La socialización de las pérdidas en el capitalismo

La actual crisis financiera norteamericana es la mejor demostración de cómo se socializan las pérdidas en el capitalismo. En la historia del sistema capitalista existen innumerables ejemplos de socialización de pérdidas, ello no es más que trasladar a los ciudadanos de una nación por vías diversas como la deuda, los impuestos, el deterioro ecológico, entre otros, el fracaso de los negocios privados.

Por definición la economía capitalista es la economía de la libre empresa, sus fundamentos teóricos hunden sus raíces en los postulados del liberalismo económico de Adam Smith y la mano invisible del mercado, hoy remozados y estrepitosamente desprestigiados por el ejercicio público del neoliberalismo, sin embargo, cada vez que el sistema colapsa y entran en riesgo los capitales privados, la mano invisible del mercado solicita el auxilio de la mano visible del Estado. El discurso liberal rechaza la intervención del Estado en la actividad económica, predica la desregulación de los mercados, aspira la flexibilización en todos los sectores de la economía y considera óptima la minimización del espacio público en cesión permanente al espacio privado, pero apela a ese mismo Estado cada vez que debe recuperarse de las crisis recurrentes causadas por las contradicciones de la acumulación del capital.

La crisis financiera ha tenido como epicentro a la economía norteamericana, sin embargo sus consecuencias tienen repercusión global. Cuando se inicia la globalización como fenómeno deliberado de hegemonía desde los países desarrollados, en particular desde Estados Unidos e Inglaterra, dos sectores lideran el proceso globalizador: el sector financiero y las telecomunicaciones. Esta superación de las barreas nacionales vincula mediante el desarrollo de las tecnologías de la información a los grandes mercados financieros de América, Europa y Asia, convirtiéndose en un gran mercado financiero internacional donde los procesos de concentración de capital a través de las fusiones y adquisiciones de empresas financieras dan lugar a un sistema financiero de grandes corporaciones. Son esas grandes corporaciones financieras funcionando en un mercado desregulado, a las que se permite la innovación especulativa, que alejada del objetivo de la intermediación financiera, según el cual debe operar el sistema financiero, es decir, para servir como intermediario del ahorro, el crédito y la inversión, realizan operaciones de alto riesgo que terminan por poner en peligro no solo al sistema financiero de una nación sino al sistema financiero global, con las consecuencias que de ello derivan en la económico.

La especulación financiera es un proceso de compra venta de títulos valores que apuesta a la obtención de ganancias rápidas que no se corresponden al valor real de los títulos transados, su atractivo de mercado responde al manejo de expectativas futuras y comportamientos esperados de acuerdo al análisis del mercado financiero. Casos emblemáticos recientes de las distorsiones que produce la especulación financiera han sido los del incremento acelerado de los precios del petróleo y los de los alimentos. Más allá de las razones reales que causan el alza del precio del petróleo como lo son su agotamiento progresivo y el acelerado nivel de consumo mundial, los aumentos recientes que rompieron la barrera de los cien dólares por barril obedecieron a la especulación con los contratos de venta a futuro de petróleo, en los cuales se establecieron precios marcadores muy altos, garantes también de muy elevadas ganancias para quienes negocian los mismos. En el caso de los alimentos, si bien la presión de incremento del consumo aceleró la tendencia, es conocido que igualmente las ventas a futuro han presionado al alza los precios de cereales, leche, azúcar y otros.

En Estados Unidos la crisis se inició en el sector inmobiliario, la expansión del crédito fue utilizada como estimulo al crecimiento del sector construcción y como fuente de especulación financiera mediante la titularización de la cartera hipotecaria, lo que es lo mismo, la reventa de los créditos hipotecarios. Los títulos hipotecarios fueron adquiridos por importantes instituciones financieras en todo el mundo, ocupando significativos espacios en sus portafolios de inversión. La expansión inmobiliaria se asocio a la expectativa de crecimiento económico de la economía norteamericana, al no producirse el crecimiento esperado las consecuencias se manifestaron en desempleo, aumento de la morosidad crediticia, reducción de la solvencia de las instituciones emisoras de los títulos de capitalización e incapacidad de rescate de las deudas emitidas. El sistema encendió sus luces de alerta y las grandes corporaciones, emblemas del poder económico estadounidense empezaron a caer. Las dos más antiguas instituciones hipotecarias, los mayores bancos de inversión y hasta la más grande aseguradora, demandaron la intervención urgente de la Reserva Federal y el departamento del Tesoro, requiriéndose para el auxilio 1.000 millones de dólares “por ahora”. Es en ese momento donde se verifica la socialización de las pérdidas. Estudiosos como Akerlof y Romer desarrollan el concepto de que la quiebra bancaria tiene un efecto de saqueo de la sociedad. Durante un saqueo el valor total de lo que se roban los saqueadores es menor que el costo del daño que causan, de la misma forma en las quiebras bancarias el daño provocado sobre la economía es mucho mayor que lo que se roban los que quiebran la entidad. El saqueo se produce sobre dinero del público que es el dinero que utilizan los banqueros para la especulación financiera, mientras mayor sea la quiebra mayor será el número de personas e instituciones envueltas, y la amenaza de contagio sistémico hará que las autoridades lleguen a mayores extremos por salvar la situación. Así, es el Estado quien debe evitar una crisis mayor e intervenir reponiendo depósitos del público, asumiendo pérdidas y adquiriendo activos de dudoso valor con el costo de mayores impuestos, mayor endeudamiento y estancamiento económico.

En 1994, durante el último gobierno de la cuarta república, Venezuela enfrentó la mayor crisis financiera de su historia, los desencadenantes de la crisis fueron la liberalización financiera promovida por el programa de ajuste económico de 1989, las autocarteras que permitieron financiar con dinero del público los negocios de los banqueros y los compromisos políticos del Estado con el sector financiero, el remedio inmediato a la crisis fue también el auxilio financiero instrumentado a través de FOGADE que ascendió a 1.4 billones de bolívares de 1994, lo que le costó a la nación el 12% del PIB (75% del presupuesto de 1994), y un déficit que comprometió el 6% de los ingresos fiscales en una proyección de diez años. En la economía de mercado se socializan las pérdidas, y se individualiza, se apropia y se acumula la ganancia. Las consecuencias: deuda, desempleo, hambre, calentamiento global, muerte. La intervención del Estado debe ser preventiva y reguladora, no cómplice del saqueo.


macunas7@gmail.com


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