La bestialidad imperial es contra los pueblos libres

Los objetivos estratégicos de la política exterior norteamericana y sus aliados en la Unión Europea, están teñidos de sangre y sufrimiento, así fue en el XX, y con el doble de maldad, así es en el siglo XXI. EE.UU y U.E vive del terror que causa a la humanidad; por ello no hay un día que la prensa mundial controlada por su malévolo poder, no distorsione con sus titulares, las muertes producidas y el sufrimiento que causa a las naciones, cuyo único delito es declarase libres de su infesta hegemonía.

Solo los pueblos organizados, casados con sus valores y empeñados en preservar su historia y ejercer su autodeterminación, han podido resistir y combatir los zarpazos imperiales; sobrevivir a los infiernos de sus guerras y superar con valentía los recurrentes ataques y emboscadas económica, financieras y bélicas que ellos propician, inspiran y/o ejecutan en su contra.

Por ello, no se puede obviar que los imperialistas, a pesar de su bestialidad, armamentos y sofisticados medios de manipulación, no han podido, ni podrán, borrar de la historia, sus fracasos ante la dignidad y gallardía, que inspiran a las grandes mayorías a seguir la senda de su libertad.

No estoy negando los efectos de los criminales ataques de los imperios contra los pueblos, ni restándole importancia a las heridas que han causado en ellos sin distingo de raza, credo político o religión; pero quiero destacar que las naciones que aspiran a un mundo libre de hegemonías, solidario y complementario en favor de la vida, se van haciendo más fuerte en la medida que comprenden que la alternativa ante los ataques, es reconocer que el origen de sus desgracias, es inherente a las aspiraciones del capitalismo neoliberal por instaurar un solo pensamiento en el mundo.

En ese orden de ideas, es imperativo destacar los magnos ejemplos de resistencia y dignidad de naciones como Irán, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Siria, Corea del Norte entre otras, las cuales coinciden en el ejercicio del antiimperialismo, como principio inalienable y en la protección de sus pueblos ante los inclementes ataques de las bestias imperiales.

Pero a mayor resistencia y avances en los pueblos dignos; mayor es la intensidad de los ataques imperiales en su contra, lo que se traduce en campañas mediáticas que imponen macabros relatos entre postverdades y plus mentiras, para narcotizar a sus adictos seguidores a lo interno de las naciones, descargando sobre ellos altas dosis de violencia, negándole la posibilidad de comprender su propia historia; su realidad concreta y la exegesis que se deriva de la vida y sus circunstancias.

Es indudable que estamos en medio de una guerra letal, que usa lo simbólico del mensaje en los medios, con la misma intensidad, que invade y devasta naciones enteras. Una veces de manera directa, como en Irak, Libia y Siria, y otras, con la imposición de sanciones criminales, bloqueos marítimos y aéreos, que justifican repetición slogan y consignas, que van demoliendo la razón en sus adoradores, hasta lograr que la realidad para ese minúsculo grupo social, sea sustituida por un compendio de medias verdades que les confunden y distorsionan el reconocimiento de su identidad nacional, valores patrióticos, raza, credo y religión.

En ese sentido, es importante destacar que el mundo está a merced de millones de mensajes, en su mayoría, composiciones idílicas que trasladan al receptor a espacios sub reales para cargar en sus conciencias, la aspiración por un ilusorio estadio de confort, que prometen exclusividad, distancia y distinción ante sus iguales. De allí que, cada celular, por ejemplo, es una fuente de ese mensaje y cada una de las redes, las app y los programas de computación, una fábrica de sueños inconmensurables, en su mayoría inalcanzables por las y los trabajadores, pero no por ello, inocuos, casuísticos y naturales.

Ahora bien, mientras las clases dominantes en los países asediados, bloqueados y amenazados de invasión, las consecuencias de los ataques "están justificadas", para el resto de sus habitantes, las mayorías conscientes y organizadas, el enemigo Imperiales y secuaces están descubierto en todas sus patrañas.

En Venezuela, estamos atravesando momentos muy difíciles, pues los imperios y sus secuaces, han logrado demoler nuestra economía interna, impedir el libre comercio internacional, bloquear cuentas y bienes en exterior. No conforme con ello, han intentado demoler el Estado, vilipendiar sus instituciones y mantener la patraña de un gobierno de transición con el cual justificar el despojo continuado a la patria.

Sin embargo, en ese marco referencial, en plena batalla contra los imperios, vamos a elecciones parlamentarias. Porque aquí hay instituciones y un gobierno legítimo Presidido por Nicolás Maduro Moros. Porque en este país, los conflictos se resuelvan en las urnas electorales y jamás se impondrá nada, ni nadie, sobre la decisión del soberano y del Estado Revolucionario que le cobija; porque aquí si manda el pueblo y hay una revolución que está presente y activa para sobre guardar la vida y las paz. Porque contrario a la manipulación y el chantaje mediático imperialista, están dadas todas las garantías, para que el soberano decida quien o quienes deben asumir el mando en cada elección. ¿Podrán los imperios decir lo mismo? ¡Razonen su respuesta!

 



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Ángel Rafael Tortolero Leal

Profesor Investigador Titular en la UNERG, Diplomatico Ex Embajador, Analista Internacional, Miembro del Centro de Estudios Socialistas Jorge Rodríguez. Internacional Bolivariana y Miembro de la Línea de Investigación: Políticas Publicas y Pensamiento Contra Hegemónico. Militante del PSUV

 angeltortolero@gmail.com      @ANGELTORTOLERO1

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