Mártir del movimiento obrero mundial

Joe Hill: El hombre que nunca morirá

(…) "Los patrones del cobre te mataron Joe.

Joe, te dispararon le decía yo.

Hace falta más que un arma para matar a un hombre

respondía Joe, yo no he muerto.,

respondía Joe, yo no he muerto

y estaba allí, tan grande como fue su vida,

sonriendo con sus ojos." (… )

(Del poema "Anoche soñé que veía a Joe Hill," de Alfred Hayes).

  • Entre la realidad y la quimera

La vida de Joe Hill, su lucha y su imagen como símbolo del movimiento obrero mundial y estadounidense quedaron indeleblemente marcados por su muerte escandalosa ante el pelotón de fusilamiento, al cual fue conducido como cualquier criminal común.

Hill reaccionó ante su muerte con dignidad. El 19 de noviembre de 1915 día fijado para la ejecución de la sentencia no dejó vendarse los ojos y tampoco permitió que sus asesinos impartieran la orden de disparar. ¡Él mismo la dio! Previamente, desde su celda, había escrito una hermosa canción a la mujer revolucionaria y pedido a sus camaradas de lucha que no perdieran su tiempo en guardar luto, que lo aprovecharan en organizarse.

Su verdadero nombre era Joel Emmanuel Hagglund, había nacido en Gávile, Provincia de Gatriglan (Suecia), el 7 de octubre de 1879, en el seno de una familia pobre de ocho hermanos, de los que habían sobrevivido cinco de ellos. A la tierna edad de ocho años pierde a su padre, un obrero ferroviario; su madre fallece quince años más tarde.

A la muerte de su madre en 1902 emigra junto con su hermano Paul a los Estados Unidos de América y arriba al lado de otros compatriotas a la isla de Illis, Nueva York , donde por vez primera cambia su nombre por el de Joseph Hillstrom.

Desde pequeño Joe había tenido que trabajar duramente con sus hermanos para ayudar a mantener el hogar y viene huyendo del fantasma del hambre y la miseria, en busca de una vida digna, promesa ofrecida desde ese país a millones de seres humanos de todo el mundo, en especial, a la población depauperada de Europa. La realidad era distinta de aquella que ingenuamente suponía. En los Estados Unidos el trabajo era una esclavitud disfrazada. Fábricas, industrias, minas, y plantaciones necesitaban mano de obra barata, la jornada era de hasta catorce y más horas continuas de trabajo y los salarios no alcanzaban para la vivienda, ni el abrigo, ni tampoco eran suficientes para procurarse una buena alimentación.

Joe contempló el espectáculo de trabajadores apaleados por la policía y esquiroles contratados por los patronos con el propósito de frenar sus reclamos. Existía una solidaridad empresarial automática, quienes eran cesanteados por aspirar mejores condiciones laborales quedaban marcados con un infamante Inri que les impedía conseguir trabajo en cualquier otra parte, teniendo forzosamente que emigrar a otras ciudades para eludir el acoso patronal.

Los atropellos tenían una justificación. Para entonces la economía estadounidense se encontraba en pleno proceso de desarrollo y cualquier protesta era considerada contraria a este fin y a los intereses generales de la nación.

En la tierra donde se proclamaba la libertad el joven cargado de ilusiones vio como una exacerbada xenofobia alcanzaba a grupos de enloquecidas personas que como poseídas de un desenfreno homicida maltrataban y golpeaban a los jóvenes migrantes que lograban relacionarse con muchachas nativas, persuadidas de que actuando de esa manera se protegía la soberanía y los intereses nacionales.

Observó a la policía detener en calidad de vagos o maleantes a obreros cesanteados o en busca de trabajo que deambulaban por las calles sin saber dónde dirigirse ni saber qué hacer, en cumplimiento de leyes cuyo propósito aparente era forzar a sus destinatarios a dirigirse a cualquier otra ciudad y entregarse a cualquier precio a los patronos urgidos de mano de obra, , ya que de no hacerlo, la consecuencia era la cárcel. El mismo Joe sufrió en carne propia el rigor de estos instrumentos legales al ser detenido como vago en San Pedro, por andar sin rumbo fijo luego de perder su trabajo.

Los sueños que había tejido el migrante de encontrar en los Estados Unidos el "paraíso terrenal", se esfumaron, pero Joe no podía dar marcha atrás.

  • El trabajador errante

Se dispone de poca información sobre la actividad de Joe Hill antes de comprometerse con las luchas del movimiento sindical . Se sabe que su fogosa juventud le permitió desempeñarse como trabajador itinerante en distintos oficios, entre ellos el de minero, obrero de la industria maderera y estibador en puertos, en varias ciudades de los Estados Unidos.

