Brasil en retroceso con la elección de Bolsonaro

Con más de cincuenta y siete millones de votos y una ventaja de once puntos de diferencia Jair Bolsonaro se impuso como Presidente de Brasil por el Partido Progresista (PP), frente a Fernando Haddad por el Partido de los Trabajadores (PT), el pasado 28 de octubre. Bolsonaro es un militar de reserva, se formó en Educación Física en el ejército y se convirtió en maestro en saltos por la Brigada de Infantería Paracaidista. El diario El Nacional de Venezuela lo ha comparado con el Comandante Chávez, ofendiendo así la memoria del hombre que ayudó al despertar de los pueblos de la Patria Grande, con un sentido profundamente humanista y socialista; ayudando, además, a generar los cambios necesarios en Venezuela, luego de una larga lucha de sometimientos hacia su pueblo de pobreza, hambre y miseria, que le hizo merecedor del título "Gigante del Siglo XXI". Mientras que Bolsonaro es famoso por sus posturas nacionalistas, conservadoras, defensor de la dictadura militar de 1964, por considerar la tortura como una práctica legítima, por sus críticas a la izquierda, por considerar al libre mercado como la madre de la libertad y su interés en privatizar todo, por sus posiciones homofóbicas, racistas y misóginas; por su interés en atacar a Venezuela junto a los EE.UU. y Colombia. Es en realidad todo un personaje representante de la parte oscura, la cual por sí sola materializó su triunfo, ya que cuenta con una población que lo sigue porque tiene una afinidad con sus ideales retrógrados y neoliberales. En este sentido, Bolsonaro se impone por un segundo factor: la iglesia evangélica, el cristianismo, los controladores de un sector religioso que cada día más se impone en América Latina, como consecuencia del rechazo o la deserción de los seguidores de la iglesia católica por la ola de escándalos de los pedófilos representantes de los sotanás.

El triunfo de Bolsonaro de la mano de esta corriente (la más amplia extensión de la influencia de las iglesias del cristianismo en Brasil), es la más peligrosa. Significa que el poder religioso retoma su control para apoyar al ultraderechista e imponer sus valores conservadores en relación con la moral, la familia, la sexualidad, la sumisión de la mujer ante la sociedad y ante el sexo masculino, con las demás religiones, contra los que no practican ninguna religión o son ateístas, contra los de tendencia izquierdista; plantean una guerra abierta contra los que denominan ideología de género. Este poder religioso desempeñó un papel importante en la destitución de Dilma Roussef. Solo en ellos tiene cabida el culto a Jesús y en nombre de él sus pastores cobran sus diezmos y viven a costa de sus seguidores, viven en la opulencia como cual rey y son propietarios de grandes empresas, mientras sus seguidores viven engañados bajo la esperanza de que Jesús vendrá por las nubes a compensar sus dádivas o fe. Perry Anderson afirma que muchas de las iglesias evangélicas son verdaderas agencias de negocios que se dedican a la organización del dinero de sus fieles para erigir imperios financieros para sus fundadores. Esta población sobrepasa en Brasil los 42 millones de seguidores, es decir, el 22%. Hay que destacar que esta población fue también un aliado del PT, pero sus ideas y objetivos chocaron con el plan socialista de Lula Da Silva, de ahí que poco fue su apoyo para su liberación. Si Salvador Allende dijo ayer "Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica"; yo digo hoy "Ser socialista y ser religioso al mismo tiempo también, es una contradicción revolucionaria". Ir avanzando por esta senda y mantenerse firme en una sociedad que durante muchos siglos ha estado dominada por este tipo de imposiciones, es difícil; pero necesario es irse deslastrando de este tipo de ataduras, de esclavitudes y de ignorancia que nos han mantenido subyugados. La iglesia evangélica se alió con Bolsonaro, poniendo a su disposición no solo un conglomerado de fieles sino el poder de los medios de comunicación que ellos manejan, los cuales son una gran fuerza de penetración que llega a las masas cristianas para controlar la mente, mantenerlos engañados e ir captando más incautos, así como a los que no lo son.

El tercer sector con el que triunfa Bolsonaro es con los votos de la ultraderecha, la cual se hizo sentir condenando a Lula Da Silva y que hizo hasta lo imposible para que no llegara a ser aprobada su candidatura presidencial. Claro, que esto no hubiera tenido éxito sin el apoyo de los medios de comunicación de Brasil, quienes diseñaron una campaña para evitar que Lula llegara a ser presidente. Ahora Lula es un preso político del sistema dominante brasilero. Su permanencia en la cárcel dependerá de lo que decida el presidente y/o el ahora ministro de Justicia que lo encarceló, o de las organizaciones sociales que pidan su liberación. Estaremos atentos si en Brasil y en el mundo habrá manifestaciones de apoyo a favor de Lula por parte del PP, de la iglesia evangélica, de Pepe Mujica, de Almagro, de la ONU, de Duque, del Grupo de Lima de la Unión Europea, de los artistas de Hollywood, así como protestaron por los "presos del régimen de Maduro". Este trío (Bolsonaro, la iglesia evangélica y la burguesía oligárquica), no tendrá compasión con las políticas neoliberales que aplicarán en contra de los pobres. Brasil va en retroceso con la elección de Bolsonaro. Vendrán tiempos difíciles para el gigante del Sur, tiempos de sobrevivencia y de más miseria tanto económica como religiosa. Sí, miseria religiosa también, como dijo Marx "es la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real, el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, como el espíritu de una situación sin alma".

Venezuela está ahora en el ojo del huracán por sus tres vecinos (Colombia, Brasil y Guyana), está literalmente asediada por todo lo que representa los poderes antes señalados. En el caso de Brasil, este trío no dudará en realizar un ataque contra el país, a cambio de la defensa de sus valores ultraconservadores e intereses económicos y geopolíticos. Como venezolanos debemos estar alertas ante cualquier acción bélica; como latinoamericanos apoyar los movimientos sociales en pro de la causa socialista y la liberación de Lula; como ciudadanos del mundo evitar a toda costa ir hacia el primitivismo humanista que nos quiere conducir esta nueva élite mundial. El ser humano debe trascender hacia un nivel superior donde no existan religiones, ni politiqueros fascistas, ni hegemonías que interrumpan la estabilidad armoniosa en pro de la raza humana.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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