¿Cuándo colocar la foto de un muerto en la portada?

Javier Darío Restrepo es un periodista colombiano muy reconocido, exponente del llamado “periodismo objetivo”, quien viaja por el mundo dando conferencias sobre ética periodística. Mantiene un consultorio digital en la página web de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por Gabriel García Márquez, donde responde a las inquietudes de carácter ético enviadas por periodistas desde diversas latitudes. El 15 de julio de este año, un mes antes de que El Nacional rompiera su propio récord de falta de escrúpulos al publicar en primera página una foto vieja con cadáveres en la Morgue de Caracas, un periodista peruano le hizo a Restrepo una consulta sobre la publicación de fotos “de muertos, chocantes, de mal gusto”. Bajo el título “¿Cuándo colocar la foto de un muerto en la portada?”, Restrepo le respondió de la siguiente manera.

“Estas son algunas de las consideraciones que tienen en cuenta los Consejos de Redacción cuando se propone la publicación de estas fotografías en lugar destacado:

•Por razones de respeto a la persona y a sus familiares y amigos, esa clase de fotografías no deben publicarse. En cambio se prefiere publicar la fotografía de esa persona en vida, con la anotación, al pie, de su muerte.

•También por razones de respeto a los lectores se debe evitar la publicación de imágenes chocantes que ofenden el buen gusto. Predomina en esta norma el criterio estético.

•Cuando la publicación de la foto es necesaria para respaldar una información de claro interés público, por ejemplo, si la policía da de baja a un peligroso y conocido delincuente, cuya muerte es necesario comprobar para que no prosperen leyendas sobre la invulnerabilidad del criminal.

•Es inaceptable el argumento común sobre el aumento de circulación del periódico que publica la foto del muerto del día, como razón para decidir su publicación. Apoyado en esa razón el periodismo de peor calaña vende ejemplares y hace negocio, pero no informa ni honra la inteligencia de sus lectores: sólamente satisface el morbo de las personas”.

Restrepo remite a los manuales de estilo y los códigos de ética, “que dan argumentos de autoridad sobre este tema”. De seguidas, cita los principios que se han auto-impuesto varios periódicos en sus respetivos manuales y que él considera pertinentes ante la consulta planteada:

Libro de Estilo de El País, Madrid: “Las fotografías con imágenes desagradables sólo se publicarán cuando añadan información”.

Manual de Redacción de El Tiempo, Bogotá: “Debe evitarse la publicación de fotografías con imágenes desagradables. Estas sólo se pueden utilizar en el caso de que agreguen información de importancia capital a la noticia”.

Manual de Redacción de El Deber, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia: “La publicación de fotografías que muestran cadáveres o personas heridas en primeros planos sólo consigue aumentar la morbosidad malsana de la gente y por tanto, deben evitarse. Cuando los cadáveres o las personas heridas aparecen dentro de un contexto informativo, el criterio utilitario puede emplearse para decidir si la fotografía se publica o no”.

Libro de Estilo de El Comercio, de Lima, Perú: “Fotografías truculentas. Sólo el compromiso de cumplir con la responsabilidad de informar justificará su inclusión. El Comercio procurará no publicar estas u otras cuyo contenido afecte la sensibilidad del lector. Su publicación deberá ser autorizada por el editor central”.

Código de conducta de The Washington Post: “The Washington Post, como diario, respeta el buen gusto y la decencia”.

Todos los periódicos mencionados por Restrepo son de propiedad privada, defensores del sistema capitalista y con afinidades editoriales e ideológicas con el de la familia Otero.

PREGUNTAS Y COLOFÓN

En el supuesto caso de que ninguna de estas consideraciones aplique para la fotografía publicada por El Nacional, y Venezuela sea la excepción de toda norma deontológica porque así lo decidieron CNN y otras transnacionales de la comunicación, cabe preguntarse: Si esa foto era noticiosa, y no había reparos éticos para su publicación, ¿por qué no la publicaron el año pasado, cuando supuestamente fue tomada, y la guardaron para el comienzo de la campaña electoral venezolana? Y, por último, si entre los cadáveres hubiese algún familiar de los editores de ese periódico, ¿también la habrían publicado?

Hubo un tiempo en que un titular de El Nacional bastaba para causar un terremoto político en Venezuela. Sus letras, predecibles y repetitivas, perdieron capacidad de estremecimiento. Queda, pues, el recurso de la foto grotesca, así sea vieja o trucada. Prepárense sus lectores, pues le nació competencia a Crónica Policial. ¿O revivió en formato estándar?



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Ernesto Villegas Poljak

Periodista. Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información.

 @VillegasPoljakE

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