Alquimia política

El neoconservadurismo del Sur

En las elecciones presidenciales del 2015, los argentinos eligieron a Mauricio Macri, del frente "Cambiemos"; el grupo de Macri, su equipo de prensa, sobre todo, informó que recibió una economía con un déficit fiscal de 5,5% del tamaño de la economía, de las más altas de los últimos treinta años; con una inflación acumulada fue de 700%, y con una actividad económica estancada, donde el Banco Central había colocado, o vendido, u$s6.800 millones para ahorro de sus reservas en 2015. En este mismo aspecto, el Banco Central había vendido más de u$s17.000 millones de contratos de futuros, donde la producción industrial cayó durante veintidós meses consecutivos, entre 2013 y 2015, y la industria nacional se mostraba agotada, marcada por una matriz productiva poco diversificada. En cuanto al empleo se destacó que se encontraba estancado, sostenido en gran medida por la intervención del Estado: entre 2011 y 2015, el empleo privado creció 3%, mientras que el empleo público creció 10%. Argentina pasó de ser el tercer exportador mundial de carnes a ser el doceavo, y la industria frigorífica perdió más de dieciocho mil puestos de trabajo.

Se destacó que el producto de esta debacle económica de la Argentina, había sido la política exterior del Kirchnerismo (2003-2015), ya que los desaciertos terminaron por crear una crisis interna de gran envergadura, donde surgieron repercusiones gravosas, respecto de la inserción internacional del país, y alcanzaron a incidir sobre el crédito público, profundizando su incidencia en el deterioro de la relación con las principales naciones europeas. Así mismo, la política exterior de los últimos seis años no supo remediar estos dos severos reveses. Tampoco fue capaz de crear un clima de renovada confianza con los Estados Unidos, ni supo. El problema no es estrictamente financiero (las Agencias usualmente refinancian los montos adeudados a largo plazo), sino que gira alrededor del rechazo del gobierno argentino a la participación consultiva del Fondo Monetario Internacional (otorgando la llamada "luz verde"), en el proceso de renegociación, articular con Brasil una política que destrabe el ya perenne estancamiento del Mercosur.

Otro aspecto que destacó el grupo de Macri, fue que se el Kirchnerismo se dejó llevar por las presiones de la política interna y por la inmediatez de la coyuntura, proponiendo una agenda internacional cambiante y un estilo de actuación a menudo reactivo y poco respetuoso de las formas diplomáticas usuales. Los ingratos e innecesarios contratiempos que ocurrieron con Chile (por el gas) y con el Uruguay (por el conflicto ambiental) representan una penosa marcha atrás en el proceso de integración regional. El estilo de conducción que el gobierno practica en la política interna, se proyectó al escenario internacional. El resultado fue un retraimiento en las relaciones internacionales de la Argentina con sus socios y vecinos.

Bajo este contexto, el Comité de Comercio Exterior, como organismo que aprueba las políticas públicas nacionales en materia de política comercial, regulando, todos los asuntos y procesos vinculados a esta materia, ha implementado, en la gestión de Macri, incentivó una política de apertura a nuevos convenios internacionales de apoyo y cooperación comercial, en el cual las relaciones con la Comunidad Europea han asumido principal relevancia.

En un aspecto puntual, la política exterior argentina, orientada por Macri, tomando ideas de las Memorias del VIII, Congreso de Relaciones Internacionales celebrado en La Plata en el 2016, se fijaron líneas guían que sustentan por los próximos cuatro años las acciones comerciales del país. Se dijo entonces que se partía de diez ejes de gestión que se deben llevar adelante: volver al rol histórico de estar presentes en todos los foros y tener relación con todos los países del planeta; tener una medida exacta de cuáles son nuestras capacidades y determinar dónde podemos efectivamente jugar un rol muy activo y positivo desde lo bilateral, salvo aquellos lugares en los que haya alguna ruptura de democracia y con los que queramos tener distancia; plasmar nuestra presencia en la ONU, la OEA, el Mercosur, la Unasur, la Celac, estableciendo una política de integración y apertura; asumir la prioridad es la eliminación de la pobreza, porque el área de comercio e inversión es sobre la cual podemos conseguir oportunidades de empleos sustentables: producción, agroindustria; plasmar acuerdos con países limítrofes y aquellos que nos puedan ayudar con tecnología, información y capacitación, y organismos multilaterales como Naciones Unidas, maximizar las oportunidades del deporte, la cultura y el turismo, construir una relación inteligente y madura con EE.UU., avanzar en la agenda con Gran Bretaña sobre el tema Malvinas, atraer flujos de inversión. Argentina se presenta como una opción que puede atraer inversión en medio de un prólogo de crisis, e impulsar la gestión de un Estado inteligente para la gente, pero no necesariamente hacedor de todo.

Ahora bien, esta descripción de la postura del grupo de Macri, ha tenido su contra cara en la visión analítica de Jorge Beinstein y su libro "Macri orígenes e instalación de una dictadura mafiosa" (Caracas, Ediciones Trinchera, 2017). El autor expone que detrás de los argumentos de Macri contra el Kirchnerismo, está voz de una maquinaria aceitada y altamente sistematizada con grupos de poder internacional que bien vale ser calificada de "mafia" o grupo con intereses ocultos que persiguen llevar a la Argentina a una postura neoconservadora al mejor estilo de los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica.

