Réquiem for Portland

Al llegar las revueltas, rebeliones, coloridas revoluciones europeas, primaveras árabes, guarimbas y estallidos sociales a las calles estadounidenses, con los que han socavado la paz, la integridad, institucionalidad, de pueblos y estados naciones soberanos e impuesto títeres gobiernos, la autoridad gubernamental no tiene otra respuesta que no sea la violencia, el fascismo, la represión, la desaparición forzada y consecuente violación de los derechos humanos que tanto dicen defender alrededor del mundo y tan enarbolada cuando de invadir estados naciones soberanos se trata. Estados naciones invadidos en nombre de su concepción de igualdad, libertad, democracia y prosperidad, esa que hoy falta, que hoy está ausente en las calles y ciudades estadounidenses, que asfixia y no deja respirar a la sociedad, y en nombre de su seguridad nacional; les conculca hasta el aire que respiran a sus ciudadanos.

Ante sus reclamos y descontento, el inefable gobierno de Donald Trump, los trata y califica como delincuentes; sobre suelo estadounidense no son «humildes, nobles, indefensos, defensores, segregados, excluidos o sometidos ciudadanos de naciones bajo tiránicos regímenes», que luchan en desproporción contra el establishment estadounidense por su libertad, sus derechos sociales, civiles, políticos, económicos, ante la segregación, maltratos, exclusión y violación de sus derechos fundamentales. Dicen desde el gobierno y grupos de interés que «no son ciudadanos americanos que reclaman el respeto a sus derechos humanos, sociales, civiles…», esos derechos que tanto dicen sus autoridades defender para otras naciones, en otros pueblos, ¡ironías de la vida!

La violencia en las calles estadounidenses es la respuesta, tras años de incubación de odio, calumnias, falsas promesas, implantación e inoculación en la mente, vida y alma, de quienes en el papel de héroes libertarios –para colonización, desolación y muerte– son llevados a otros pueblos y naciones a defender e imponer su visión y concepción del mundo; justicia, igualdad, libertad, prosperidad, democracia… Por qué sorprenderse cuando esa violencia, devastación, transgresión e irrespeto al orden constituido, al gobierno, al estado nación, se desarrolla en las calles estadounidense contra un gobierno como el de Donald Trump –que según lineamientos de la educación y principios estadounidenses–, ha derivado en déspota, gansteril, sórdido, delincuencial y fascista gobierno.

No lo entienden, no lo pueden explicar los tan afamados y diligentes ‘focus group’, ‘tintanes del pensamiento’, de la planificación y actuación depredadora contra otras naciones. «La rebeldía en las calles estadounidenses es consecuencia de la violación manifiesta, consuetudinaria contra otros estados naciones, hoy sus propios ejércitos se vuelven contra el gobierno, la institucionalidad, el estado nación, que ha dejado de representarlos, reconocerlos y respetarlos como ciudadanos.

¡No lo entienden, no lo ven, o es que, como parte de ese tambaleante establishments de poder en las sombras, solo quieren derrocar a Trump con las mismas acciones y estrategias aplicadas contra otras naciones!

 



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Felipe Marcano


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