Fueron ocho años, desde su llegada al país, llenos de sinsabores y de privaciones que no erosionaron su espíritu de lucha para afrontar y superar los obstáculos encontrados en el camino, pero en su rostro, pintado de melancolía , se podía leer la huella del sufrimiento. En estos oscuros años de su existencia sus disputas con los empleadores se limitaron a reclamaciones de carácter personal o de solidaridad con algún compañero de faena, cuya consecuencia solo le acarreaba la pérdida del trabajo y la reanudación de su eterno peregrinar en busca de un nuevo empleo.

La formación que le dispensó su madre al quedar huérfano, ejerció una importante influencia en la vida de Hill, que le impidieron caer, como ocurrió con muchos de sus compañeros, en el alcoholismo, el latrocinio, el libertinaje y el juego o alquilarse como esquirol, en su desesperación por superar los rigores de la explotación laboral. Prefería "vivir del prestado" que tomar lo ajeno.

Su vida en este sentido era un libro abierto y podía ufanarse de ello. Por eso Joe, previendo que sus enemigos después de muerto pudieran enlodar su memoria especulando sobre su conducta antes de ser conocido en su rol de dirigente de la clase obrera , en carta publicada el 15 de agosto de 1915 en el periódico "Salt Lake Telegram " tres meses antes de su ejecución, quiso dejar claro:

(…) "siempre he trabajado duro para ganarme la vida y pagar por todo lo que tengo, y mi tiempo libre lo he destinado a pintar cuadros, escribir canciones y componer música. He vivido como un artista y moriré como un artista."

Al arribar a Nueva York Joe empieza a trabajar en San Pedro, pero luego abandona este trabajo y e inicia su vida errante de ciudad en ciudad buscando mejores condiciones de vida, recorriendo Cleveland, Ohio, Chicago, San Francisco, Utah, Park City, Salt Lake City, Lorenzo y California.

Cuando años después desde Utah retorna a California el destino le tenía preparada a Joe otra misión. Allí iba a encontrar una herramienta de lucha que antes no tuvo a su alcance.

  • Encuentro con la Industrial Workers of the World (IWW)

El encuentro de Joe Hill con la Industrial Workers of the Word (IWW ) fue decisivo en su vida, dejará de ser el eterno trabajador peregrino para convertirse en un líder del movimiento obrero, canalizando sus ideas libertarias y de justicia en esta central sindical.

La Federación Estadounidense del Trabajo (AFL) era la mayor central obrera y representante del sindicalismo conservador, fomentaba acuerdos con el gobierno y los empresarios, era racista, gremialista y exclusivista, únicamente agrupaba en su seno a trabajadores blancos, especializados. Sus luchas eran netamente económicas. Se preocupaba solo por mejores salarios. No cuestionaba las relaciones de propiedad, ni le importaba para nada la suerte de la inmensa masa de trabajadores no calificados ni mucho menos a las esclavizadas mujeres. Veía con malos ojos a muchos de ellos, por considerarlos potenciales mercenarios que podían ser contratados como esquiroles por los patronos. Pero logró acordarse para enfrentar a los trabajadores radicales como los que hacían vida en la central de Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) cuyos integrantes eran llamados "wobblies".

Si esta era la AFL, la misión de la IWW era radicalmente distinta y se encontraba claramente definida en su Acta de Constitución:

" La clase trabajador y clase capitalista no tienen nada en común. No puede haber paz mientras millones de trabajadores padezcan de hambre y de necesidad y la minoría, que constituye la clase capitalista, tenga todos los bienes de la vida."

Joe se enroló en 1910 en la IWW donde militaban socialistas, anarquistas y radicales y hacían vida hombres y mujeres trabajadores despreciados por la AFL, víctimas de la xenofobia, el racismo, la discriminación de género, la explotación laboral, hambreados y pateados por los patronos, robados por sus agentes vende puestos.

La organización sindical sostenía que una huelga debía ser decidida, controlada y organizada directamente por los trabajadores, sin intermediación de dirigentes reformistas ni de políticos. Con esta posición el sindicato trataba de impedir la mediatización del movimiento obrero. Allí se encontró a "gente maldita" como Bill (Big) Haywood (William Dudley Haywood), Elizabeth Gurley Flynn y Joseph Etor , convirtiéndose en una de ellas. Desde su ingreso Joe fue un activo militante de la IWW, siendo su principal preocupación la formación y organización de la clase trabajadora.

Estando en California, Joel Emmanuel Hagglund cambia por segunda vez su nombre por el de Joe Hill, seguramente para facilitar su identificación y romper cualquier recelo derivado de su origen étnico. Con este nombre se conocerá en adelante y se proyectará como líder de los trabajadores a nivel mundial. Aquí en esta ciudad es donde comienza su verdadera historia y su mito.

