¡Un nuevo parto, la paz en Colombia!

Esta vez bajo el concepto de la Paz Total. Sí, la paz en el jardín de América del sur ha sido un parto doloroso durante décadas, donde muchas veces su crío, la concordia, ha nacido con malformaciones, y en algunos casos, ha terminado en un doloroso aborto, producto de las manos criminales y mezquinas que impiden la vida florecida en los campos de Colombia.

¿Cuántas veces hemos dicho que por fin hay esperanza, en un país llamado Colombia? Pues bien, hagamos de este nuevo amanecer una utopía llamada paz con justicia social.

Protejamos el crío del frío mezquino de los abortistas de la paz. No queremos y nos resistimos a una frustración más; no más lágrimas derramadas sobre la sangre de inocentes campesinos, indígenas, negros, mujeres, jóvenes y niños.

Ya es hora que por fin el crío llamado paz pueda nacer, crecer, reproducirse y morir bajo el lecho de la Paz Total, entendida como la paz positiva. Hacemos un llamado a todos los hijos de Colombia a proteger la vida y, que el diálogo con los otros hijos descarriados sea el arma certera de una genuina reconciliación.

Celebramos como humanistas este nuevo esfuerzo por la reconciliación donde la paz no va ser fácil; será un camino lleno de espinas, como siempre lo ha sido. Tenemos que ser tercos y obstinados para llegar al arca de la alianza, del amor entre los colombianos...

¿Qué nos ha faltado como colombianos para llegar a la Paz Total? Quizás, ¡hemos adolecido de generosidad y un grado de humildad! ...

Aceptar que somos una nación sin identidad de valores y respeto por la vida; no es posible seguir nadando en el pozo nauseabundo de la guerra y la barbarie. Hoy en las fosas comunes de Colombia se oye un grito trepidante de impunidad, dejando un boquete de injusticia.

Hoy, es la oportunidad para que el pueblo se organice, y se movilice por una auténtica paz con justicia Social. Que los campos geográficos de la guerra se pinten de esperanza y vida, que la paloma pose glamorosa en las copas de los árboles sin temor a ser alcanzada por una bala asesina.

Miles y miles de muertos resultado de un absurdo conflicto, agenciados en las últimas décadas por aquellos que han convertido la planta sagrada en un misterioso polvo blanco asesino y que a su vez hacen de éste la Cicuta que envenena a la humanidad, entrando en las venas de la lógica ganancia; ganancia que se traduce en muertos, desplazamiento y sufrimiento.

En esta nueva coyuntura de unos diálogos para la Paz Total, recordamos una hermosa frase, del gran poeta nadaista Gonzalo Arango; "Un minuto de protesta, y también, un largo día para protestar pacíficamente. Con paz derrotamos violencia, honramos a vivos y muertos".

Ya hemos sumado millones y millones de minutos protestando pacíficamente por la paz en Colombia, hecho que nos ha costado la vida de miles de líderes sociales y defensores de derechos humanos y de la madre tierra.

¡Oigan, señores alquimistas de la guerra!", oigan bien: ¡Es preferible una bandera blanca solitaria, con dignidad, tendida en la cumbre de la paz, que mil banderas blancas tendidas sobre los féretros de los mártires que lucharon por alcanzar esa misma paz!

¡Basta ya! que cese por fin la horrible noche en Colombia. Con la paz total haremos de esta nación, el jardín más bello y hermoso de América Latina.



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Jhon Jairo Salinas

Dirigente Social, Promotor de Derechos Humanos, Activista del Movimiento Social por la Paz en Colombia, Poeta y Escritor.

 jjsalinas69@gmail.com

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