Y el Imperio como siempre

¡Continuará la guerra en Aganistán!

La decisión de EEUU de retirar sus tropas de Afganistán y la huida del presidente Ashraf Ghani, continúa generando opiniones después de 20 años de guerra, en lo que únicamente se logró fue un aumento en la producción de droga de 185 toneladas en el 2001 a 6.300 toneladas en 2021 y de 8.000 hectáreas a 224.000.

No se menciona que Afganistán es el primer productor de opio del mundo y todo esto ocurrió con la tutela del imperialismo yanqui.

Con el tráfico de droga se han obtenido millonarios beneficios y los oficiales occidentales recibieron jugosas remuneraciones para apoyar esas negociaciones, que han logrado que uno de cada diez personas jóvenes sea adicto a la droga.

No podemos dejar de mencionar la industria del trabajo sexual que prosperó para servir a los ejércitos invasores y no es un secreto que los soldados estadounidenses con asiduidad recurrieron a la violencia sexual contra ‘sospechosos de terrorismo’, violaron a civiles afganos y apoyaron al abuso infantil por parte de las milicias aliadas.

Aunque en ese país no se conocen todos los detalles, recordemos que en Yugoslavia, durante su guerra civil, la prostitución y el tráfico sexual se duplicaron y la colaboración de la ONU en estos negocios está reconocida.

Una vez más los Estados Unidos dejan en peor estado a una nación que antes de invadirla y esa guerra en el país afgano dejó un número considerable de bajas afganas, una nación arruinada y un supuesto gasto de dos billones de dólares.

Se calcula que más de 775.000 soldados norteamericanos pelearon en el país asiático desde 2001 y fallecieron 2.448, 4.000 contratistas y 20.589 heridos, cifras del Departamento de Defensa y por el otro lado las bajas afganas son difíciles de cuantificar ya que no se cuentan las "muertes de enemigos" que incluyan a civiles.

Con un estimado de entre 4.200 a 4.500 civiles dados de bajas cuando comenzaba el asalto imperialista, directamente y por los bombardeos aéreos.

Se habla de estadísticas norteamericanas de más de 47.000 muertos civiles por la ocupación a pesar de que los activistas de derechos civiles afganos señalan que 100.000 afganos; entre ellos no combatientes; fueros dados de baja y más de 300.000 resultaron heridos.

Después de observar lo que trajo la invasión yanqui tenemos la pregunta: ¿Qué nos traerá el futuro?

Una delegación de los talibanes se trasladó a China en julio ofreciendo que su país no volverá a ser utilizados como bastión y plataforma contra otras naciones y el gigante asiático les dará participación en la nueva ruta de la seda.

Ni Rusia, ni China, ni Irán y Paquistán quiere una guerra civil en el Estado Afgano, diferentemente al imperialismo después de la retirada rusa, pero es innegable que la toma del país fue un gran triunfo, de la manera de como la ofensiva talibán tomó a la nación en una semana, con el derrumbe de un ejército de 300.000 soldados que prácticamente se negaron a pelear y muchos se unieron a las fuerzas rebeldes.

Ahora el fantasma de la guerra civil amenaza a Afganistán como cuando EEUU armó a los grupos muyahidines que ya operaban a la par de los talibanes contra el gobierno comunista y una prueba es que en la actualidad al noreste de Kabul, a 150 kilómetros de la capital de Afganistán, se encuentra el último bastión rebelde contra los talibanes en un valle de altas montañas que no ha podido rendir fuerzas invasoras por más de 40 años.

Nos referimos al Valle de Panjshir, que significa "cinco leones", en donde se combatió a las tropas soviéticas entre los años 1979-1989 y desde donde los años 90 se enfrentaron a los talibanes, convirtiéndose en un bastión contra ellos.

Anuncian estar listos para resistir a los talibanes otra vez, como lo dijeron dos de sus portavoces; el jefe del Departamento de Economía de Panjshir, Abdul Rahman y Amrullah Saleh, vicepresidente de Afganistán.

También se encuentra en este bastión antitalibán el hijo del famoso "León de Panjshir", Ahmad Massoud. El lugar es una fortaleza natural, con altas montañas de difícil acceso, un macizo montañoso entre Afganistán y el noroeste de Pakistán, atravesado por el río Panjshir, cerca de la cordillera del Hindú Kush y en épocas pasadas fue un paso importante para ejércitos invasores.

Está bien ubicada para la resistencia guerrillera, con 150.000 a 200.000 habitantes.

Recordemos que Massoud padre es un ejemplo de la resistencia antitaliban, este destacado comandante guerrillero lo asesino al Qaeda dos días antes del 11- 08- 2001 en Khvajeh Ba Odin, cuando un fingido periodista hizo estallar la bomba que transportaba en el interior de su cámara, en una entrevista. Masud murió en el helicóptero que lo llevaba a un hospital.

Leyendo "Afganistán, Crónica de un Corresponsal de Guerra" de Jorge Melgarejo, de obligatoria consulta cuando se estudia el tema de Afganistán, un regalo de mi buen amigo el Diputado Candelario Briceño, narra que cuando Massoud es asesinado por dos árabes enviados por Bin Laden; en Saricha, corazón del valle de Panjshir; sus combatientes de la Alianza del Norte dijeron: "Nos ha partido el alma, pero todos deben saber que cada uno de nosotros lleva a Massoud por dentro".

