínez.

Se trata de un contrato de prestación de servicios profesionales, suscrito en Bogotá, Colombia entre la empresa Telesur y la señora Adriana Yanuba Orejuela Martínez, ciudadana colombiana con cédula de identidad 66.704.092.

Allí se estipula que prestará sus servicios como “redactora y guionista para garantizar la realización y contenido de la información promovida por el canal para sus diferentes espacios culturales, garantizar los contenidos culturales de los noticieros de telesur, realizar los programas relativos al bicentenario de la independencia”.

Es un contrato a término fijo que tiene una duración de 12 meses contados a partir del primero (1º ) de enero de 2012 hasta el treinta (30) de diciembre de 2012.

Hasta ahí se puede entender perfectamente que ante las necesidades del canal requieran de personal especializado para hacerse cargo de ciertas áreas y que lo busquen en otros países. Después de todo telesur es un canal internacional. Lo grave radica en las cláusulas que se refieren al salario, forma de pago y remuneraciones “especiales” que se establecen en ese acuerdo.

Por esa labor como jefa de redacción cultura, a la señora Orejuela se le pagará la suma no despreciable de   cincuenta y tres mil setecientos treinta dólares americanos con 84/100 ( US $ 53.730,84), los que se desembolsarán a través de  pagos mensuales de cuatro mil cuatrocientos setenta y siete dólares americanos con 57/100 (US $ 4.477, 57).

El gran detalle es que este pago se hará en MONEDA NACIONAL COLOMBIANA  AL TIPO DE CAMBIO ESTABLECIDO POR EL BANCO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA AL MOMENTO DEL PAGO.

¿Porqué un canal que recibe un presupuesto en moneda nacional tiene que sacrificarlo en pagos en moneda extranjera a un personal que trabaja y vive en Caracas, Venezuela, sea de la nacionalidad que sea? Porque cabe recordar que la señora Adriana Orejuela, colombiana, labora en Telesur hace ya varios años,  pero estas “consideraciones económicas” se hacen cuando su amiga personal, la señora Patricia Villegas, asume la presidencia de la televisora.

Haciendo un breve ejercicio de cuentas, esos 53 mil 730 dólares al año, al cambio oficial, significan Bs F 231.042,6, y mensualmente se traducen en Bs F 19.253,55. ¿Qué cargo, dentro de la escala de salarios del canal,  debe ostentar un trabajador para percibir ese millonario sueldo?

Ni qué decir si hacemos el cambio a precio de mercado negro, que por lo demás es el que debe hacer la señora Orejuela cuando ingresa esas jugosas utilidades a territorio nacional. Los 4 mil 700 dólares se convierten en Bs F 40.298 al mes.

El otro gran detalle es que la señora Orejuela, no necesita ingresar esa interesante suma a Venezuela, porque acá recibe también un sueldo mensual y puntual, como cualquier trabajador en nómina,  pero este sí  está ajustado a la escala de salarios.

El contrato contempla además un ítem de REMUNERACIONES ESPECIALES, que dice que “por tratarse de una labor especial con disponibilidad para el cumplimiento de los requerimientos del canal”, se incluye un monto estimado para vivienda en Venezuela durante todo el tiempo que dure el contrato.¿Será que con los casi cinco mil dólares mensuales a la señora Orejuela no le alcanza para pagar un apartamento en Caracas?.

El  broche de oro lo pone la cláusula de “Garantía” que estipula que el CONTRATISTA, o sea, Telesur, asumirá el costo de traslado una vez por año, con el fin de realizar una visita familiar.

Es decir que hasta las visitas familiares deben ser costeadas por el canal, cuando en Caracas los trabajadores de planta mantienen una batalla laboral y legal por el reconocimiento de sus beneficios en materia de días de descanso, remuneraciones por horarios extendidos, feriados, y ni qué decir de la aplicación de la nueva LOTT, de la cual ya se ha dicho que sólo hasta dentro de un año se comenzará a aplicar a los trabajadores.

Razón tenía el Comandante Presidente Hugo Chávez cuando en el acto de promulgación de la LOTT afirmó que la batalla más dura debían darla los trabajadores revolucionarios en contra de los jefes disfrazados de rojos, burócratas adeco-copeyanos que viven menoscabando los logros, alcances y recursos de la Revolución.

Este acto de corrupción, que creemos no es el único, está probado con el contrato mismo que se anexa a esta nota, y que evidencia el amiguismo, el desfalco, la poca consideración de una administración para con su presupuesto, que no se avergüenza al momento de favorecer particularidades en detrimento de los intereses del resto de la masa trabajadora de Telesur.

Está también observar si el trabajo que realiza esta “prestadora de servicios” es fundamental o vital para el canal, de manera que deba hacerse semejante esfuerzo presupuestal y tamaño salto a las normas de control cambiario de Venezuela, para pagarle.

La corrupción en uno de los canales emblema de la Revolución Bolivariana tocó fondo hace mucho tiempo. Debería ser hora de aplicar todas las erres posibles, con el fin de que el deseo consignado por el Presidente en su Plan de Gobierno 2012-2018, de “profundizar la Revolución hasta un término irreversible” se haga realidad en la tierra y entre los hijos de Bolívar.

Las fotos a continuación forman parte de las pruebas de esta denuncia

 

comadobolivariano@safe-mail.com



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