Colombia, insurgencia y canje de prisioneros

La insurgencia colombiana, sobretodo el accionar político-militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se ha fortalecido junto al combate político de todas las organizaciones y sectores civiles, democráticos, revolucionarios, de izquierda y progresistas.

Ni el Plan Colombia-Iniciativa Andina, ni su derivado Plan Patriota -a pesar su fuerte componente militar contrainsurgente y todo el apoyo militar que le ha brindado EEUU- lograron el propósito de debilitarla.

El gobierno narco-paramilitar de Álvaro Uribe Vélez ha fracasado en sus propagandizados intentos de infringirles derrotas significativas a la insurgencia de ese país; y más bien ha hecho el ridículo con sus reiterados alardes de prepotencia y sus reiterados anuncios de victorias militares, a todas luces ficticias.

El gobierno de Uribe fracasó en su intento de rescatar por la fuerza a una parte de los prisioneros de guerra y políticos en manos de las FARC, provocando un desenlace sangriento que incentivó la condena nacional e internacional en su contra, pese a sus grandilocuentes esfuerzos mediático para culpar y estigmatizar a las FARC.

EL gobierno de Álvaro Uribe no ha podido salir de la crisis generada por develamiento de sus enormes complicidades con el para-militarismo y el narcotráfico.

En Colombia esta madurando una crisis de gobernabilidad y en ese contexto –procurando reducir riesgos de desplome- es que el presidente Uribe ha tenido que aceptar la apertura de un nuevo espacio de discusión para el canje de prisioneros entre ambas partes (insurgencia y gobierno) y con la mediación del presidente Chávez

Ese canje se ha convertido en una demanda muy sentida y respalda a nivel nacional e internacional, independientemente de curso de la confrontación armada.

EL canje de prisioneros de guerra, por demás, podría contribuir a crear un clima favorable a la reanudación de los diálogos de paz con las FARC, aunque ciertamente no es sinónimo de esa meta.

Las FARC-EP, a diferencia del ELN, han dicho que el gobierno de Uribe tal y como se estaba conduciendo no era confiable para rehabilitar los espacios de diálogos en pro de la superación de las causas de una confrontación armada que dura ya mas de 40 años. Pero el mismo tiempo se ha mostrado proclive a un acuerdo parar intercambiar en condiciones de seguridad los prisioneros de uno y otro lado, enfatizando que su correcta solución podría crear una situación más propicia para los diálogos de paz.

Las FARC-EP forman parte de las fuerzas que en Colombia están planteando la renuncia de Uribe Vélez y su gobierno, insistiendo en la necesidad del cambio político a corto plazo.

Pero mientras se logra ese propósito, las FARC-EP han dado muestra de querer resolver seriamente lo relativo al canje de prisioneros, precisando que eso debe hacerse en territorio Colombiano y que para eso se necesita despejar temporalmente del control oficial dos municipios de ese país.

Esta posición de las FARC no niega la posibilidad de conversar con esos fines con representantes del gobierno Colombiano en territorio venezolano.

Y en ese plano incide ahora la iniciativa del Presidente Chávez, sugerida vehementemente por la brillante y valiente congresista colombiana Piedad Córdoba, después de captar la señal de debilidad y desesperación del justamente acosado presidente colombiano.

Chávez siempre ha sido muy generoso y ahora ha declarado estar dispuesto a crear las condiciones para que las delegaciones de los ejércitos populares guerrilleros de Colombia y del Estado de ese país se establezcan con esos fines en Venezuela.

Este es un paso positivo en dirección al canje, en circunstancias muy distintas a las que facilitaran el secuestro en Caracas del comandante Rodrigo Granda y a las que provocaron la ausencia por mucho tiempo de delegaciones del FMLN y del ELN en ese pais hermano. La correlación de fuerzas es otra.

No hay dudas de que los avances de la insurgencia y de las fuerzas políticas y sociales alternativas de Colombia, junto a la declinación del gobierno de ALVARO URIBE, comienzan a dar buenos frutos en la escena nacional e internacional.

Las FARC-EP, en los hechos, de fuerza acusada y estigmatizada con el mote de narcoterrorista, han tenido ser reconocida de nuevo como fuerza beligerante.

Esto comenzó a hacerse palpable a raíz de la libración del comandante Rodrigo Granda (Ricardo González), cuando el propio Uribe tuvo, para la instrumentación jurídica de ese paso, que dejar sin efecto los epítetos contra las FARC-EP y reconocerla como una “organización ilegal armada”

¡Un ejército guerrillero!

Una fuerza rebelde, insurgente, dignamente subversiva y dignamente dirigida.

Así van las cosas.

Y ojala que tanto los(as) guerrilleros(as) presos(as) en cárceles estatales, como los militares y políticos(as) del sistema retenidos(as) en campamentos de las FARC y el ELN, recuperen pronto y disfruten a plenitud la libertad.

Y más aun: ojala que el intercambio llegue a garantizar la libertad de Sonia y Simón Trinidad, presos en cárceles del imperio- EEUU, y de los agentes estadounidenses capturados por las FARC.

¡Ojala!

¡Ojala!

Ojala que la intermediación de Chávez y su exitosa contribución a la reapertura de las puertas cerradas por Uribe, ayude a las perspectivas de una salida política digna al conflicto armado.

Y que cuanto antes, la expectativa -cargada de anhelo positivos- creada por el anuncio de un posible encuentro entre el comandante Chávez y el comandante Marulanda, se convierta en realidad camino a la concreción de los proyectos de la Gran Colombia y de Patria Grande latino-caribeña, diseñados originalmente por del libertador Bolívar.

¡Histórico abrazo de estos dos queridos gigantes del bolivarianismo actual!


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Narciso Isa Conde


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