Las investigaciones sobre el descarrilamiento en el estado norteamericano de Ohio de un tren que transportaba sustancias tóxicas continúan en medio de la frustración por la respuesta de la administración del presidente de Estados Unidos (EEUU), Joe Biden, al accidente.
La población local y defensores del medio ambiente han expresado su frustración por la respuesta al incidente. Para algunos, los mensajes de las autoridades federales y estatales son contradictorios y alegan que falta transparencia para abordar lo sucedido.
En ese sentido, el administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, Michael Regan, prometió que llegarían al fondo de lo ocurrido el pasado 3 de febrero en Este Palestine, reseña Prensa Latina.
"La comunidad tiene preguntas y nosotros les escuchamos, y llegaremos al fondo del asunto”, subrayó.
Según indicó, la agencia federal no encontró hasta ahora nada que suscite inquietud por la salud en la zona.
De los más de 480 controles domiciliarios voluntarios, dijo, la EPA no ha detectado cloruro de vinilo ni cloruro de hidrógeno en ninguno de ellos.
Al menos cinco de los vagones de tren trasladaban cloruro de vinilo utilizado para fabricar un ingrediente de productos plásticos y que puede aumentar el riesgo de varios tipos de cáncer, entre ellos el de hígado.
El tren se dirigía de Pensilvania a Illinois y al salirse de las vías, provocó un gran incendio y la eventual posibilidad de explosión, lo que afectó a los habitantes de la pequeña localidad de East Palestine, refiere Prensa Latina.