  • El artista rebelde

Joe era poeta , músico , compositor y cantante, tocaba con soltura piano, órgano, banjo, acordeón, violín y guitarra, instrumentos que aprendió a ejecutar en su pueblo natal en su tránsito por la iglesia luterana, donde además adquirió un dominio aceptable de las escrituras bíblicas , alguno de cuyos temas utilizó en canciones para matizar sus críticas a los rompehuelgas o a grupos religiosos empeñados en procurar el sometimiento servil de los trabajadores a sus patronos.

Con su arte logró enriquecer el repertorio musical de himnos y canciones que la IWW tenía como instrumento de lucha revolucionaria para romper el obstáculo de la barrera idiomática, el analfabetismo y el desinterés en la lectura de los trabajadores que dominando apenas el inglés no podían comunicarse entre sí, mucho menos entender las discusiones de las asambleas, los mensajes de los dirigentes o las instrucciones impartidas por la organización.

Era conducta habitual de los afiliados y seguidores de la central obrera dedicarse solo a sus faenas y despreocuparse totalmente por su formación, dejar de participar en las reuniones convocadas y no asumir el protagonismo en las actividades dirigidas a defender los intereses de clase, tan pronto veían logrados los objetivos perseguidos por las huelgas y reclamos sindicales Desde su fundación en 1905. la central obrera se esforzaba por activar a sus afiliados y a todo el mundo obrero en general. Este era su mayor reto y Hill contribuyó en grande a darle cumplimiento a esta misión.

El recurso más utilizado por Joe como compositor y cantante consistía en parodiar canciones populares de moda sustituyendo su letra original por otra que incorporaba o reflejaba las ideas o hechos conocidos que se pretendían destacar, matizándolas con ironías, sátiras y burlas que conducían a la reflexión; de este modo presentaba temas sindicales, laborales y sociales tales como la necesidad de unión de la clase obrera, la desatinada conducta de los esquiroles o la explotación sexual de las jóvenes trabajadoras, estableciendo el vínculo existente entre la pobreza, la exclusión social, la persecución policial de los marginados, con la estructura de la sociedad capitalista. En sus palabras, eran canciones "para aventar las llamas del descontento".

Joe es considerado el precursor de la canción de protesta en América y su legado musical y ejemplo fue recogido por artistas de la talla de Philps Ochs y Peter Seeger

Su repertorio comprende unas 36 canciones, entre ellas, las más recordadas son : The preacher and slave (El predicador y el esclavo), Casey Jones, the unión escab (Casey Jones, el esquirol), Rebeld Girl (La muchacha rebelde), Workers of the word awaken. What we want ( Todos adentro ) , Cofee an case , Hay poder en los sindicatos, Scissor Bill y Stung Right.

Con "Casey Jones, el esquirol", Joe trata de elevar la conciencia del trabajador censurando al desclasado, egoísta y adulante que buscando la recompensa del patrono, desoye el clamor de sus compañeros de trabajo y se presta a romper la unidad de la huelga para hacerla fracasar. La última estrofa de la canción es explícita:

(…) Cuando Casey Jones llegó al cielo, en la Puerta Dorada

Dijo: "Soy Casey Jones, el tío que empujaba la carga de

La SP [South Pacif].

"¡Tú eres el hombre apropiado!, le dijo Pedro,

"nuestros músicos están en huelga

Puedes obtener un empleo de esquirol cuando quieras."

Casey Jones subió al cielo.

A Casey Jones le iba bastante bien,

Casey Jones hizo de esquirol a los ángeles

Igual que hacía con los trabajadores de la SP

Pero los ángeles se unieron y dijeron que no era justo

Que Casey Jones fuera esquiroleando por todas partes

El Sindicato de Ángeles N23 estaba allí,

Y rápidamente tiraron a Casey por las Escaleras Doradas

Casey Jones fue al infierno volando

¡¡Casey Jones!", dijo el demonio "¡Qué bien!"

"Casey puedes ocupar tu tiempo extrayendo azufre

Esto es lo que pasa cuando haces de esquirol en la Sout Pacif."

"El predicador y el esclavo" fue una de sus producciones musicales de mayor impacto, de las más celebradas y recordadas, con ella enfrentó, ironizó, ridiculizó y desbarató al "Ejército de Dios", organización protestante integrada mayormente por ex soldados cuya banda musicalizaba e interpretaba acomodaticiamente pasajes bíblicos destinados a generar emociones que desactivaran a los obreros induciéndolos a desistir de sus reclamos, con la promesa de que serían recompensados en el cielo. Esta canción es también conocida como "Pasteles en el cielo". Su letra es elocuente:

"Predicadores con largas melenas le vienen cada noche

Y le dicen qué está mal y qué está bien

Pero cuando les pidas algo de comer

Te responderán con voz muy dulce

Comerás, ya lo verás

En la tierra gloriosa que está en el cielo

Trabaja y reza, vive en el heno

Recibirás tu trozo de pastel cuando mueras."

