Le pides a un venezolano solidaridad con Díaz- Canel, pídele …

A los armenios de principios del siglo XX que ayude al ejército turco

A los soviéticos que comprendan al ejército nazi

A los camboyanos que disculpen a los jemeres rojos

A los partisanos italianos que se pongan a rezar por Mussolini

A los negros sudafricanos que aplaudan el apartheid

A los habitantes del Congo que nombren héroe al rey de Bélgica

A los librepensadores que sueñen con la inquisición

A los chinos que aprueben las masacres del ejército imperial de Japón

A los argentinos buenos que aplaudan a las juntas militares

A los demócratas chilenos que pidan oraciones por Pinochet

A los nativos de Norteamérica que aplaudan las masacres del ejército gringo contra su pueblo

A los habitantes de Hiroshima que vean con buenos ojos la bomba atómica

A los prisioneros de campos de concentración que narren bellas historias de la Gestapo

A los torturados en las cárceles venezolanas que recuerden a Maduro como un tipo bueno

A los periodistas presos en Venezuela te hagan bellos comentarios del Fiscal Tarek William

A los dominicanos dignos y decentes que vean en el tirano Trujillo a un benefactor

A los palestinos que hablen con amor de Benjamín Netanyahu

A los trabajadores indocumentados en Estados Unidos que se expresen bien del ICE

Todo esto suena como un imposible y sería muy difícil negar que el papel de los servicios prestados del gobierno cubano al gobierno de Maduro y sus cómplices fue en apoyo al horror, apoyo a los centros de tormento, de censura, a los servicios de inteligencia. Venezuela fue convertida en un Gulag de casi un millón de kilómetros cuadrados, detrás de cada acción represiva estuvieron los servicios de inteligencia de la isla antillana.

Pedirle a este venezolano tal absurdo es pedir que no recuerde las heridas que todavía están frescas, los castigos que todavía están en la memoria reciente, claro que este dolor será superado, pero no es el momento y para perdonar, primero el gobierno de Cuba tendrá que pedir perdón al pueblo venezolano.

Tendremos que esperar y es que las víctimas fueron todo un pueblo miles de asesinados, miles de presos, miles de torturados, millones de expulsados de su propia tierra. Venezuela y Cuba tuvieron su propio Pan Condor, sus servicios de inteligencia fueron tras los disidentes, los persiguieron, los acosaron, los anularon, todo pagado por Venezuela, todo coordinado por el gobierno de Cuba. Ya saldrán los archivos ya estarían rasgandose los velos de impunidad, ya serán puestos en mesas de luz datos, cifras, nombres, detalles de operaciones. Mientras tanto las batallas contra la impunidad continuarán un paso y luego otro, será una batalla dura y otra muy dura será recuperar la confianza en que la izquierda puede ser una forma democrática, muy democrática, muy transparente de gobernar, de vivir con dignidad, en un mundo esperanzador, la tarea en Venezuela será cuesta arriba y un trabajo como de picar piedra con un martillo muy chiquito.

La derecha ha sido terrible Pinochet y los suyos, pero también esa izquierda modelo Maduro o Sendero Luminoso tuvieron lo suyo. Yo voy viendo nuevamente la micropolítica, la calle de mi barrio, la siembra de un árbol, la fraternidad con el amigo sin interés alguno salvo la propia amistad.

En ese experimento de gobierno que tuvimos en Venezuela con Maduro afloraron las cosas más oscuras, familiares persiguiéndose, vecinos de 40 años entregando a las fauces de los chacales del Helicoide a sus conocidos de 30 o 40 años por el solo hechos de no apoyar al gobierno, el gobierno de izquierdas en Venezuela, Cuba o Nicaragua era sinónimo de colas, censura, bajos salarios, corrupción, extorsión o cárcel.

Ya saldremos de esta, ya veremos cómo recuperamos el abrazo de los nuestros del pasado de mi parte ya casi todos están perdonados quiero imaginar que pecaron de estupidez o ignorancia y no participaron en actos horrorosos y dolorosos. Ya veremos qué pasa, pronto nos veremos con seguridad en el inicio de una Venezuela donde se podrá hablar disentir, opinar sin miedo al oído del traidor orgánico, al jefe o jefa de calle, a la dueña de las bolsas de CLAP, al sapo militante, al director de escuela designado por el dedo flamígero de alguna autoridad, lo veremos con seguridad veremos y viviremos en un país mejor.



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Yuri Valecillo


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