Para revertir el desastre ambiental se requiere de una revolución ecológica

  • Los gobiernos no deberían echar en saco roto, las advertencias del Papa Francisco sobre el tema ambiental. Se necesita menos discursos bonitos y más acciones concretas para mitigar el daño ya causado.

  • Necesario es impactar a todos los sectores. Urge un cambio radical en el comportamiento global, frente a la manera de concebir la naturaleza y su afectación, por la necesidad de utilizar sus recursos en beneficio de los seres humanos, para lograr el equilibrio necesario y su conservación.

En artículo anterior relacionado con el tema ambiental, luego de referirme a los síntomas que reflejan el caos ambiental que hoy afecta al mundo, me hice la pregunta de si en la actualidad había posibilidades de revertir el daño que el ser humano ha causado a nuestro entorno.

En el artículo de marras, exprese que la conducta del liderazgo internacional para atender de manera prioritaria el tema medio ambiente, nos llenaba de cierto pesimismo.

Pesimismo que lo fundamentábamos apreciando como las Convenciones y Tratados internacionales que se vienen configurado para atender este delicado tema, no eran aplicado ni siquiera por los países firmantes.

Ríos de papeles firmados, centenares de reuniones protocolares realizadas, Convenios tras Convenios, palabras y más palabras; pero poca efectividad en los frutos obtenidos para atender un tópico como el ambiental que nos sofoca a diario y grita por su atención.

Reflexionando sobre el tema en cuestión, pienso que sólo invirtiendo el comportamiento tanto de los países que liderizan el mundo actual, así como, educando, para transformar la manera en que concebimos al medio ambiente y el comportamiento diario ciudadano preservando todo lo que lo rodea, podrá darse pasos para intentar frenar el deterioro que hoy observamos y sufrimos, encaminándonos, para enmendar tantos errores cometidos.

Es decir, necesitaríamos de una verdadera revolución ecológica que nos permita entender que cuando hablamos de Medio Ambiente, no estamos hablando de algo que está frente a nosotros, sino, que nos estamos refiriendo a un todo, del cual formamos parte. El medio Ambiente, somos nosotros mismos, valga el pleonasmo, y cuando lo afectamos, lo deterioramos, estamos auto destruyéndonos.

A partir de esta toma de conciencia pasaríamos repensar sobre el comportamiento del liderazgo mundial, que pone por encima del tema ambiental, los intereses económicos, la actitud egoísta de su propio desarrollo local, sus propios beneficios, contra la necesidad de mantener un desarrollo en plena armonía con la naturaleza que es la que nos provee de lo ingentes recursos para la vida.

Basta de palabras huecas, basta de ríos y ríos de letras en papeles que se llaman Convenios y Tratados, sin que exista algún organismo que controle su cumplimiento y eficacia.

Una nueva visión del tema Medio Ambiental, por parte de las naciones que liderizan el planeta es fundamental en el propósito de impulsa una revolución ecológica para rescatar nuestro planeta. Sería el primer ejemplo, de este impulso.

En este propósito, los gobiernos deberían tomar en consideración los diagnósticos que des hace muchos años vienen realizando los científicos sobre el tema y aunar esfuerzos por sintetizar y aplicar las recomendaciones que se hacen, pero que parecen estrellarse contra una pared de indiferencia mundial.

En este sentido debe impulsarse interdisciplinariamente planes de prevención y Educación Ambiental, que permitan concienciar sobre la necesidad de que cuidar el Planeta debe formar parte de la vida diaria, de la cotidianidad de sus habitantes.

La participación de la ciudadanía en una estrategia como la descrita es fundamental. Permitiría una nueva actitud, frente a la naturaleza, a observarla como parte de nosotros, de cuidarla con simples actos de la vida cotidiana como ahorrar el agua, la correcta disposición de los desecho sólidos, del respeto cuando se disfruta de las vacaciones en las aéreas de parques y jardines nacionales, del ahorro de la electricidad y de la vigilancia sobre los demás ciudadanos para cumplir con estas responsabilidades.

Otra cosa son los cambios propios de la evolución del planeta que pueden afectar la vida de los seres que la pueblan, para ello se requiere, estudiarlos, educar para minimizar sus efectos negativos, preverlos en la medida que sea posible, en algunos casos y sobre todo dotar a la humanidad de un Fondo Común, para enfrentar las tragedias ambientales, en cualquier lugar, que son inevitables, naturalmente (Tornadas nunca vistos en Libia; Terremotos con daños graves como en Marruecos; Incendios Forestales desproporcionados como en Grecia y España etc. etc.)

Vemos que es todo un esfuerzo internacional, interdisciplinario e institucional, con participación de todos los poderes, al unísono con la ciudadanía, para intentar contener y revertir en la medida de lo posible el daño causado al Medio Ambiente, por la acción humana.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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