En sus canciones Joe Hill también denunció al agente patronal vendedor de puestos de trabajo que se lucra con la necesidad de los desempleados , al que llama "Tiburón" , retratado en "Coffe an case". En " John Golden and the Lawrence" fustiga al dirigente sindical corrupto, siempre dispuesto a comerciar con la empresa las reivindicaciones laborales y romper la resistencia de los trabajadores.

En su labor de concientización de la clase trabajadora pinta en " Scissor Bill" al trabajador ignorante que es xenófobo "por amor a su patria" y en "Mr Block", a ese otro ignorante que desprecia a sus compañeros de trabajo por aspirar mejores condiciones laborales, siempre confiado en la ley y las instituciones para resolver los reclamos contra los patronos, afiliado a sindicatos de derecha y que al morir todavía piensa encontrarse en el cielo con Rockfeller.

La denuncia social encuentra cabida en "The Tramp", canción que refleja la ausencia de seguridad social en el país.

Joe se unió a la campaña antimilitarista impulsada por la izquierda contra la Primera Guerra Mundial escribiendo "Should I ever be a solder" , cuya estrofa última alude a la única condición que justificaría el compromiso de tomar las armas:

"Si algún día fuera soldado

Luchara bajo la Bandera Roja

Si algún día llevara fusil

Sería para aplastar a los tiranos poderosos".

En esta misma línea de pensamiento en "Stung Right" Joe pide a los jóvenes no incurrir en el error de alistarse en la marina si no quieren desengañarse encontrando un trabajo distinto al imaginado.

En un momento de intensa emoción, estando en espera del fallo judicial, Joe Hill en el encierro de su celda tomó papel y lápiz y escribió una canción a la mujer más bella, la mujer revolucionaria, que dedicó a Elizabeth Gurley Flinn, su camarada de lucha, seguramente inspirada en esta aguerrida mujer. La letra de la ""Rebeld Girl", dice todo lo que ella representa: para el artista:

"Hay mujeres de muchas clases

En este mundo, como todos saben

Algunas viven en hermosas mansiones

y an la mejor ropa

Hay reinas y princesas de sangre azul

Cuyo atractivo está hecho de diamantes y perlas

Pero la única mujer de pura sangre es la chica rebelde.

¡Esa es la chica rebelde! , ¡la chica rebelde!

Para la clase trabajadora es una perla preciosa.

Ella traé coraje, orgullo y alegría

A los luchadores rebeldes."

Estas canciones de Joe eran publicadas en periódicos y folletos junto a composiciones de otros cantantes de la causa obrera, como Ralph Chaplin, que la IWW distribuía profusamente en concreción de la idea de crear conciencia de clase entre los trabajadores utilizando la música como recurso pedagógico.

  • El hombre de la IWW

Desde su entrada a la Industrial Workers of the Word , Joe se comportó como si fuera el último día su vida. Fue un infatigable luchador, pero ante todo , su principal preocupación era la organización de los trabajadores, siendo además un abierto promotor de la incorporación de la mujer a las luchas sindicales.

No es nuestro propósito dejar cuenta de todas las actividades y eventos en que Joe Hill participó como dirigente de la central obrera anarquista. Solo nos limitaremos a recordar algunas de las más importantes con la idea de continuar abordando al personaje.

Joe comenzó a escribir en los periódicos del sindicato sobre temas de particular interés para los trabajadores, tales como los atropellos frecuentes de la policía y las duras condiciones de vida de los obreros.

En 1912 participó en Canadá en la huelga de "Fraser River y durante 1910 fue uno de los promotores de la huelga de estibadores en San Pedro, donde fue apaleado por la policía.

El sector textil norteamericano era muy sensible. Su centro se ubicaba en Lawrence, Massachussets, donde 40.000 trabajadores y trabajadoras, estaban empleadas en las fábricas, pertenecientes en su mayoría a la American Woolen Company. Desprovistas de toda seguridad social, de acuerdo con los estudios realizados para la época gran cantidad de hombres y mujeres fallecían entre el primer y tercer año de trabajo, mientras 36 de cada 100 morían antes de cumplir 25 años debido a las sustancias tóxicas usadas o a los accidentes laborales .

El 11 de enero de 1912 las trabajadoras de la Everett Cotton Mills, donde laboraban gran número de adolescentes mal pagadas, temiendo una disminución del salario toman la fábrica y su ejemplo es seguido por otros establecimientos que llegan a involucrar a unos 25.000 trabajadores del sector. Carlus Jové describe en detalle el desarrollo de una huelga durante la cual la policía estatal y la milicia cargaron en la calle contra los huelguistas, mientras la AFL demonizaba el paro calificándolo de conflicto "anárquico y revolucionario" y encargaba enfrentarlo a John Golden , sindicalista que rompió la unidad de la huelga negociando con los patronos un pírrico aumento salarial para los trabajadores calificados.

