¿Hacia la Europa multivelocidad?

El Brexit y el triunfo de Donald Trump escenificaron el finiquito del "escenario teleológico" en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el "escenario teleonómico", marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial a la vieja Europa.

Así, Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el "proceso de balcanización europeo" diseñado por Estados Unidos para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y el despertar del anhelo independentista de las naciones europeas sin Estado, provocar la aparición de fuerzas centrífugas que aceleren la desmembración de la actual Unión Europea.

Hacia el E6

El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ha impulsado públicamente la idea de avanzar hacia una Europa a dos velocidades (o "two-speed Europe" en inglés) lo que implica crear un núcleo duro o grupo más reducido , el E6 que estaría conformado por Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos.Ello permitiría que este grupo avance más rápido en áreas clave como defensa, integración industrial, unión de mercados de capitales, refuerzo del euro, cadenas de suministro y competitividad económica, sin necesidad de esperar al consenso unánime de los 27 países miembros.

Además, el retroceso de las exportaciones debido a la contracción del consumo interno de la UE (los intercambios comerciales entre los Estados miembros de la UE alcanzan el 60 por ciento del volumen total de su comercio), la devaluación del dólar y la imposición de aranceles por Trump encarece los productos europeos y reduce su competitividad, con especial incidencia en países tradicionalmente exportadores como Finlandia, lo que podría provocar que dicho país abandone la Eurozona y proceda a la constitución de una Federación Escandinava (integrada por Noruega, Finlandia, Letonia, Estonia y Lituania) que pivotaría en la ambivalencia comercial euro- estadounidense.

El resto de países del centro y este de Europa (integrantes de la llamada Europa emergente) integrarán el llamado "arco del fracking europeo", que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell, no siendo descartable un nuevo conflicto en los Balcanes.

Finalmente, asistiremos a una progresiva disolución de la actual UE como ente político, momento que será aprovechado por las actuales naciones sub-estatales europeas (Escocia, Flandes, Bretaña, Alsacia, Córcega, Cataluña, País Vasco, Galicia, Padania,Tirol del Sur, Irlanda del Norte, Cornualles e Isla de Man) para conseguir la desconexión y provocar la aparición de un nuevo mapa geopolítico europeo en el horizonte del 2035, con lo que se habría conseguido el objetivo de EEUU de balcanizar Europa para conseguir que la Vieja Europa siga siendo un fiel vasallo del imperio.



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Germán Gorráiz López

Analista de temas económicos y geopolíticos

 germangorraiz@gmail.com

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