¿El amor es contrario al terror o los dos son la misma moneda capitalista?

 1. La noche que una de mis hijas (Rebelín) festejó en familia sus diez años de casada, asistió el pastor cristiano nacido en Nicaragua, Alberto. Él y yo nos metimos a una discusión y análisis sobre los parecidos y diferencias entre el cristianismo y el socialismo. Cada uno defendió su ideología, pero lo más importante fue que iniciamos una justa amistad y los dos insistimos en continuar con la plática. A los pocos días –hablamos por teléfono y nos citamos a tomar café. Después de leer los dos por internet mi artículo sobre cristianismo y socialismo –publicado por la página venezolana de "Aporrea" y en otras- y de analizar dos horas la religión y la política, me comprometí a escribir un artículo sobre el amor.

2. Antes de iniciar el artículo sobre el amor, la periodista de investigación de "Animal político", Dalila Sarabia –en un amplio y documentado reportaje del 6 de abril- me enseñó el gigantesco terror que se vive en las cárceles del país y la ciudad de México que parece obligatorio que todos los que pensadores críticos deben leer. Así que en lugar del amor que sólo se puede vivir en un mundo igualitario, hoy hablo del terror en las cárceles de la sociedad capitalista. Obviamente la tortura no es culpa de los policías, custodios, gendarmes o directores, sino por culpa de una sociedad capitalista que debe ser destruida. Todos los reos son de origen humilde. ¿Por qué no torturan a los millonarios ladrones?

3. Los abrazos y los besos, así como los goces sexuales, no son amor, sino simple satisfacción de deseos. El amor me parece más una idea abstracta que ha sido groseramente trasformada en individualismo; pero también concreta de solidaridad, de compañerismo, de estar cerca siempre, de coincidencia de ideas e inquietudes entre personas de sexo diferentes o iguales. Del amor –lo más importante y cierto- es luchar juntos contra la explotación, la opresión, el encarcelamiento y los asesinatos que por la desigualdad entre los seres humanos. Muchos políticos al saludar a las masas ponen las manos del lado del corazón, pero esa es la burla más ruin porque los políticos sólo buscan votos, apoyo y poder.

4. La periodista de investigación de Animal Político entrevista al preso Raúl en un reclusorio de la CDMX: "Cuando tu ingresas siempre te reciben; a mí me empiezan a golpear y más cuando ven el delito por el que yo vengo. Aunque sabía que eso pasaría, nunca imaginé que la tortura a la que sería sometido -a veces física, a veces psicológica- se prolongaría por horas, días y semanas". Un par de meses después Raúl fue trasladado a otro centro penitenciario en donde la historia se repitió. Insultos, golpes, sometimiento. "Estás hincado y de reojo alcanzas a ver que están pasando técnicos penitenciarios, secretarias, secretarios, trabajadores sociales y nadie hace nada", cuenta en entrevista con Animal Político. ("La tortura que persiste en México")

5. En la Ciudad de México, explica Nashieli Ramírez, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, "la tortura es una práctica persistente que en los centros penitenciarios se utiliza como una forma de castigo y control". ¿Será que el presidente AMLO no está enterado de lo que sigue sucediendo en las cárceles o simplemente allí no se quiere meter –como en muchas cosas- porque "no está en su área". Aunque quizá -como puede leerse en la amplia denuncia de la periodista Sarabia- este campo de la "justicia" siga totalmente dominado por el PRI y el PAN, es decir, por los funcionarios del periodo neoliberal del que parece que por miedo, jamás se sacudirá.



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Pedro Echeverría


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