Revisando el libro "Una Oración por la Lluvia. Historias de Afganistán" del periodista polaco Wojciech Jagielski, describe a Massoud como un anticomunista acérrimo y un musulmán apasinado. Al "León de Panjshir" le bastaba y sobraba Afganistán.

Jagielski tardó dos años y medio para encontrar al Comandante Afgano ya que él evitaba el encuentro por desconocidos temiendo un atentado y nunca permanecía más de una noche en el mismo sitio.

La zona de Panjshir ha continuado con su legado de resistencia en la lucha contra los talibanes y este fue declarado héroe nacional por el presidente Hamid Karzai.

Massoud rechazaba la interpretación fundamentalista del Islam y fue líder militar y político del Frente Islámico Unido; conocido como Alianza del Norte; sus partidarios lo llaman Āmir Sāhib-e Shahīd; "Nuestro amado comandante mártir".

Los militares soviéticos lo consideraban imbatible y un gran señor de la guerra, adorado por sus hombres y los veteranos rusos lo recuerdan con respeto, a pesar de que hayan sido enemigos

Era junto a sus hombres «islamistas moderados», firmó la Declaración de los Derechos Esenciales de las Mujeres Afganas, redactada por mujeres afganas, en donde se instauraba igualdad de los sexos frente a las leyes y el derecho de las mujeres a la intervención política, educación, trabajo, libertad de movimiento y lenguaje; e intervino contra los matrimonios obligados, para que ellas pudieran elegir por sí mismas; expuso su convencimiento de que hombres y mujeres eran iguales y tenían los mismos derechos.

En las zonas bajo su mando, las mujeres no tenían que usar la burqa afgana como lo dicen las leyes, aunque tenía la seguridad de que tenía que luchar con tradiciones afganas que él decía que se superarían en una o más generaciones, con la convicción de que solo podía alcanzarse mediante la educación.

Fue creador en 1996 de la Alianza del Norte junto presidente en el exilio Burhanuddin Rabbani, al principio integrada sus filas por tayikos, pero cuatro años después cuando líderes de diferentes grupos étnicos se unieron a la Alianza, entre ellos los Comandantes Abdul Qadir, Sayed Hussain Anwari, Abdul Rashid Dostum, Mohammad Mohaqiq, entre otros.

Este grupo militar combatió contra los talibanes, contando con el apoyo Irán, Rusia, India, Tayikistán y varios estados más, posteriormente no solamente los tayikos integraron sus filas, se unieron pastunes, uzbekos y hazaras.

Cuando los gringos invaden y establece el gobierno de Karzai en el 2001, la Alianza del Norte se disuelve formando varios partidos políticos.

Para el 2021 cuando se produce la ofensiva de los talibanes los ex miembros de esa Alianza militar comienzan a formar una organización dirigida por el ex vicepresidente Amrullah Saleh y Ahmad Massoud, que viene siendo la principal resistencia contra el movimiento talibán.

Ahora el hijo del "León de Panjshir" Ahmad Massoud tiene el relevo de la resistencia de Panjshir que señaló que sus guerrilleros cuentan con la colaboración militar de soldados de las fuerzas especiales y del ejército afgano, contando con armas y municiones guardadas desde la época de su padre para enfrentarse al movimiento talibán, pero piden ayuda a occidente.

Massoud hijo fue enfático cuando dijo: "Hoy escribo desde el valle de Panjshir, listo para seguir los pasos de mi padre, con combatientes muyaidines que están preparados para enfrentarse de nuevo a los talibanes".

Manifestó el vástago del "León de Panjshir": "El Talibán no es un problema exclusivo del pueblo afgano. Bajo el control de los talibanes, Afganistán se convertirá sin duda en la zona cero del terrorismo islamista radical: aquí se volverán a urdir conspiraciones contra las democracias".

En Afganistán continúan sonando los tambores de guerra de nuevo, no había dejado de sonar, ahora suenan más fuerte y ya para el 14 de abril de 2021, el presidente del Parlamento de Afganistán —Mir Rahman Rahmani—declaro que su nación se encontraba al borde de la "guerra civil".

Cada momento la situación de la nación afgana se complica más, es un barril de pólvora a punto de estallar. Hoy el representante oficial de los talibanes, Zabihullah Mujahid, informó que los militantes del movimiento han asediado a las fuerzas de la resistencia en la provincia de Panjshir, per que el movimiento buscara un acuerdo pacífico que nadie cree y menos cuando Ahmad Masooud, el líder del Frente de Resistencia Nacional de Afganistán, que agrupa a la oposición a los talibanes desde la única provincia que no se encuentra en manos de los insurgentes, descartó de plano entregar el Valle de Panjshir, tal y como le exige el movimiento.

Lamentablemente esa nación seguirá sumergida en la guerra civil y una vez más el imperialismo continua destruyendo a los pueblos.

¿Hasta cuándo?



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José Rosario Araujo


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