Ingrid Betancourt y Santander: la misma estirpe

Hay tantas lecturas acerca de lo que acaba de ocurrir en Colombia que no resulta fácil escribir un artículo con “sensatez y sentimientos”. Ahora a las canalladas de Uribe, debemos agregarle la traición de Ingrid, tan propia, “tan original” que es casi un estilo. En su carrera como política se destacó por hacer cosas desesperadas para conseguir centimetraje, para aparecer en las encuestas que siempre le fueron esquivas, tanto que llegó hasta el colmo de propiciar su propio secuestro, sabiendo que con eso garantizaba su “popularidad” y con ello su ascenso en la opinión pública, adormecida y monopolizada por los poderosos de Colombia.

Durante los 6 años y medio que duró el secuestro y que ella imaginó más breve, se “ dedicó” a pensar y repensar cómo sería su programa de gobierno cuando fuese Presidenta de Colombia. Nunca dejó de hacerlo, de acuerdo a versiones de otros secuestrados que estuvieron con ella, para decir – cuando fue liberada o rescatada?- que no ha pensado en postularse a la presidencia, que en estos momentos sus prioridades son otras, entre ellas la familia (a la cual muy poco le ha dedicado, según sus propias palabras) Iniciando así las sartas de mentiras y traiciones que nos han dejado a más de una con la boca abierta del asombro y la indignación…..no sólo en Venezuela, sino en el mundo, que siguió este caso con pasión humanitaria.

En esta opera bufa hizo una de sus mejores actuaciones como política, devenida en actriz: afirmar que la operación fue perfecta, en francés y en español, para que no quede duda de su patria y su abolengo. Asombra también, su negación acerca del montaje de este “rescate” afirmando que imposible haberla engañado, ella que estuvo “tan pilas, tan atenta” que cuando se dio el operativo dentro del avión, no supo qué ocurrió, que solo tomó conciencia cuando les gritaron “están libres”. Ella tan ella.

Pero aun faltan varias escenas de esta bufonada, cuando sin ton ni son, recitando casi un guión preconcebido, reconoce que gracias a la reelección de Uribe (y obviamente su política de Seguridad Democrática) había sido posible su libertad y que prefería el rescate armado a seguir en la selva. Y entonces dónde quedan las declaraciones de su madre pidiéndole a Dios que Uribe no la rescatara, que ella tenía el temor de que el presidente quería hacerlo para eliminarla como potencial rival ?

Pero lo mejor de esta puesta en escena está por ocurrir, cuando obvia de manera deliberada los agradecimientos a Chávez y a Piedad y cuando los nombra es para intercalar un pero que contenía la dimensión exacta de la traición, de esa que no deja duda, que nos retrató de cuerpo entero a Ingrid Betancourt y su prosapia, de esa que Bolívar vivió en carne propia de manos de Santander. De la misma estirpe.

(*)Periodista
Maracaibo-Venezuela

«Lo que no se es capaz de dar,
en realidad no se posee.
Uno es poseído por ello.»
George Sand

mgonzalo@cantv.net


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Morelis Gonzalo(*)


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