Viene el coco….viene el coco… y el coco llegó

  • En el caso específico de Venezuela, la Minusvalía en la que ha caído el tema ambiental es alarmante. A parte de cambiarle el nombre al Ministerio del Ambiente, no se ven las medidas emprendedoras para la defensa del ambiente y en materia de Educación Ambiental, prácticamente han desaparecido los programas al respecto.

Tanto llevan el cántaro al agua, hasta que se rompe. Viene el Coco…Viene el Cocó, era la expresión utilizada por algunas madres para de alguna manera meter miedo a los críos y que estos se comportaran de acuerdo con sus instrucciones.

Las expresiones mencionadas al inicio, pueden compararse con las advertencias que durante años vienen realizando especialistas y personas preocupadas por el tema medio ambiental.

Hoy lo vivimos en carne propia, porque no nos escapamos del fenómeno, y lo observamos en las informaciones internacionales, como las intensas olas de calor azotan A los Estados Unidos, Asia y Europa.

Digo que no sólo lo observamos a través de los medios internacionales y otras latitudes, sino que lo vivimos en carne propia, porque por ejemplo en Venezuela, que estamos en pleno invierno, las olas de calor también nos sofocan e incomodan.

Los medios internacionales muestran en sus primeras planas las fotos de ciudadanos desesperados, que se meten en las fuentes públicas a refrescarse, se vacían botellas de agua en la cabeza y la cara, desesperados por olas de calor que cada año son más intensas y son una pequeña muestra de lo que a futuro nos espera.

Ya no hay dudas del cambio climático que se están produciendo en todo el orbe y donde la mano del hombre y sobre todo las patas, son en gran medida responsables de lo que estamos viendo, sufriendo y lo que nos espera por ver y sufrir.

"El calor extremo no da tregua en el hemisferio norte y podría tener consecuencias mortales si la población no toma las debidas medidas de protección. Tan solo en Europa, unas 61.000 personas murieron por la ola de calor ocurrida el año pasado, sostuvo la experta en entrevista con la BBC".

En la actualidad hay alertas de calor en toda Europa, Asia y EE.UU. para decenas de millones de personas.

En China se han registrado cifras record de intenso calor que promedian hasta el 52, 2, grados, ante nunca apreciadas.

Todo el planeta tierra está siendo objeto de estos cambios climáticos, que había siendo advertido durante años, por científicos, investigadores del tema medio ambiental, pero poco escuchados en sus advertencias por los líderes del mundo, que ponen por encima de la vida en el planeta tierra, sus propios intereses y los de las naciones que dirigen.

Huracanes fuera de tiempo, volcanes que reviven y amenazan a miles de personas, lluvias intensas, inesperadas, sequias que esterilizan millones de hectáreas a lo largo del planeta; devastadores incendios, deslaves; inundaciones que arremeten contra miles de personas en diferentes lugares. Deslaves, Tifones, Incendios forestales de grandes proporciones. El planeta nos habla, algo anda mal, está herido, hay caos ambiental. Todo indica que el Coco no es una simple amenaza, sino que ya llegó, está entre nosotros.

En conclusión podemos decir que las advertencias que durante años hacían los científicos se hacen realidad. El daño está hecho.

La pregunta que ahora podemos hacernos, es: ¿Hasta qué punto es irreversible? ¿Están los seres humanos en capacidad de detener este caos que amenaza con profundizarse?

Hay elementos que nos permiten no ser tan optimistas en esta materia. Las visitas protocolares para hablar supuestamente, sobre el tema medio ambiental se suceden, pero no se ve la toma de medidas efectivas para controlarlo. Los Convenios internacionales se convierten en letra muerta, porque los mismos países firmantes no los aplican.

Palabras y más palabras. Acuerdos y más acuerdos. Escritos y Más escritos, pero el deterioro continúa. Y advertíamos, por ejemplo como Japón pretende y la ONU lo apoya, verter millones de litros de agua contaminada a los océanos.

Los errores humanos terminan enterrándose en la tierra o vertiéndose en las aguas que nos son comunes. Triste panorama y penosa herencia que se deja a las generaciones futuras. Y no hablemos todavía de los desechos nucleares y espaciales, otro dolor de cabeza que tiene a muchos países cabeza abajo.

Por todas estas razones y muchas otras que por razones de espacio tenemos que comentarlas en otros escritos, es que hemos señalado en el título de esta reflexión que: El Coco ha llegado, ya no es una simple amenaza sino, una triste realidad. Lo grave de esto es que la ciencia actual no nos orienta y nos indica, hasta qué punto se ha llegado a un estado de irreversibilidad. Mientras tanto el deterioro continúa, el daño se profundiza y los seres humano, sobre todo la alta dirigencia mundial, sorda ante lo que nos grita la naturaleza.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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