Chile: estalló el volcán dormido y despertó del profundo sueño neoliberal

La implementación del Neoliberalismo en Chile es de vieja data, por lo menos desde la década de los años setenta, y desde esa época se posesionó de todos los ámbitos de la vida del pueblo chileno. Se afianzó éste modelo con la complicidad de la dictadura de Augusto Pinochet, que permitió la introducción de sus políticas económicas neoliberales, y a través de un grupo de economistas, formados en el Libre Mercado, quienes ocuparon los cargos técnicos, para hacer posible la ejecución del Neoliberalismo.

Al iniciarse la etapa "democrática" en Chile, se mantuvo el modelo, se introdujo el primer paquete de medidas neoliberales, sin restricción, abarcando todos niveles del aparato gubernamental. En estos momentos, los organismos financieros internacionales, proponen a Chile, como un ejemplo a seguir para America Latina, ya que completó las reformas estructurales propuestas por el modelo neoliberal, con muy poca resistencia.

Era normal escuchar que Chile era el país, donde el Neoliberalismo, lo había llevado a estadios de prosperidad y triunfo de las políticas neoliberales. Luego de los gobiernos de Bachelet y Piñera, éstas directrices se afianzaron aún más.

Pero entonces que pasó? Surge, de pronto, un estallido social, por una simple medida de aumento del metro en Chile. Como sucedió igualmente en Ecuador, un simple aumento de los costos del combustible.

Intempestivamente, ocurre como un estallido de un trueno, parece que habían represados varios problemas ocultos. De pronto, el pueblo chileno despierta de una pesadilla larga y estancada. Despierta del sueño neoliberal. ¿Qué paso con el "milagro económico"?

Y es que nos levantamos, dándonos cuenta de problemas-datos como:

Según la CEPAL, el 1% más adinerado del país se quedó con el 26,5% de la riqueza en 2017, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la riqueza neta del país.

Aunque nos referimos a un simple aumento del metro-transporte, sin embargo, un estudio reveló que hay familias de bajos recursos que pueden gastar un 30 por ciento de su salario en transporte. Más aun, si se añade un incremento en el costo de la energía eléctrica, el agua y a los altos costos en el sistema público de salud.

Según Claudio Fuentes, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, "Hubo un gran crecimiento de la clase media pero es una clase media precarizada, que tiene bajas pensiones, altos niveles de deuda, que vive mucho del crédito y que tiene sueldos muy bajos. Es una situación donde el día a día es precario, que vive con incertidumbre".

Vean lo que escribe el pueblo en una especie de panfleto: El Metro de Santiago cuesta 4 VECES MÁS que el Subterráneo de Buenos Aires y es más caro que el de Nueva York. El Presidente del Senado de Chile tiene ingresos (dieta + asignaciones = 30 millones de pesos). Los senadores se auto-asignaron 2 millones de pesos para "difusión de actividades en terreno" indefinidamente, y ya tenían ingresos por 15 millones mensuales. La electricidad cuesta en Chile el doble que en el resto de América Latina. En Chile la economía ha crecido sistemáticamente y por paradoja aumenta la pobreza ¿quién se queda con el dinero? Uruguay, Bolivia, Venezuela y Cuba dan Educación Universitaria gratuita a sus jóvenes, en Chile la clase política lucra con ellos: Joaquín Lavín, Teodoro Rivera, Gutemberg Martínez, etc. Nos cobran permiso de circulación y sobre ello estacionamientos con parquímetros que no dan ningún servicio. Los ex presidentes chilenos reciben cerca de 30 mil dólares mensuales. La salud privada en Chile es 3 veces más cara que en ALEMANIA. El Servicio de Impuestos Internos condonó más de 77 mil millones de pesos (144 millones de dólares) a la cadena de tiendas Johnson, esto es más de lo que costó construir el edificio Costanera Center. Los bancos e instituciones financieras cobran intereses del orden del 47% al año.

Finalmente, para concluir esta muestra del porque la implosión y explosión del pueblo chileno, mencionamos otros, como lo llaman algunos expertos, abusos del sistema neoliberal, en el caso específico de Chile:

El sistema de pensiones, se ha dicho que el modelo no es capaz de entregar "pensiones dignas", y ha colaborado con la concentración de la riqueza y con la desigualdad del ingreso. La Salud, la ausencia de hospitales y especialistas, la atención primaria de salud para prevenir enfermedades y la necesidad de reducir las listas de espera que, durante los últimos años, ha aumentado significativamente. Transporte público: un problema sin resolverse, a pesar de varias reestructuraciones, reasignación de recorridos, medidas de contingencia e inyecciones millonarias de inversión a lo largo de varios años, la red de transporte no ha logrado responder de manera eficiente al gran flujo de personas que viaja diariamente dentro de la ciudad. Privatización del Agua, "Chile es el único país del mundo que mantiene privatizadas sus fuentes de agua desde la dictadura", "aquí los empresarios pueden comprar, vender o arrendar agua". Educación y la movilidad social, la educación sigue siendo, para muchos, una piedra de tope para avanzar hacia una mejor calidad de vida. La Corrupción, según analistas políticos, hoy casi el 80% de las personas dice que la administración del Estado es "corrupta o muy corrupta".

Comentario Final: Indicamos que el neoliberalismo, tiene varias décadas conviviendo en Chile, a tal punto que esta teoría económica, por decir algo, se arraigó, se profundizó tanto en la conciencia del pueblo chileno, a tal punto que logró afianzarse como algo común en los ciudadanos en general. De allí, el letargo, el profundo sueño neoliberal, y además, causó unas increíbles divisiones, y una mezcla de puntos de vista, así como confusión a la hora de tratar de explicar el fenómeno del estallido. No es de extrañar entonces, observar a personas, grupos, partidos de izquierda, llamarse socialistas y defender, por ejemplo, el papel de los militares en la im y ex plosión. De allí, el papel de inercia de los partidos de izquierda, el papel de la Iglesia católica y evangélica, el papel de los sindicatos, entre otros, es decir, el neoliberalismo atrofia la capacidad para analizar, para ver con claridad lo que acontece a la hora de alguna distracción, en el actuar de esta nefasta corriente económica política capitalista.



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José Amesty


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