¿Dónde estoy parada?

¿En qué país estaré viviendo? ¿Será en el que me describen los medios de comunicación colombianos o en lo que yo veo y entiendo? Me siento como una Alicia en el País de las Maravillas que, a través de un espejo, ha pasado a otra dimensión con una lógica diferente.

Hace dos días me entero que la Corte Suprema de Justicia de Colombia ha comprobado que son ciertas las denuncias de la ex congresistas Yidis Medina, en el sentido de que altos funcionarios del gobierno la sobornaron para que votara favorablemente el acto legislativo que reformó la Constitución Nacional a fin de permitir la reelección presidencial. Es lógico presuponer que no sólo ella recibió prebendas para ganarse la voluntad parlamentaria favorable a la enmienda constitucional que aprobaba la reelección presidencial con nombre propio, sólo que ella es la única que ha denunciado el hecho. Los demás han comido callados.

Ante semejante escándalo, el “presidente” Uribe se lanza a proponer un referendo para que se le dé curso a la repetición de su reelección. Es decir, que la Corte Suprema de Justicia dice que la aprobación de la reelección se realizó por medios fraudulentos y, entonces, Uribe propone repetirnos la dosis…

En el país donde yo vivo es la reelección la que es ilegítima, mientras que en el país de Uribe, para legitimar esa reforma constitucional dolosa, se propone que se repita una elección surgida de la ilegalidad.

En el país donde yo vivo supe – ¿o me lo soñé? – que el Ministro del Interior, Carlos Holguín, fue retirado de su cargo porque, entre otros descalabros, perdió la batalla en el Congreso cuando, a nombre del gobierno, se opuso a que se aprobara la Ley de Justicia y Reparación a las víctimas del conflicto armado – perdón – de la violencia (porque el gobierno insistió en que en Colombia no hay conflicto armado, como sí lo hay en el país donde yo vivo) argumentando que el gobierno no tenía disponibilidad presupuestal para resarcir a las víctimas. Y ahora oigo que en el país de Uribe sí hay dinero para realizar el referendo y repetir la elección presidencial.

En el país donde yo vivo leí un informe de Almabeatriz Rengifo, ex Registradora Nacional de la Nación, donde señalaba que las elecciones del año 2006, cuando Uribe fue reelegido, le costaron al país 185.000 millones de pesos colombianos, cifra que en valor presente sería de unos $ 200.000 millones. Como lo mismo ha de costar el referendo, éste, más la re-reelección ilegal e ilegítima sumarían, en total, la exorbitante cifra de CUATROCIENTOS MIL MILLONES DE PESOS, o sea US $ 200.000 millones de dólares !!!

Por lo tanto, en el país de Uribe, para repetir un acto nacido de la inmoralidad sí hay miles de millones de pesos a disposición del gobierno pero, para resarcir a las víctimas del conflicto, perdón, de la violencia, no hay presupuesto. ¿Cuál de los dos países es el real?

Para mayor desubicación - ya que la capacidad de desconcierto la hemos perdido los colombianos – el “presidente” Uribe sale a decir, en respuesta al fallo de la Corte Suprema de Justicia, que las investigaciones han sido parcializadas ya que, según el “presidente”, la Corte sólo se ha ocupado de la parapolítica, o sea de los aliados de los paramilitares, mientras que no han investigado a la farcpolítica, cuando se sabe que en la indagatoria judicial que le hicieron al jefe paramilitar Mancuso, éste declaró que ellos, los paramilitares, habían penetrado todas (sic) las instancias del poder.

Con ese argumento el “presidente” Uribe pretendía justificar ante su país la demanda contra la Corte Suprema de Justicia para que investiguen sus conexiones con los paramilitares narcotraficantes, interpuesta por el psiquiatra Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado Presidencial para la Paz, de un país donde dizque, según ellos, no existe conflicto armado.

Desde el país donde yo vivo el asunto me queda bastante confuso. En primer lugar, si Mancuso dijo que TODAS los instancias del gobierno estaban penetradas por ellos ¿por qué los dardos se dirigen sólo contra la Corte Suprema de Justicia? ¿Eso quiere decir, acaso, que la “única” instancia de poder en Colombia es ella? ¿Y qué de la Corte Constitucional, y del Consejo de Estado y de la Presidencia de la República, etc., etc.? Es que Mancuso habló de “todas las instancias”, al menos eso oímos en el país donde yo vivo, pero las denuncias sólo van contra la institución que comprobó que la reelección se fraguó por caminos dolosos.

En segundo lugar, si Uribe se alarmó el mismo día que fue puesta en entredicho la reforma constitucional que avalaba su reelección – no antes - con las declaraciones de Mancuso ¿cómo se explica uno que la Corte Suprema de Justicia sea señalada de parcializada por el “presidente” Uribe por haber investigado solamente a los aliados del paramilitarismo y no a sus enemigos, los aliados de las FARC? ¿Si están penetrados por los paramilitares - como con pretendida cara de seminarista ingenuo lo denunció Uribe - por qué es a sus supuestos aliados a quienes precisamente investiga la Corte? ¿Alguien puede explicarme esa inconsistencia?

No sigo en esta autopsia de contradicciones de este gobierno moribundo porque, entonces, Uds. también necesitarán un psiquiatra, como el “presidente” Uribe requiere de su asesor Luis Carlos Restrepo, para interpretar la realidad de ese país en el que se mueven, distinto a aquel donde yo vivo.

glorigaitan@yahoo.es


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Gloria Gaitán


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