En diversos sucesos la policía mató a un manifestante, detuvo a un grupo de trabajadores , entre ellos a dos dirigentes de la IWW y separó a niños de sus padres. El propio Presidente de la central obrera, Bill Haywood y la fogosa dirigente Elizabeth Gurley Flinn tuvieron que asumir la dirección del conflicto. Atemorizados por el desarrollo de los acontecimientos, los negocios cerraron sus puertas, las autoridades decretaron la ley marcial mientras nutridas manifestaciones de apoyo a los huelguistas recorrían diversas ciudades y el caos se generalizó. Entonces el Presidente de la poderosa American Woolen Company convino en aumentar los salarios y aceptar las demandas de los trabajadores.

Las demás empresas textileras voluntariamente siguieron el ejemplo. Fue un triunfo rotundo de los "wobblies" y una clara derrota del sindicalismo empresarial.

Durante el conflicto Joe aprovecho la ocasión para censurar la conducta desleal y corrupta del representante de la AFL . En "John Golden and the Lawrence" quedan señalados los sindicalistas traidores del movimiento obrero:

(…) " Una pequeña charla con Golden

lo arregla todo,

resolverá cualquier huelga

si hay suficiente dinero a la vista

simplemente llévalo a comer

y no habrá ningún problema

una pequeña charla con Golden

lo arregla todo."

También las pésimas condiciones de vida de las trabajadoras que devengaban un mísero salario que las inducían a caer en la prostitución para poder sobrevivir, encontraron eco en The White slave". En una de las estrofas de la canción , Hill reflexiona sobre el tema, acusa a los responsables, y concluye :

(…)"¿Quién es el culpable? Tú sabes su nombre.

Es el jefe que paga sueldos de miseria

Una chica sin hogar siempre puede oir

Tentaciones llamándolas a todas partes."

  • El proceso contra Joe Hill

Joe Hill era un verdadero combatiente revolucionario, sus acciones no se limitaban a las luchas sindicales. En 1913 se llega hasta la baja California en México, integrando una brigada de jóvenes revolucionarios que prestaron su apoyo solidario a grupos de anarquistas que enfrentaban al gobierno del dictador Porfirio Díaz.

Su arrojo, entereza, su encendido verbo, sus canciones de protesta, capacidad , inquebrantable honestidad, su fama y su carisma eran temidos por sus adversarios y concitaron sentimientos contrapuestos hacia Hill: mientras el Gobierno lo miraba con recelo y desconfianza, la AFL lo despreciaba y celaba, lo odiaban a muerte patronos y mormones, los trabajadores y trabajadoras lo idolatraban y muchas mujeres lo amaban.

Con todo Joe era un ser humano y "el corazón tiene sus razones que la razón no entiende." Una noche cayó rendido en los brazos de una de estas damas y mientras hacían el amor el marido sorprendió a los amantes y lo hirió haciéndole un disparo.

En Utah, donde para 1913 se movía el dirigente anarquista, había un clima de peligro y amenaza para los "wobblies". En Salk Lake City , capital del estado, los trabajadores eran controlados por los empresarios actuando en articulación con las fuerzas políticas, la Guardia Nacional y los poderosos dirigentes de la "Iglesia de Jesucristo de losSantos del Último Día" (mormones), vinculados con la industria azucarera, minera y siderúrgica, cuyos establecimientos en su mayoría eran propiedad de inversionistas de otros estados, mientras la gente de la IWW, llamada despectivamente "los rojos", de activa participación en los conflictos laborales de lazona, era repudiada.

Joe se había convertido en un verdadero quebradero de cabezas, llegó a desempeñar varios oficios , entre ellos obrero en las minas de cobre de Park City, y había colaborado en la organización de una huelga en la "United Construction Compani". Un detective privado seguía sus pasos.

El 10 de enero de 1914, el mismo día del incidente en que se vio envuelto Joe, dos hombres armados con revólveres asaltaron una tienda y mataron al tendero y a su hijo, pero éste antes de ser abatido tuvo oportunidad de disparar su arma y herir a uno de ellos.

Todos los indicios permitían presumir que el móvil del asesinato del tendero era la venganza personal. Los asaltantes nada se llevaron del establecimiento y dejaron con vida a un hijo de la víctima de trece años que oyó decir a uno de los hombres en su huida "¡Ahora te tenemos! El tendero había sido un agente de policía, anteriormente atacado e inicialmente la policía conjeturó que el asaltante podía ser una de las personas detenidas por el tendero cuando estaba activo en el servicio. Se empezó a buscar a un ex presidiario que había jurado darle muerte.