Tal como expresa Santiago Ibarra (en su ensayo acerca de la obra de Beinstein): "…el autor ofrece, desde la tradición del pensamiento revolucionario, un análisis multidisciplinario en un marco temporal amplio acerca de los orígenes y los caracteres de la derecha económica que se instala en el gobierno argentino con el mafioso de Macri a la cabeza, en una coyuntura económica y política internacional concreta: crisis de hegemonía de los Estados Unidos, persistencia de las bajas tasas de crecimiento del producto bruto mundial, persistencia de una economía parasitaria e hiperfinanciarizada, persistencia del militarismo estadounidense y europeo en ascenso, en suma, crisis, degradación y caotización del sistema global. No obstante, a pesar de que su estudio tiene como centro a Argentina, muchas de sus aserciones aplican al Perú y otros países de América Latina. De ahí que el libro de Beinstein se constituye en un importante punto de apoyo para comprender y transformar la realidad peruana y latinoamericana contemporánea…Así mismo, proporciona un concepto de capitalismo contrario al que normalmente se usa, como sinónimo de libre mercado, y como originado en el ahorro y el sacrificio del capitalista. Beinstein por eso enfatiza la naturaleza imperialista, genocida y depredadora del sistema mundial capitalista contemporáneo. Porque el capitalismo en la región y el mundo avanzó sobre la base del exterminio de las poblaciones indígenas, el uso del aparato estatal, el saqueo de los recursos naturales de los países del Tercer Mundo".

Ibarra expresa que Macri ha dardo cuerpo a un sistema decadente, que no impulsa el desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo industrial y agrario, sino que está centrado en el saqueo, el robo y el pillaje, en la acumulación en el sector financiero de la economía, succionando la riqueza producida en el sector productivo de la economía, combinando los negocios legales, con los ilegales, tal como el narcotráfico y el lavado de activos y los semilegales.

Ya entrando en la obra de Beinstein, éste destaca la categoría de lumpenburguesía que ha dejado en el olvido los ideales y los valores de la burguesía en ascenso, y ha hecho de la violación de la norma y de la ley su principal norma; la Argentina de Macri, a juicio de Beinstein, es una burguesía nihilista, pragmática, que no tiene un proyecto de desarrollo sino solo planes de enriquecimiento en el menor tiempo posible, corroyendo el conjunto del cuerpo social, degradando y envileciendo cultural y éticamente a importantes sectores de las clases medias y populares; cuando las condiciones políticas no le son favorables, amaga, presiona, chantajea, aguarda su turno, y cuando este llega, cuando retoma el control político, despliega toda su furia contra las clases populares, como sucede hoy en día claramente en Argentina. Beinstein afirma que parte de ese proceso de decadencia y degradación de la sociedad argentina es "…el realismo mediocre del progresismo y de la pequeña izquierda herbívora aferrados a los resquicios formales del sistema, a sus ficciones institucionales…".

Ahora bien, Beinstein muestra un Gobierno que presenta planes de "salvación" y de "recuperación", enmarcado en el neoconservadurismo norteamericano, el cual se presenta como ideología marcada por los objetivos políticos que defienden el individualismo, el mercado libre y la promoción asertiva de la democracia y los intereses internacionales de los Estados Unidos, incluso por la vía militar. La postura neoconservadora de Macri, se caracterizan por promover una política exterior complaciente con los intereses estadounidenses, asumiendo el rol de algunas posturas de este movimiento en la realidad interna y externa de la Argentina.

Se da, en el marco del neoconservadurismo de Macri, el deseo por el preservar y conservar las normas y las llamadas nuevas costumbres que ayuden al desarrollo social, pero tomando las banderas de un recorte del financiamiento a los sectores vulnerables de la sociedad que no representan una fuerza de trabajo activa. Se delinea la intención imperiosa de mantener la paz y el orden social, potenciando el aparato informativo para filtrar cualquier postura que pueda generar conflictos y malestar en la masa social.

Y a su vez, el neoconservadurismo se muestra con un desprecio absoluto y el deseo por reducir o erradicar la burocracia que se tiene en el país, para agilizar y apresurar las transformaciones y mejoras para la sociedad, pero creando, y eso es lo que no se dice, una nueva burocracia (lumpenburguesía como denomina Beinstein). En este mismo tenor, se plantea un desprecio por los grupos artísticos, sociales y de cualquier carácter social que simbolicen estereotipos para la sociedad provocando la desvirtualización de la conducta humana en la sociedad, impulsando un Estado capitalista, pero en busca del cómo cambiar el sistema neoliberalista, sin caer en el comunismo o el socialismo.

El Gobierno de Macri, propone un neoconservadurismo abierto a posibilidades desde las más enérgicas hasta las más simples, como es el caso de la implementación de la confrontación y persecución judicial a la oposición como vía de pacificación; así mismo, no se busca un Estado de perfección inmediato como el comunismo, pero tampoco se busca un Estado de igualdad como el socialismo, sino un Estado de perfeccionamiento y construcción socio-evolutiva sin importar los medios. He aquí, en esa frase clave, "sin importar los medios", donde Macri acrecienta su poder y hace de su voluntad política una antítesis del gobierno social y participativo que buscó modelar el Kirchnerismo pero que ya va en tránsito a ser totalmente removido de la esperanza del pueblo argentino.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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