Al menos 23 muertos en tiroteos entre narcos y policías en el norte de México

Credito: Efe

02-12-19.-Dos personas secuestradas por presuntos narcotraficantes fueron localizadas sin vida este domingo, lo que elevó a 23 la cifra de muertos tras los enfrentamientos que comenzaron el sábado en el municipio de Villa Unión, en el estado mexicano de Coahuila, fronterizo con EE UU, informaron este domingo medios locales, reseñó la agencia Efe.

Tras enfrentarse con los agentes, los presuntos delincuentes se dieron a la fuga pero tomaron como rehenes a siete personas, entre ellas cuatro niños, para que les orientaran en su huida.

"Autoridades confirmaron este mediodía que los dos trabajadores secuestrados por civiles armados fueron hallados sin vida", publicó el Diario El Zócalo.

Según el diario, uno de los trabajadores secuestrados por los sicarios era bombero, mientras que un menor de 15 años sigue dado como desaparecido.

El sábado, el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, informó de que varias personas se encontraban en paradero desconocido tras el hallazgo de cuatro menores que se encontraban desaparecidos.

Mientras, los ciudadanos estadounidenses Donald Chapman y Colby William, quienes se encontraban cazando en el Rancho La Rosita, fueron secuestrados por los presuntos delincuentes que huían de las fuerzas federales, informaron a Efe amigos que los acompañaban.

Chapman, de unos 60 años, y su sobrino, de más de 30, desaparecieron el sábado en el rancho de caza situado entre los municipios de Guerrero e Hidalgo, en Coahuila.

Chapman y William llegaron al rancho el pasado viernes con dos ciudadanos estadounidenses más para cazar venados de cola blanca. Uno de sus amigos, que los acompañaba, informó de que perdieron contacto con Donald y Colby desde la mañana del sábado.

"Nos comunicamos a los teléfonos móviles pero contestan gente del cártel", dijo el ciudadano estadounidense, de quien se omite su nombre por su seguridad. Agregó que los delincuentes también se llevaron dos vehículos, camionetas, propiedad de los ciudadanos estadounidenses.

Los hechos violentos en el norte del estado comenzaron hacia el mediodía del sábado, cuando una caravana de unos 20 vehículos repletos de hombres armados llegaron por caminos vecinales a Villa Unión, un pequeño poblado ubicado unos 60 kilómetros al sur de la frontera de Estados Unidos

El Gobierno de Coahuila precisó que algunos de los vehículos estaban blindados de forma artesanal y dos camionetas tenían fusiles Barret calibre 50 milímetros.

Hasta la mañana del domingo se había registrado la muerte de al menos 21 personas, 17 presuntos delincuentes y cuatro agentes, tras el enfrentamiento entre agentes de las fuerzas de seguridad y supuestos miembros del Cártel del Noreste (CDN) en el citado municipio del estado de Coahuila.

La violencia de este fin de semana en Coahuila se atribuyó al intento de recuperar ciudades estratégicas para el tráfico de drogas como Piedras Negras, en Coahuila, por parte del Cártel del Noreste y su brazo armado la "Tropa del Infierno".

Los delincuentes protagonizaron el pasado 15 de noviembre una serie de eventos violentos en la ciudad de Nuevo Laredo, del vecino estado de Tamaulipas que dejó como saldo un militar y seis delincuentes muertos.

Ese día el CDN respondió llevando a cabo bloqueos con vehículos incendiados en calles y avenidas del centro de la ciudad, los mismos métodos que se vieron en Culiacán a mediados de octubre.

El 17 de octubre, soldados mexicanos retuvieron a Ovidio Guzmán en un domicilio de Culiacán, lo que desató una ola de violencia en toda la ciudad, donde grupos de sicarios provocaron tiroteos con armas de alto calibre e incendios, y liberaron a una cincuentena de presos de un penal.

Al verse superado por la situación, el Gobierno de México tomó la decisión de soltar al hijo de El Chapo con el argumento de que así se podía proteger la vida de los ciudadanos de Culiacán.

México vive desde hace años una ola de violencia sin precedentes que con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador al poder, el 1 de diciembre de 2018, hace ahora un año, no ha aminorado.

Según datos oficiales, México registró 28.741 homicidios dolosos en los primeros 10 meses de 2019, por lo que va en camino de cerrar el año como el más violento desde que hay registros.

Este mismo domingo, López Obrador, reconoció que la reducción de los índices de violencia e inseguridad son el principal reto de su gobierno.,

En un acto en el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente dijo que "la disminución de la incidencia delictiva en el país constituye nuestro principal desafío, pero estamos seguros de que vamos a pacificar a México".

"La nueva estrategia de seguridad pública pasa también por la tolerancia cero ante la tortura y cualquier otra violación a los Derechos Humanos", advirtió.


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