Después de ser baleado Hill buscó atención médica. Ese mismo día cuatro hombres más resultaron heridos de bala . Sin embargo, luego de informar el médico a la policía que había prestado ayuda al dirigente obrero éste resultó ser el único sospechoso del asesinato , a pesar de no haberse encontrado en su poder el arma homicida; incluso, los investigadores llegaron a creer que Joe era el delincuente buscado y estaba mintiendo sobre su identidad.

Según el historiador John Sillito, citado por Jové , otras personas más habían sido detenidas durante las averiguaciones , pero de ellas no se volvió hablar más ni en la prensa, luego de que el jefe de policía de San Pedro informó sobre la militancia de Hill en la IWW y de su detención como vago en una oportunidad. Para el informante el hombre apresado "era la persona correcta". Extrañamente el segundo asaltante nunca fue buscado para ser enjuiciado por el crimen.

De acuerdo con una arraigada tradición estadounidense el declarado enemigo del "establishment" se convierte en un objetivo político y es eliminado de un pistoletazo disparado por cualquiera que luego a su vez es desaparecido; o bien es asesinado lícitamente o se pudre en vida en cumplimiento de una sentencia pronunciada en un proceso judicial donde resulta incriminado por cualquier delito. A Hill le fue reservada esta última opción.

El Gobernador de Utah, William Spry, decidió tomar la iniciativa para decidir la suerte de Joe. El hijo del tendero y los testigos buscados por la Fiscalía habían declarado que les parecía que el sindicalista había sido el asaltante. Joe entonces fue sometido a juicio , mientras la prensa asumía funciones reservadas a los jueces.

El líder de la IWW prefirió pasar por la amarga experiencia de un proceso viciado antes de prestarse a la farsa judicial urdida en su contra. Se empecinó en el derecho a reclamar de sus acusadores la prueba de la autoría del delito, no permitiendo que se le trasladara la carga procesal de demostrar su inocencia en el hecho incriminado. Por esta razón también se negó a declarar. No tenía razón alguna para creer en el sistema judicial estadounidense.

Joe se quedó sin coartada al negarse a suministrar la identidad de la mujer involucrada en el incidente, prefiriendo protegerle su honor de casada ; también quedó indefenso al despedir a los dos abogados que se ofrecieron voluntariamente para asumir su defensa, pues sospechaba que actuaban en complicidad con sus enemigos. No podía hacerse ningunas ilusiones sobre su destino final. Su suerte estaba echada de antemano.

Joe Hill sería asesinado legalmente. El jurado popular en un juicio muy breve basado en pruebas no concluyentes lo encontró culpable del crimen del tendero y el juez lo condenó a la pena capital. El dirigente de la IWW ironizó cuando lo pusieron a optar entre ser ahorcado o fusilado. Escogió lo último alegando que otras veces le habían disparado. Él bien sabía que de acuerdo con el credo mormónico el condenado "debe sangrar para expiar su culpa."

Sus camaradas de lucha y del movimiento internacional de trabajadores a sabiendas que tras la acusación se ocultaba el propósito de eliminar físicamente a Hill y de paso desmoralizar y silenciar al movimiento obrero no comprometido emprendieron una campaña clamando por su vida. Marchas y nutridas protestas se protagonizaron en varios países de Europa y en los Estados Unidos para detener el complot urdido en contra del acusado. El Gobierno sueco, sindicatos de Inglaterra , Australia y nacionales abogaron por la conmutación de la pena, a las que se sumó la iglesia católica por razones de dogma así como un sindicato que agrupaba a 10.000 pintores de Chicago.

Los reclamos por salvar a Joe llegaron hasta la Casa Blanca. El presidente Woodrow Wilson se vio acorralado entre dos aguas. Cosa distinta era perdonarle la vida a un pavo. El demócrata estaba optando por su reelección en los comicios de 1916 y no quería perder el voto de los trabajadores; sin embargo, el condenado era un hombre antisistema y tendría que tomar una decisión que no molestara al empresariado.

En la cruda realidad Joe resultaba un "mal ejemplo" para el mundo obrero estadounidense, compuesto por nativos y gente venida de todas partes. No había huelga en la que no estuviera entrometido. Los patronos necesitaban paz en sus establecimientos y asegurar el mantenimiento de las condiciones laborales impuestas por ellos. Además, a este hombre no lo amilanaba ni la cárcel ni aun estando a las puertas de la muerte. Una de sus últimas canciones esta vez contra la Primera Guerra Mundial, en la que Estados Unidos tenían marcado interés, " Don´t take papa away fromme", narraba la tragedia de una niña huérfana de madre que pierde también a su padre en la contienda:

(…) "No os llevéis a mi papá"

Sus tiernas súplicas fueron en vano

Y su padre fue a la guerra

Él no le dará el beso de buenas noches nunca más

Pues cayó entre los ruidos de los cañones.

