Bancarrota moral de occidente en evidencia

La bancarrota moral de las potencias occidentales integradas en la OTAN bajo la batuta de Washington quedó al descubierto con la reciente publicación de varios informes noticiosos separados que ilustran la hipocresía de los gobiernos occidentales por la forma en que se priorizan los temas o se les dejan inconexos en sus medios principales de prensa, al servicio obediente de la propaganda del poder estatal y el corporativo.

Pensamos, en primer lugar, en la investigación dirigida por los Países Bajos (Holanda) sobre el derribo en 2014 del avión MH17 de Malasia, que culpó a Rusia por el desastre en el que murieron las 298 personas que viajaban a bordo.

Esa investigación, que duró casi cinco años, jamás proporcionó prueba creíble alguna de la culpabilidad rusa, sin embargo, los investigadores integrados en un equipo investigador internacional (ECI) encabezado por Holanda, mostraban acusaciones reiteradas de que Rusia había suministrado un misil antiaéreo a los rebeldes ucranianos que supuestamente volaron el Boeing 777 desde el aire.

Pese a que los evidentes fallos en el debido proceso negaban a las acusaciones del ECI la debida credibilidad, los gobiernos y medios de prensa occidentales encabezados por los de EEUU, Gran Bretaña y otros miembros de la OTAN pedían a Rusia que aceptara la "investigación" del ECI, difamando a Moscú como culpable de causar el derribo del MH17.

El Primer Ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, denunció ese informe tildándolo de "ridículo rumor destinado a servir a la acusación contra Rusia". De manera reveladora, esos importantes comentarios del Primer Ministro malayo prácticamente no fueron difundidos en los medios de comunicación occidentales.

Rusia, así como los rebeldes ucranianos pro-rusos, rechazaron vehementemente las acusaciones de su participación en el desastre del MH17. Las reiteradas ofertas de Rusia de aportar información a la investigación eran rechazadas por el ECI dirigido por Holanda. Sin embargo, la investigación de Rusia descubrió pruebas de radar y forenses de que un misil antiaéreo disparado contra el avión de pasajeros procedía en realidad de fuerzas militares bajo el mando de los gobernantes de Kiev. La evidencia rusa fue sistemáticamente ignorada por los informes de medios occidentales. A las autoridades políticas y de inteligencia de Kiev se les había permitido participar en la investigación del ECI y enmarcarla para inculpar a Rusia.

Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN apoyan al régimen de orientación neonazi dominado por Kiev, tanto financiera como militarmente, desde que tomó el poder en un violento golpe de Estado en 2014. Eso debió haber sido el verdadero foco del escándalo en la historia del MH17.

A raíz del embrollo del MH17, los gobiernos occidentales han seguido imponiendo sanciones a Rusia que le han costado a la economía de ese país unos 50.000 millones de dólares. Los estados occidentales y sus medios de prensa presentan a Rusia y al presidente Putin como un paria, entre otros improperios.

Llama la atención la prioridad indebida que se han dado a las dudosas solicitudes del ECI respecto a otros acontecimientos igualmente publicados recientemente. Uno de ellos fue el terrible número de víctimas mortales entre la población civil de Yemen infligido por la guerra que los saudíes libran en ese país con apoyo occidental. Se calcula que en los últimos cuatro años han muerto más de 90.000 personas a causa de la violencia, y que la mayoría de las víctimas civiles han sido causadas por ataques aéreos de Arabia Saudita.

Es un hecho indiscutible que Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania y otras potencias de la OTAN han estado armando al régimen saudí con aviones de guerra, helicópteros, misiles y logística para llevar a cabo esta matanza de civiles yemeníes lo que los hace cómplices de crímenes de guerra.

El presidente Trump sigue presionando a los legisladores estadounidenses a aprobar ventas de armas multimillonarias a Arabia Saudita, no obstante la matanza. El gobierno británico y su aspirante a primer ministro, Boris Johnson, afirman que sus ventas de armas no están implicadas en la muerte de civiles yemeníes, lo que supone una negación flagrante de la realidad.

Un tribunal británico dictaminó recientemente que las exportaciones de armas del Reino Unido infringían sus propios supuestos códigos éticos que protegen la vida de los civiles en los conflictos. El gobierno británico está dispuesto a apelar el fallo de la corte y probablemente lo ignorará de todos modos, dada la relación sistemática de Gran Bretaña armando a Arabia Saudita -el mayor mercado de exportación de armas del Reino Unido- año tras año.

Los medios occidentales informan mínimamente sobre el escandaloso sufrimiento humano en Yemen. Toda la barbarie y la culpabilidad de los gobiernos occidentales son en gran medida silenciadas y omitidas por los medios controlados por estos gobiernos machihembrados con el imperialismo estadounidense.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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