Entre Trump y el estado profundo

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
http://manuelyepe.wordpress.com/
En el léxico político de Estados Unidos se ha puesto de moda, a partir
de la presidencia de Donald Trump, el concepto misterioso de "Estado
profundo o Deep State ", entendido éste como especie de adversario
místico que el gabinete del presidente debe enfrentar.
El término se ha utilizado para referirse a una supuesta red de
funcionarios públicos que opera secretamente para impedir que Trump
lleve adelante sus políticas. La expresión se utiliza también para
aludir a un poder fáctico de empleados públicos cuya estadía en sus
cargos escapa a la voluntad presidencial.
Pero su definición varía según quien la utilice. Generalmente implica
la existencia de una nebulosa secreta e invisible que opera desde las
entrañas del gobierno y que sería la responsable de las filtraciones
de información sensible desde oficinas públicas, incluso las de
inteligencia y las de asesores y analistas subordinados de manera
directa al Presidente.
"El Estado profundo tiene que parar con su mierda", dijo Roger Stone,
viejo asesor político de Trump, a la revista The New Yorker en
vísperas de la investidura del presidente el 20 de enero.
Se refería a información publicada por el diario The New York Times,
citando a funcionarios estadounidenses, que indicaba que el FBI, la
CIA y otras agencias de inteligencia investigaban a Stone y otros
colaboradores de Trump por supuestos vínculos con Rusia.
Stone negó haber tenido esos nexos, y responsabilizó al "Estado
profundo" por la información divulgada.
Diferentes medios que apoyan al gobierno han manejado el concepto,
sobre todo luego que se diera a conocer que el consejero de seguridad
nacional, Michael Flynn, había ocultado datos sobre sus contactos con
Rusia que, divulgados por la prensa, condujeron a que éste tuviera que
renunciar poco después de asumir el cargo.
"El Estado profundo nunca duerme. Siempre está haciendo algo para
socavar a la administración de Trump", indicó un artículo en Breitbart
News, un sitio web de derecha cuyo fundador y ex ejecutivo, Stephen
Bannon, polémico hombre de confianza de Trump acusado reiteradamente
de antisemitismo y racismo que se desempeñó como estratega en jefe de
la Casa Blanca.
"El Estado profundo está aquí", escribió una semana antes Ed Rogers,
un columnista republicano en su columna del diario The Washington
Post. "Es un fenómeno preocupante tener a las organizaciones
anti-Trump y funcionarios demócratas alineados conspirando para
trabajar activamente contra el gobierno en ejercicio", advirtió.
Sin embargo, no faltan analistas que rechazan que en EEUU pueda haber
un "Estado profundo" actuando en las sombras. "El término surge de una
especie de teoría conspirativa que no capta lo que es una tensión
normal entre burócratas que manejan durante años programas políticos y
que pueden llegar a querer cambiar las cosas por sí mismos", opina
Gordon Adams en BBC Mundo.
A juicio de gran número de analistas las acciones del "Estado
Profundo" que agobian a Trump derivan de la contradicción básica entre
el gobierno federal y el poder invisible de los militares y las
corporaciones definido por el ex presidente Dwight Eisenhower como
Complejo Militar e Industrial. Esta tensión se manifiesta, por ahora,
como un enfrentamiento entre la Casa Blanca y la comunidad de
inteligencia, en el que esta última actúa, por definición, de forma
reservada.
Cuando era estratega principal de Trump, Steve Bannon definió como
meta del gobierno la deconstrucción del Estado administrativo que -a
su entender- había sido montado por la izquierda política para
defender sus intereses mediante regulaciones burocráticas que ahora
deben ser corregidas.
"Si se observan los nombramientos para el gabinete, verán que fueron
efectuados con un objetivo de lograr la deconstrucción del Estado
administrativo", explicó Bannon en una reunión con políticos
conservadores.
Prueba de ello es que muchas personas elegidas por Trump para su
gabinete han tenido posiciones encontradas con las que
tradicionalmente se asignan a los departamentos para los que fueron
nombrados.
Por ejemplo, para la agencia de protección ambiental escogió a alguien
con intereses ligados a la industria de combustibles fósiles que duda
de la existencia del cambio climático; como secretaria de Educación
seleccionó a una millonaria enemiga de la enseñanza estatal y de las
escuelas públicas. Para el Departamento de Salud escogió a un médico
que cree que el problema es que "hay demasiado involucramiento del
gobierno en la atención sanitaria".
Hay quienes valoran que este conflicto de intereses entre altos mandos
del gobierno y directivos del funcionariado público avala la
existencia de un "Estado profundo" que opera contra Trump por su
condición de dirigente impredecible, ignorante e incapaz de cumplir el
encargo de las fuerzas dominantes del sistema... y mucho menos el
mandato de la ciudadanía.
Mayo 25 de 2018.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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