Nunca ha existido un soldado más grande

Pero su bravo corazón fue un día agujereado

Y mientras moría oyó a lo lejos

La voz de una niña llorando."

El mandatario estadounidense podía detener la ejecución de la sentencia o indultar a Joe, de acuerdo con el Artículo Dos, Segunda Sección de la Constitución. Pero su decisión seguramente se tomaría como la demostración de un proceso viciado, una derrota patronal y una victoria de los "wobblies" y esto sería como echarle más leña al fuego. De modo que Wilson ya que le pedían salvarle la vida al reo jugó "a lo Poncio Pilatos." Previendo de antemano el resultado de su gestión, se limitó a someter a consideración del gobernador Spry, la conmutación de la pena del condenado.

El Gobernador no había ocultado que iba a tomar el caso para "frenar la calle que ruge". Conmutar la pena suponía perdonarle la vida a Joe e imponerle una pena menos gravosa y los "wobblies" no descansarían hasta lograr su libertad plena. Spry también supo mover sus piezas, suspendió la ejecución de la sentencia solo para darle entrada a una apelación donde se ofrecieran elementos de convicción probatoria en favor del reo; es decir, imponiéndole a éste la carga procesal de demostrar su inocencia.

La IWW planteó una apelación denunciando irregularidades procesales, la apreciación de testimonios contradictorios así como la ausencia de pruebas concluyentes que incriminaran a Joe. Como era de esperarse, estando circunscrito el recurso a los límites impuestos , la Corte Suprema de Utah, cuyos jueces eran nombrados por el Gobernador, rechazó la apelación y la sentencia quedó definitivamente firme.

El líder sindical al conocer el fallo de la Corte escribió una carta al Presidente de la IWW con una despedida , una petición y una recomendación:

¡Adios Bill¡ He vivido como un rebelde y moriré como un auténtico rebelde De aquí a Wyoming hay aproximadamente una milla. ¿Podrías arreglártelas para arrastrar mi cuerpo hasta la frontera y enterrado allí? No quiero yacer en Utah. No pierdas tiempo con lutos ¡Organícense¡

Las protestas se reanudaron . Esta vez la famosa escritora y activista social Helen Keller y el mismo Presidente de la AFL, obligado por razones de conveniencia política, pidieron al Presidente perdonar la vida al condenado. Wilson envió a Spri un telegrama solicitándole la reconsideración de la pena impuesta a Joe, pero el "republicano" no era ningún tonto. Se jugaba su reputación y su reelección y tampoco estaba dispuesto a perder el respaldo de los industriales y empresarios de Utah ni menos el de los poderosos mormones, acostumbrados a enfrentarse al poder central. Spri ¡no cedió! trancó el juego. Hizo que la caso no se percibiera como un asunto cuya solución dependiera de su decisión personal o se considerara como una confrontación entre Wilson y él . Alegó en cambio, que no permitiría la intromisión del Gobierno Federal en asuntos internos de la soberana competencia de un estado independiente. ¡El Presidente no insistió más!

El 19 de noviembre de 1915, día fijado para el cumplimiento de la injusta sentencia el dirigente de la IWW , fue atado a una silla en la Utah State Penitentiary. Él , sin doblegarse ante la muerte, rechazó que lo encapucharan, miró fijamente a los fusileros y ordenó que le dispararan. A sus 36 años había acabado miserablemente su vida ante un pelotón de fusilamiento, como si se tratara de un criminal cualquiera.

Uno de sus defensores en la apelación tuvo ocasión para denunciar el motivo de la condena: " El hecho de que Hill pertenezca al IWW lo hace culpable a priori ante la opinión pública . Hill ha tratado de mantener al IWW al margen del caso… pero la prensa precisamente ha cargado la tinta ahí."

Las circunstancias que rodearon al crimen , la manera de conducirse las autoridades y personas que estuvieron involucradas en las averiguaciones y en la conducción del proceso hacen surgir la sospecha de que el asalto al tendero pudo haber sido una "puesta en escena" para perder a Joe , similar a lo ocurrida el 4 de mayo de 1886 en la plaza Haymarket , donde mientras la policía reprimía una protesta que abogaba por una jornada de ocho horas sospechosamente, estalló una bomba, hecho por el cual resultaron acusados, enjuiciados y fusilados unos dirigentes anarquistas. En Utah las protestas de la IWW habían sido satanizadas por los empresarios , el Senador del Estado y los mormones y los wobblies fueron acusados de haber lanzado una bomba. Aparentemente se intentó que Joe fuera acompañado en su muerte por otros de sus camaradas.

El 25 de noviembre de 1915, seis días después de su fusilamiento, unas 30.000 personas acompañaron los restos de Joe Hill por las calles de Chicago. Fue un gesto de claro rechazo al crimen cometido contra el líder de la IWW Las palabras de despedida se pronunciaron en nueve idiomas. Era el Día de Gracias.

