Trump descarta a Europa como aliado

Muchos observadores y aliados de Estados Unidos calcularon que el
Presidente Trump tenía la intención de lograr en Helsinki que se
restableciera una triangulación entre los Estados Unidos, Rusia y
China. Y había buenas razones para tal hipótesis.
En una conferencia de prensa en 2015, Trump abogó por la línea
Kissinger - consistente en mantener a Rusia y China divididas para que
nunca se alíen contra Washington.
En esa ocasión Trump dijo: "...Una de las peores cosas que le puede
pasar a EEUU es que Rusia se acerque a China. Los hemos conducido a
unirse con los grandes acuerdos petroleros que se están haciendo. Eso
es algo horrible para nuestro país. Los hemos hecho amigos debido a un
liderazgo incompetente".
En un ensayo publicado por la Strategic Culture Foundation el 23 de
julio último con la firma de Alastair Crooke, ex agente del M16 y
diplomático británico, se especula que tal vez, en Helsinki, Trump
estaba haciendo algo un poco menos estratégico y más realista - algo
más en línea con el arte de negociar (Art of the Deal).
Según Crooke, "a lo largo de las décadas, hemos desarrollado un modelo
mental bastante preciso de cómo "se supone que deben comportarse los
presidentes y cómo se supone que se lleva a cabo el proceso de
formulación de políticas. Bush y Obama estaban totalmente impulsados
por ese proceso. Pero, obviamente, Trump no se ajusta a ese modelo. El
proceso de Trump sigue el orden siguiente:
1) Identificar un gran objetivo (recortes de impuestos, comercio
equilibrado, un muro, etc.).
2) Identificar los puntos de influencia frente a cualquiera que se
interponga en su camino (elecciones, tarifas, empleos, etc.).
3) Anunciar alguna amenaza extrema contra su oponente.
4) Si el oponente retrocede, mitigar la amenaza, declarar la victoria
y regresar a casa con una victoria.
5) Si el oponente responde, aplica el principio de doble o nada.
6) Eventualmente, la escalada debe llevar a negociaciones con la
percepción de una victoria para Trump – aunque esta sea más visual que
real.
Si enmarcamos la reunión de Helsinki en esta percepción del Art of the
Deal obtenemos que las divergencias de visión entre Rusia y EEUU son
tan sustanciales que el terreno común es reducido y hay muy pocas
perspectivas de un "acuerdo estratégico global". De hecho, el
presidente Trump tiene poco que ofrecer a Rusia: el alivio de las
sanciones no está en su poder (sino del Congreso), y no podría
renunciar a Ucrania, "incluso si Trump entendiera que EEUU y Europa
hicieron una mala compra con su golpe de estado".
Según el periodista ruso especializado en el conflicto en Ucrania,
Rostislav Ishchenko, "Tenemos una situación en la que ambas partes,
incluso antes de negociar, sabían que no podrían llegar a acuerdo y ni
siquiera se prepararon para tal cosa (no estaba prevista la firma de
un documento tras las negociaciones). Al mismo tiempo, ambas partes
necesitaban que el evento resultara exitoso. Trump, obviamente,
chantajea a la Unión Europea con un posible acuerdo con Rusia. Pero
Putin también necesita mostrarle a Europa que hay otros peces en el
mar además de ellos".
La posición de Europa es clara. No por casualidad Trump, al enumerar
los enemigos de Washington (la UE, China y Rusia), dejó claro que
considera a Rusia como un problema menor que la UE dado que
prácticamente no hay contradicciones económicas con Moscú. El
principal "enemigo" de Estados Unidos no es China, con quien EEUU
tiene la mayor balanza comercial negativa, sino la Unión Europea, a la
que Trump definió como el principal competidor comercial y que obtiene
de la relación con EEUU muchos beneficios económicos injustificados
mediante acuerdos políticos.
Con ello, Trump resuelve sus contradicciones político-militares con
Rusia y, en consecuencia, reduce a cero el valor de la UE como aliado
de Washington.
Recientemente, tras la cumbre de la OTAN, Merkel, empezó a hablar
claramente acerca de la hostilidad de Trump hacia Europa
considerándola injustificada por lo mucho que Europa ha luchado contra
Rusia para beneficio de los intereses de Estados Unidos.
Europa, que a diferencia de China no se ha dedicado a la
diversificación de sus lazos económicos en el mundo y parecía depender
cada vez en mayor medida del acceso al mercado estadounidense, no está
preparada para una fuerte confrontación con Estados Unidos.
Sin haber corrido el riesgo de adelantarse a Trump en la cuestión de
la normalización de las relaciones con Rusia, los líderes de la UE
temían fatalmente que Trump y Putin, a pesar de las dificultades,
hicieran lo imposible y llegaran a un acuerdo, porque ambos
demostraron estar preparados para decisiones que cambien el destino
del mundo en instantes.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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