  • El testamento de Hill

Poco antes de ser conducido ante el pelotón de fusilamiento Joe escribió un poema que encerraba su última voluntad y ha sido considerado su testamento. Esta es su letra:

"No dejo nada para repartir.

Mis parientes no necesitan quejarse y gemir

"El musgo no se aferra a un canto rodante".

¿Mi cuerpo? ¿Ah, sí, mi cuerpo? ¡Ah si lo pudiera elegir¡

Lo reduciría a cenizas y dejaría soplar las brisas

para que las llevaran donde germinan las flores.

Quizá entonces las flores que se marchitan

Volverían la vida y brotarían de nuevo.

Éste es mi último y poster deseo.

¡ Buena suerte a todos!

La voluntad del testador fue cumplida. El cadáver de Joe fue incinerado, sus cenizas metidas en sobres se enviaron a todos las sedes de la IWW del país, salvo la de Utah. El día 1° de mayo de 1916 se abrieron los sobres y las cenizas se esparcieron al viento. Entonces el alma del poeta pudo decir a los cuatro vientos:

(…) " y la ceniza se esparció

Un viento puro la tomó

Por los aires la llevó

Y en cada sitio de la tierra

Donde él veló un pastor

Donde un obrero le leyó

Donde un poeta le escuchó

Y un combatiente le siguió

Creció el silencio ante su nombre…"

(Patricio Manns, 09-10-2014).

0 Joe Hill, el inmortal

Tras su muerte Joe Hill, por sus arraigadas convicciones ideológicas, , por su inquebrantable rectitud, por su fuerte compromiso con sus hermanos de clase y por su autenticidad revolucionaria, se convirtió en un ícono del movimiento obrero internacional y en particular del movimiento obrero estadounidense. El dramaturgo Barrie Stavis lo inmortalizó en el teatro con su obra " Joe Hill, el hombre que nunca morirá". En Venezuela la pieza teatral fue una propuesta del desaparecido grupo "Máscaras" y la última montada por el maestro Humberto Orsini, quien militaba en ese círculo artístico al lado de César Rengifo, Irma Landaeta , Alejandro Tovar y Yolanda Osuna, entre otros artistas, actores e intelectuales de la izquierda.

Alfred Hayes escribió en su honor el poema " Anoche soñé que veía a Joe Hill". La letra fue musicalizada por Earl Robinson y cantada por Paul Robenson, activista social, cantante , defensor de los derechos humanos de los afroamericanos e integrante de la "Lista negra de Mc Carthi". La canción cobró fama mundial con el nombre de "La Balada de Joe Hill". Fue llevada por milicianos americanos a la Guerra Civil Española, tomada como himno de guerra en las huelgas protagonizadas por los mineros de Gales, en el Reino Unido e interpretada por Joan Báez ante 300.000 personas en el Festival de Woodstock de 1969. Erich Siebenshuch y Barrie Staivres compusieron una ópera en su memoria

En 1971 el director y escritor sueco Bo Widerberg, llevó su vida al cine en la película honrada con su mismo nombre, con una visión propia del martirio del líder obrero, que prontamente fue retirada de cartelera.

Luego de su muerte, sus canciones fueron recopiladas por la IWW en el "The Red Songbook" (El libro rojo de canciones), cancionero prologado por Ralph Chaplin, cantante compositor y amigo de Joe.

  • ¡Organícense!

A pesar de haber desaparecido hace cien años, el fantasma de Hill aún sigue asustando. Cualquier día de estos, como lentamente se va haciendo cínica costumbre, un tribunal acaso tenga la ocurrencia de reabrir el juicio y declarar que Hill era inocente. Con semejante pronunciamiento quizá se pretenderá salvar el honor que no lograron manchar sus verdugos y alegarse que fue un "error judicial" y que " la justicia es ciega y tarda pero llega."

Hoy, 31 de Mayo Día Internacional del Trabajo, Joe Hill sigue gritando:

¡Organícense!

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*Abogado. Asesor jurídico de la Cátedra Libre Intercultural César Rengifo y miembro del Consejo de Redacción de la revista "Itanera".

Fuentes consultadas;

"Biografía y Vida"., La Enciclopedia Biográfica en línea.

Constitución de los EE.UU.

Drugstore., Magazine Cultural

Jové Carlus. Joe Hill, Sindicalismo con banda sonora. Word Press.com.

Orsini Humberto., "César Rengifo y el camino de la creación del grupo "Máscaras" ". Trabajo inédito por publicar en la revista "Itanera", órgano de la Cátedra Libre Intercultural César Rengifo.

Zinn, Howard., La otra historia de los Estados Unidos, ed. Hiru 1997.

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